Ayuda en la predicación

En esta sección proponemos tres elementos para ayudar en la predicación. En la primera pestaña –HOMILÍA- ofrecemos una homilía completamente redactada.

En la pestaña ESQUEMAS proponemos sugerencias y enfoques con los que se puede desarrollar la homilía, para que cada uno se la prepare a su gusto.

En la pestaña MISCELÁNEA ofrecemos algún ejemplo, anécdota o elemento curioso que ayude a visualizar y comunicar mejor el mensaje de la liturgia.

Esquema homilía

IVº domingo de Pascua (ciclo B)

“Un Buen Pastor para nuestro tiempo”

LA PALABRA DE DIOS: 1ª: Hech 4,8-12; 2ª: I Jn 3,1-2; 3ª: Jn 10,11-18

Merece la pena vivir la vida solamente si es para entregarla. Cristo es el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas, las conoce por su nombre. Hoy los pastores no son solamente el Papa, los Obispos, los Misioneros, los Religiosos, sino también todos los fieles laicos que quieren comprometerse. San Juan se fija en las dos caras de esta realidad. Por un lado la identidad del Pastor y su diferencia con los mercenarios; por otra, su relación con sus ovejas, por las que es capaz de inmolarse para darles nueva vida (Evangelio). Los Hechos y San Juan insisten en que sólo Cristo resucitado puede darnos la salvación y que es por eso que podemos llamarnos “hijos de Dios”. La Iglesia celebra hoy “el día de las vocaciones”. En las lecturas de la liturgia del IV domingo de pascua encontramos razones suficientes para saber por qué se eligió este día.

MENSAJE DOCTRINAL:

1) El pastor bueno y el mercenario

La Biblia llama pastores a los dirigentes; Jesús se aplica el título a sí mismo porque define su misión su misión como redentor. “Yo soy el Buen Pastor”. Así de claro y contundente. Ahora bien, hay que cumplir unas condiciones para serlo: dar la vida por las ovejas; conocerlas bien; vivir entre ellas participando de sus problemas y preocupándose especialmente por las que están fuera del redil. Dar la vida es la suprema muestra de amor. Lo contrario es vivir de las ovejas, aprovecharse del puesto y convertir en poder y dominio lo que debe ser responsabilidad y servicio. Así se comporta el mercenario. “Entre nosotros, los responsables no dominen al pueblo como suelen hacer los que mandan” (Lc. 22, 25-26). ¿Somos pastores? ¿Vivimos entre las ovejas y como ellas como hizo Jesús? También puede haber muchas formas de vivir aparte, al margen o por encima. Nadie cuida al rebaño desde casa y al resguardo de cualquier viento o frío. Hay que estar con las ovejas. La pedagogía de Jesús es innovadora y no se ciñe a las viejas tradiciones sino que ilumina con luz nueva las relaciones de poder y autoridad a que somos tan sensibles los hombres. Al buen pastor se le conoce por "la bondad de corazón, la sinceridad, la fortaleza de alma y la constancia, la asidua preocupación de la justicia”. (Concilio Vaticano II). Se trata de una nueva concepción de la autoridad y de la responsabilidad. Conocer y dar la vida quiere decir una relación personal, íntima, dinámica, vivificante. Este retrato de “buen pastor” no se refiere sólo a sacerdotes y obispos, sino a los educadores, padres y responsables, y también a todos en el trato con los demás.

2) Todos somos pastores

Todos somos pastores porque todos ejercemos alguna influencia sobre otras personas; implica una gran responsabilidad y es motivo de nuestra gloria o de nuestra indignidad. Podemos ser pastores buenos, malos o incluso lobos para los demás. Cristo es el pastor por excelencia porque murió en la cruz para redimirnos, pero hay también otros buenos pastores entre nosotros. Por ejemplo, los padres de familia que no consideran a sus hijos como una carga; los esposos que entienden que el verdadero amor va más allá del sentimiento y la diversión; los patronos que cumplen con la justicia social; los sacerdotes que dicen, practican y publican todo el Evangelio; el comerciante que no pasa gato por liebre, el que no abusa del cliente. Todavía quedan buenos pastores por ahí; por ejemplo, el médico que ve en el enfermo no sólo un caso clínico sino a un hermano; el periodista consciente de su responsabilidad de informar con verdad. Todos estos son buenos pastores. Los encontramos en todos los estados de vida, en todas las profesiones, en todas las clases sociales. Si no siempre “dan la vida” en el sentido de morir físicamente, dan a todos los hombres su sacrificio, su lealtad, su ejemplo y su amor de hermanos.

