HOMILÍA XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, C

CORDEROS QUE VENCEN A LOS LOBOS

 

INTRODUCCIÓN

¿A quien se le ocurre enviar unos corderos para defender su finca del ataque de los lobos? Sólo a Jesucristo. Y además los envía desprovistos de todo.

¿Por qué? Para dejar claro que Él, el príncipe de la paz acompaña a sus ovejas.

 

PROPOSICIÓN
Lleva siempre el mensaje de la paz y la alegría

 

DESARROLLO:
Efectivamente, Cristo camina a nuestro lado en la vida y nos quiere mensajeros de su paz.

  1. Sorprende que Jesús nos envíe sin nada, como corderos en medio de lobos.
    1. Nos está indicando cómo hemos de ir revestidos:
      1. Con la sencillez del cordero
      2. Con la humildad de la oveja
  • Y llenos de una paz interior que solo Jesús puede dar
  1. La mansedumbre desarma a cualquier enemigo, por feroz que parezca.

 

  1. El mensaje que hemos de llevar es la paz
    1. Ésta es la aspiración profunda de todo ser humano: paz exterior y, sobre todo, paz interior
    2. Este es el anuncio que hay que comunicar, sin dejarnos seducir por las preocupaciones del mundo.

 

  1. Por eso, sorprendentemente, nos dice San Pablo que no se gloría en otra cosa sino en la cruz de Jesucristo, “por quien el mundo está crucificado para mi y yo para el mundo”.
    1. Paradójicamente, la alegría y la paz brotan de la cruz y del dolor
    2. Sólo quien lo haya experimentado puede dar razón de ello.

 

CONCLUSIÓN
La lectura del profeta Isaías nos sitúa en el horizonte de una gran promesa: alegría y consuelo ante la presencia y la obra del Señor. Es el gozo y la alegría del cordero que se enfrenta a los lobos y los derrota con su sencillez.

Vivamos con estas actitudes en nuestra vida de familia, en nuestro trabajo, en nuestra actividad social. Así venceremos siempre.

P. AGUSTÍN DE LA VEGA, LC