Homilía VII domingo de Pasua

CRISTO SIGUE PRESENTE

INTRODUCCIÓN
Cuando un consultorio dental quiere anunciar los magníficos implantes dentales que realizan, lo hacen poniendo en un cartel una persona sonriendo a la que le falta uno de los dientes frontales. El ver una sonrisa incompleta llama poderosamente la atención. La ausencia de un diente cambia todo.

Este domingo es el domingo de la ausencia. Cristo en su Ascensión nos ha dejado aparentemente solos. El Espíritu Santo aún no llega. ¿Qué hacer?

 

PROPOSICIÓN
No estamos solos. Cristo no está ausente.

DESARROLLO:
La Ascensión de Cristo no genera ninguna ausencia, sino que produce una esperanza escatológica. Cristo se ha marchado, pero al mismo tiempo se ha quedado con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

  1. Por eso escuchamos en el Apocalipsis un mensaje de esperanza:
    1. Mira, volveré pronto: No me he ido para siempre.
    2. «Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin». Es decir: Yo soy todo en todo. Nada escapa a mi poder. No estoy ausente.
  1. Esperanza que profesa Esteban: «Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios».
    1. Quien tiene la mirada puesta en Cristo nada tiene que temer
    2. Y aunque lo sacaron a empujones y con insultos antes de apedrearlo, Esteban tuvo la calma de pedir al Padre perdón por ellos.
    3. Porque Cristo no estaba ausente

 

  1. Cristo pide por todos los que van a creer en Él
    1. Para llenarnos de esperanza con una oración de unidad
    2. Y con la petición de que estemos con Él para contemplar su gloria.
    3. Cristo está siempre presente intercediendo por todo su Cuerpo Místico

 

CONCLUSIÓN
Mientras esperamos al Espíritu Santo en Pentecostés, podemos sonreír abiertamente, porque no hay ninguna ausencia en la Iglesia. Cristo está presente hoy y siempre.

P. AGUSTÍN DE LA VEGA, LC