3) Hay una vocación por excelencia

Cuando el Papa nos invita a dedicar el día de hoy para orar por las Vocaciones. piensa en un mundo que necesita una evangelización "nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión". El Señor quiere que algunos estén más próximos a El para proseguir su obra y ayudar a otros a seguirle y para hacer oír su voz a través de voces humanas y al modo humano. Quiere sacerdotes que dediquen su vida entera a amar a los demás con hechos, no sólo con palabras, predicadores de la vida que elijan entregarse a los ancianos, los minusválidos, los enfermos, los pobres, los drogadictos, los niños. Sacerdotes dispuestos a cambiar las estructuras injustas de este mundo e impregnen nuestra sociedad con la savia del Evangelio. La vocación de consagración no es un añadido al ser cristiano, sino la inspiración de fondo que da sentido, cohesión y valor a la vida y a todas las acciones de los que siguen de cerca de Jesucristo. La vocación sacerdotal es una propuesta para dar continuo testimonio del amor del Padre que nos llama “hijos suyos” (2ª lectura). El sacerdote hace falta hoy más que un rey, más que un militar, más que un banquero, más que un médico, más que un maestro; porque él puede reemplazar a todos pero ninguno puede reemplazarlo a él, si él faltase, el mundo moriría de la peor hambre, pues lo dejaría sin ese poquito de pan y sin ese poquito de vino que son el centro de todas las celebraciones litúrgicas. Oremos para que el Espíritu suscite actitudes positivas íntegras y vitales como respuesta a la llamada del Pastor, "Dueño de la mies" y para que siga llamando obreros al servicio de su Reino, "la mies es mucha" (Mt 9, 37). ¿Alguno de tus hijos ha manifestado inquietud vocacional? Agradece a Dios el haber elegido a uno de los tuyos; protégelo en sus dificultades; reza por él para que sea generoso; apóyalo en sus decisiones. Muchos pueden y no quieren. Muchos quieren pero no pueden. La vocación, como su nombre lo indica, es un llamado de Dios.

PARA LLEVARLO A LA VIDA:

Hagamos nuestra esta oración compuesta por la madre de un seminarista.

“Señor, yo tengo un hijo que te ofrecí desde que abrió sus ojos a las sorpresas de la vida. Tú me dijiste que lo querías. Yo no te pido que me lo devuelvas. Te pido que si lo has llamado, lo hagas digno instrumento de tus dones; Que sea tu sacerdote Señor. Que sus manos, las pequeñas manos que acaricié en la cuna, ungidas un día con el óleo santo, se transformen en manos milagrosas que den vida y salud a los enfermos y a los muertos del alma. Que los sufrimientos y las buenas obras de nuestra familia, por los méritos de tu pasión y muerte, preparen el gran don de tu sacerdocio para mi hijo seminarista. Señor es largo el esperar varios años, pero no me canso de pedirte: ¡Déjame estar cerca de él en su primera Misa! Te hará bajar del cielo con la misma voz con la que oí decirme tantas veces: “Mamá”.

P. José Luis Díaz L.C.

Esquema homilía (4º domingo de pascua / 22 de abril de 2018)
Tema:

La buena oveja del Buen Pastor.


Exordio:
La escena del Buen Pastor es una de las más hermosas del evangelio. A todos nos gusta sabernos en el corazón de un Padre que cuida con la delicadeza de un pastor a nosotros que nos sentimos ovejas débiles y, en ocasiones, descarriadas.

Proposición:

Aprendamos a comportarnos como buenas ovejas de un gran Buen Pastor, como es nuestro Señor y Dios.

Desarrollo:

Los apóstoles saben que Cristo ha resucitado, pero todavía siguen asustándose cuando se encuentran con Él. ¿Qué hace e indica Jesús para que los suyos lo reconozcan?

Es frecuente meditar en las cualidades de Dios, como Buen Pastor. Hoy les invito a meditar en nosotros. ¿Cuáles son las cualidades que debemos tener para ser buenas ovejas de Buen Pastor?

1. “La buena oveja recibe la vida del Pastor”.

- La buena oveja sabe que su pastor siempre se preocupa por ella, por alimentarla, por cuidarla, por protegerla, por curarla…, por recuperarla si se descarría en algún momento.

- Por ello, la buena oveja camina con confianza, sin angustias y sin temores, pues sabe que el Pastor la tiene en todo momento en su mirada y en su corazón; sabe que siempre está a su lado, y si algo ocurriera Él actuaría para su bien.

