Homilía II domingo tiempo ordinario, C

LO QUE ÉL DIGA

INTRODUCCIÓN
Se cuenta que un industrial del siglo XIX dijo un día al escritor Mark Twain:

— «Antes de morir, pienso hacer un peregrinaje a Tierra Santa. Escalaré hasta la cima del Monte Sinaí, y, desde allí, leeré los Diez Mandamientos en voz alta»

— «¿Y por qué no se queda aquí y los cumple?», fue la respuesta de Twain.

Y para que no caigamos en esa actitud de hablar por hablar, de vivir prometiendo que mejoraremos algún día, la Santísima Virgen nos da la solución: «Haced lo que os diga».

PROPOSICIÓN
Hagamos lo que Jesús nos propone. En eso consiste el seguimiento de Cristo.

DESARROLLO

Son tres las epifanías o manifestaciones de Jesús.

  1. a) La primera es la manifestación a los Magos de Oriente, es decir la manifestación de Jesús como Dios, Rey y Redentor a todos los pueblos.
  2. b) La segunda fue el Bautismo del Señor, en el que Jesús se manifiesta sometido a la Voluntad del Padre, que se complace en Cristo.
  3. c) La tercera manifestación es la de hoy: las bodas de Cana, donde manifiesta se poder.
  1. No tienen vino
    1. María se da cuenta de la situación, a pesar de ser una invitada más.
    2. Ella no es indiferente ante los apuros y necesidades de los demás
    3. Por eso acude a Jesús. No le pide nada. Solo le manifiesta la situación.
  2. «Mujer, que nos va a ti y a mí»
    1. «Aún no ha llegado mi hora», le dice Jesús.
    2. Cristo reconoce que su madre sabe perfectamente quién es él.
    3. Pero busca ser fiel a su hora.
  3. María desencadena la vida pública de Jesús
    1. Dice a los sirvientes: «Haced lo que Él os diga».
    2. Cristo, sorprendido de que los sirvientes le pregunten sobre lo que tienen que hacer, les pregunta quien los envía a él.
    3. Le responden: «Esa señora», señalando a María que está al otro lado del salón.
    4. Se establece un cruce de miradas maravilloso entre Jesús y su Madre.
  4. Llenad las tinajas de agua
    1. Y lo hacen en plenitud. Las llenan hasta el borde, no a medias.
    2. «Sacad y dadlo al mayordomo para que lo pruebe».
    3. Y… ¡la fiesta se salva, porque los sirvientes hacen lo que Jesús les ha mandado, sin discutirlo!

CONCLUSIÓN

El éxito de nuestra vida está en lo que Jesús nos va de decir. Escuchémoslo. Para ello demos gracias a la Santísima Virgen por esta consigna, que, por cierto, es la única frase de María en el Evangelio que ella dirija a los hombres. El único «mandamiento» de María.

P. Agustín de La Vega, LC