VIERNES SANTO, C

LA CRUZ, ÁRBOL DE LA VIDA

 

INTRODUCCIÓN
Hoy es el día para mirar el «Árbol de la Cruz, donde estuvo clavada la Salvación del mundo». Hoy es el día para reflexionar y comprender la grandeza de un amor que muere por mÍ, por mis pecados

 

PROPOSICIÓN
No te canses nunca de mirar el Árbol de la Cruz.

DESARROLLO:
Si Cristo murió por mis pecados. Por eso allí, en la cruz, hay algo de mi biografía, que debo conocer para descifrar el sentido de mi existencia.

  1. Sin el signo de la cruz, mi vida está sin norte y camina a ciegas
    1. Millones de personas no conocen la Cruz de Cristo, y por eso van a la deriva en sus vidas
    2. Personas que conocemos, cercanas, incluso familiares nuestros, para quienes la cruz es sólo algo de la tradición familiar o de la cultura donde han nacido.
    3. Y con dolor los vemos dando tumbos por la vida.
  2. Dios me ama y Jesús está en la cruz por mí.
    1. Sí, ¡por mí, por mí, por mí!
    2. Su amor no es un amor genérico, sino personal.
    3. Un amor intransferible. Si yo fuera el único habitante de este planeta, Jesucristo no me amaría más de lo que ya me ama.
  3. En la cruz se manifiesta lo más bello del hombre
    1. Ella nos dice que ahí donde se ha concentrado toda la fealdad del mundo, aparece la hermosura vestida de inocencia.
    2. Por eso, contemplando la cruz, puedo comprenderme a mí mismo: culpable y redimido, pecador e hijo amado.

CONCLUSIÓN
Por su muerte nos ha venido la vida. Por tanto, «mirad el Árbol de la Cruz donde estuvo clavada la salvación del mundo».

Y pidámosle a Dios que nunca nos habituemos a ver con superficialidad el Crucifijo.

P. Agustín De La Vega, LC