2. “Conoce al Pastor”.

­ La buena oveja conoce al Pastor; y cada vez entiende mejor su modo de pensar y actuar. Conoce y comprende sus acciones, sus silencios, sus deseos y sugerencias.

­ Por ello, la buena oveja confía plenamente en su Pastor y sabe tener paciencia cuando el Pastor no actúa como ella esperaba. Sabe que su Pastor no se ha escondido, sino que está esperando el momento oportuno para alcanzar un mayor bien para el bien de la vida de la oveja.

3. “Se acerca al Pastor y escucha su voz”.

- La buena oveja desea acudir a su Pastor y escuchar sus indicaciones porque sabe que siempre son ayuda para su bien o para evitar algún mal.

- Por ello, la buena oveja, busca acercarse cotidianamente a la oración, pues en ella encuentra el consejo del Padre, aprende a pensar y querer como el Buen Pastor piensa y ama, y de ese modo actúa cada día más identificado con Él.

 

Peroración:

Pidamos al Señor nos ayude a ser una buena oveja del rebaño del Resucitado, Buen Pastor.

 

P. Juan Carlos Ortega, LC

ASESINADO POR SU HERMANO

San Wenceslao, mártir (935)

Wenceslao y Bolelao eran hermanos, e hijos de reyes. Cuando murió el padre, Wenceslao debía asumir el trono como primogénito que era. Pero la madre, que quería más a Boleslao, hizo cuanto pudo para arrebatarle el trono y dárselo al menor. Tramó todos los tipos de artificios, incluso la muerte del hijo.

Un día Boleslao le dijo: "Ven a celebrar conmigo la fiesta de los santos Cosme y Damián. Después celebraremos en santa compañía la fiesta de san Miguel".

Wenceslao aceptó la invitación. Se realizó el banquete. Era la trampa. Habían prevenido al santo rey, pero él no hizo caso. Al hacer el brindis, dijo: "Amigos míos, mañana es la fiesta de san Miguel. Bebamos en su honra esta copa de vino, para que se digne llevar nuestras almas al festín de la gloria". Después abrazó a sus amigos y se fue a dormir.

Al día siguiente, antyes de salir el sol, Wenceslao se dirigió a la iglesia. Junto a la puerta se encontró con su hermano Boleslao. Lo abrazó y le agradeció los momentos felices que habían pasado juntos en la víspera. EL hermano responsió sarcásticamente:

- Ayer fue ayer. Hoy el servicio es otro.

Le dio en la cabeza con la espada. Wenceslao hubiera podido defenderse; pero hubiera derramado la sangre de su hermano. Prefirió morir perdonando. Fue acribillado a puñaladas por los seguidores de Boleslao. Tenía sólo 28 años, pero mucho amor y nobleza.

 

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MI VIDA UN BARCO

Mi vida es un barco Señor en el oceano de tu amor. Mi humanidad una botella transparente que si bien me obliga a tocar el mar de tu amor desde la fe, me deja verlo y ansiarlo. 

Tus pruebas Señor están llenas de esperanza. Cuando me dejas en la playa es porque te retiras como la marea para volver con más fuerza. 

¿Qué puedo temer si eres amor infinito? Si un día, esa botella desaparecerá y mi corazón, como ese barco, navegará libre envuelto en tu amor infinito. Sopla cada día tu espíritu para que sueñe aventuras de cielo mientras vivo en la tierra.

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SAN JUAN MARIA VIANNEY (1786-1859)

Así comenzó su misión: 
“Dios mío, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir todo lo que quieras durante toda mi vida”. Con esta oración comenzó su misión.

Con dificultad terminó sus estudios para el sacerdocio, pero su celo y su amor a las almas logró grandes conversiones. Muchas personas esperaron días para confesarse con él. Todo un ejemplo de amor a las almas... Ser buenos pastores, es dar la vida por las ovejas.

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¿Y SI TOCASE EL CORAZÓN DE JESÚS EN LA ORACIÓN?

¿Qué pasaría si lograse entrar en el corazón de Jesús durante la oración, si mi oración fuese más allá de las palabras y llegase a entablar una conversación cara a cara?

El tiempo volaría, Él me miraría y yo a Él y por fin, mi corazón se llenaría de lo que tanto anhelo, de la paz que busco y deseo cada día. 

Únete a nuestra aventura de hacer volar el tiempo y entrar en el corazón de Jesús.

