Homilía V Domingo de Pascua

DISCÍPULOS CON DENOMINACIÓN DE ORIGEN

INTRODUCCIÓN
Cada vez más se busca garantizar la procedencia de los productos con la así llamada denominación de origen. Es el distintivo y el sello de garantía sobre la autenticidad del producto; sea que se trate del vino, del aceite de oliva, o de cualquier otro. Y el etiquetado lo pone de manifiesto.

¿Cuál es el sello de calidad, la garantía de nuestra condición de cristianos? El amor:  “En esto conocerán que sois mis discípulos” (Jn 13,35).

 

PROPOSICIÓN
Tu identidad consiste en amar como Cristo te ha amado.

DESARROLLO:
Efectivamente, no son los milagros, ni el modo como rezamos, ni las obras de apostolado de realizamos los que nos identifica como discípulos de Cristo, sino el que amemos como él nos ha amado.

  1. El mandamiento nuevo
    1. Lo antiguo era amar como nos amamos a nosotros mismos.
    2. Jesucristo eleva el listón del amor para colocarlo en la entrega de la propia vida por los amigos.
    3. Así nos ha amado Él, dando la vida por nosotros
  1. Tenemos que examinarnos
    1. ¿Por qué tantos se alejan de la Iglesia y de la fe? ¿No será porque no sabemos amar como Cristo nos enseñó?
    2. ¿Sabemos acoger a las personas que vienen por primera vez a la parroquia? ¿les hacemos sentirse queridas? Pues suele suceder lo contrario: que vienen y nadie las identifica como nuevas. Y como vienen, se van.
    3. Y esto ¿por qué sucede? Porque no nos conocemos. Y y si no nos conocemos como comunidad parroquial, ¿cómo llegaremos a amarnos como él nos ha amado?
  1. El amor es un compromiso que requiere dedicación
    1. No es una mera intención genérica: “Yo amo a todos”, si bien no conozco prácticamente a nadie de mi comunidad parroquial.
    2. Requiere conocimiento mutuo, aceptación mutua, convivir para valorar los dones que cada persona tiene.
    3. Y trabajar juntos en actividades de la parroquia.

 

CONCLUSIÓN
Una comunidad unida y fuertemente emprendedora es el coronamiento de un párroco. Este es el reto: que quien nos vea diga: “Mirad cómo se aman”.

Entonces sí podremos decir que somos seguidores de Jesús con una identidad clara, porque nos amamos como él nos ha amado. Seremos, en definitiva, discípulos con denominación de origen.

P. Agustín De La Vega, LC