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EL SEÑOR TE NECESITA

Salió de su cielo y se hizo hombre y como hombre "necesitó" muchas cosas. De una Madre para encarnarse, de educación, de unos discípulos y ahora, te necesita, el Señor necesita hoy, en este domingo de Ramos un burro para montarse y entrar como Rey en Jerusalén. 

¿Te negarás acaso? Deja que el Señor se suba sobre tu espalda, su peso es suave y su carga ligera.... no tengas miedo. Él te llevará a buen puerto. Él subirá a la cruz, no tú, lo hará en tu lugar. Déjate amar por el Maestro, sé su burrito, di que sí!

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CUARTA SEMANA: EL DESIERTO DEL AMOR

Dios te busca más de lo que tú te buscas. El transforma cada señal para mostrarte su corazón!

4. El desierto del amor: ésta fue la experiencia de tantos personajes del Antiguo Testamento. Dios es un enamorado del hombre y en el desierto nos hace su declaración más grande de amor. “Te creé por amor y te sigo buscando por amor: ¿quieres seguirme?”

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INCLINA TU OÍDO HACIA MÍ...

Viendo una foto me acordé del Salmo 88,2-3 en el que el hombre clama a Dios: inclina tu oído hacia mí el día que te invoco, llegue hasta a ti mí súplica.

Con qué ternura Dios baja a nosotros sus creaturas para escucharnos y darnos un tierno beso, como un Padre con su hijo querido. Llenémonos de confianza esta Cuaresma.

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ENTRO EN LA ORACIÓN EN ESPERA DE ALGO....

LA LENTITUD ANTE EL RETO
¿Te has sentido alguna vez como una tortuga cruzando el desierto? ¿Tu reto personal parece superarte?

1. Pon el freno a tu vida, ve más despacio, deja que el corazón se serena y el silencio tenga vida en tu alma. Verás menos cosas, pero las verás mejor, con más detalle. 
2. Tómate el reto de tu vida como algo que durará, no lo podrás lograr de una sola vez, perso si divides "tu fresa" en 40 días, sí podrás. 

Ponte en presencia de Dios... medita, platica a Jesús... y a ver qué te dice...

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¿En espera de qué?...

Mi duda me hará atender a la distinción siguiente que es necesario que nunca olvide: "Cumplir con mi oración" y "esperar algo de ella".
Cumplo con mi oración (esto no es tan malo y, cuando se piensa en algunas vidas activas, es heroico a veces)...
Yo cumplo, es decir: yo hago de mi oración (como muchos cristianos hacen de la Misa del domingo) un acto de obediencia...
Pero ¿qué es lo que espero?
Y, sin embargo, Dios ha hablado y ha insinuado que se espere algo:
"Yo la conduciré a la soledad
y ahí le hablaré al corazón" (Os 2, 16).
"Zaqueo, desciende. Es necesario que yo me aloje hoy en tu casa" (Le 19, 5).
"Simón, tengo algo que decirte" (Le 7, 40).
"Si alguno oye mi voz y abre,
cenaremos juntos" (Apoc 3, 20).
"Si alguno me ama... yo lo amaré,
y me manifestaré a él" (Jn 14, 21).

¿Qué espero yo de la oración? ___________________________________________________________________ SI TUVIERAS FE, VERÍAS COSAS MARAVILLOSAS

La fe no suple ni anula la razón, la eleva a otro plano la completa y la perfecciona. 

Si tuvieras fe, verías cosas maravillosas, abre los ojos, déjate curar por los momentos de fe que Dios te da cada día. 

Abre los ojos, mira bien, ¿qué ves?

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DE PERSEGUIR A SEGUIR

La conversión de san Pablo y nuestra conversión

El día de su convérsión fulminante, Dios le preguntó: ¿por qué me persigues? Desde aquél instante, Saulo se conviritó en Pablo y de perseguidor pasó a ser seguidor. 

Perseguir significa "conseguir que alguien sufra o padezca procurando hacerl el mayor daño posible". Ciertamente no perseguimos a Dios, pero sí me atrevería a decir que nos "perseguimos a nosotros mismos" cuando no seguimos a Dios. ¡Cuánto daño nos hacemos cuando nos perseguimos, nos buscamos a nosotros mismos, nuestras pasiones!

En cambio, seguir a Alguien significa caminar en su compañía. San Pablo experimento este acompañamiento y la compañía de Cristo y por eso le bastó decir como resumen de su vida: "me amó y se entregó por mí" (Gal 2,20). 

Mañana, en la conversión de san Pablo pidamos para dejar de perseguirnos y comenzar o continuar siguiendo a Cristo.