Ayuda en la predicación

En esta sección proponemos tres elementos para ayudar en la predicación. En la primera pestaña –HOMILÍA- ofrecemos una homilía completamente redactada.

En la pestaña ESQUEMAS proponemos sugerencias y enfoques con los que se puede desarrollar la homilía, para que cada uno se la prepare a su gusto.

En la pestaña MISCELÁNEA ofrecemos algún ejemplo, anécdota o elemento curioso que ayude a visualizar y comunicar mejor el mensaje de la liturgia.

Esquema homilía

XVIº domingo ordinario (ciclo B)

“Terapia de silencio y soledad”

LA PALABRA DE DIOS: 1ª: Jr 23,1-6; 2ª: Ef 2,13-18; 3ª: Mc 6,30-34

Los malos pastores pueden destruir el rebaño que el Señor les ha confiado si se dejan llevar por esa enfermedad del activismo a ultranza que es la prisa. Este modo de actuar les llevará al individualismo, a la intransigencia, al nerviosismo, a la impaciencia; o a esa actitud que todo lo juzga, lo condena y lo extirpa. (1ª lectura). Por lo contrario Cristo, buen pastor, conduce a sus ovejas a lugares tranquilos, se compadece de las ovejas desorientadas, se identifica con cada una de ellas, las protege y defiende. Hay unas ovejas privilegiadas a las que Él cuida y enseña personalmente, sus discípulos. Cuando los ve agotados por el trabajo apostólico los lleva en la barca a un sitio tranquilo y apartado para descansar un poco. (Evangelio). Ellos llevarán a la práctica la pedagogía que aprendieron de su Maestro y, cuando Él se marche, iniciarán la gran obra de la Iglesia. Son los buenos pastores que “Atraen a los alejados, derriban los muros del odio, hacen de todos un pueblo nuevo, construyen un mundo de paz” (2ª lectura).

MENSAJE DOCTRINAL:

1) El nuestro es un tiempo de ruidos y de prisas

Una de las mayores victorias del maligno es la de habernos atrapado con los avances científicos, en un mundo de ruidos e inquietudes que todo lo invade. Vivimos en la edad de la prisa; todos vamos corriendo en masa por el cauce tormentoso de la vida moderna. La contaminación acústica de las ciudades llega hasta nuestro cerebro con altos decibeles. Hoy nadie quiere estar solo y, sin embargo, es necesario detenerse, retirarse, estar a solas en algunas ocasiones. No nos asombre esto; el episodio que narra el Evangelio nos describe las peripecias de unos apóstoles presionados por la urgencia pastoral hasta el punto de que “no tenían tiempo ni para descansar ni para comer”.

López Ibor escribe: “El hombre moderno está como en continuo estado de espasmo. La necesidad de rendir cada día más, su gusto por el alcohol, por las sensaciones violentas, por la velocidad y por otros tóxicos, le crea como un estado de agarrotamiento psíquico”. En lenguaje médico se llama “cronopatía” a la enfermedad del tiempo. El no tener un momento de reposo y de silencio para el descanso o la meditación ha creado una verdadera patología corporal y espiritual. La medicina atribuye a este vértigo del trabajo y el ajetreo una amplia gama de trastornos orgánicos y de neurosis; la teología ve también en ello la causa del paganismo, del enfriamiento religioso y del antropologismo. El hombre está buscando la felicidad donde no está. No está en el mundo de la carretera, de la fábrica, del club y del estadio o los negocios. Para encontrarla tenemos que buscarla en otra parte y aprender a escuchar la voz del silencio.

2) En el silencio se descubre el cielo

 

“No huye el que se retira”, ha escrito Cervantes. La soledad con Dios es la más fecunda, es la soledad de dos en compañía. Es necesario que callen las cosas para que Dios hable. Por eso, ¡cuánta sabiduría mostró San Ignacio de Loyola al instituir los ejercicios espirituales! Hacer un retiro es retirarse de todo aquello que nos tiene aprisionados para recluirse en la soledad que es donde Dios habla. No tengamos miedo de retirarnos de vez en cuando para hacer cálculos sobre nuestra vida espiritual. Esa es la razón por la que Jesús invita a sus discípulos: “Vayamos a un lugar desierto para descansar un poco” (Evangelio). Cuando Rodrigo de Triana anunció a Colón el descubrimiento de las Indias Orientales con el grito ¡Tierra! hizo algo tan inmenso que los hombres jamás lo olvidarán. ¡Cuánto más conmoverá al mundo aquel que por el camino del silencio nos descubra el cielo! En el silencio y la soledad se adquiere la aristocracia espiritual que consiste, no en los títulos de la sangre, ni en el poder del dinero, sino en una manera especial de andar delante de Dios. El hombre que sabe reposar es el espejo en que Dios se refleja, como el fenómeno de los lagos en calma, en los que se refleja de una manera limpia el cielo azul.

3) Hacer un alto en el camino

Cuando Yahvé quiso salvar a su pueblo de la esclavitud de Egipto citó a Moisés en la soledad y el silencio del monte Horeb. Cuando Dios confió a Juan Bautista la misión de preparar los caminos del Señor, lo llevó al desierto. Cuando llegó la hora de la Encarnación escogió el silencio de Nazaret para pedir a María por medio del ángel su consentimiento para ser corredentora. En el silencio de la noche citó a los pastores para que adorasen al Niño Dios. A los apóstoles los citó en el silencio del cenáculo. Nosotros necesitamos hacer un alto en el camino de la vida porque vamos fatigados como Jesús en su paso por Samaria. Sentémonos con Él en el brocal del pozo para beber un poco de agua para el espíritu. Huyamos de las carreteras y adentrémonos en las cumbres y los valles; huyamos del taller, y del yunque que golpea, y de la rueda que muele en la fábrica y refugiémonos de vez en cuando en el silencio. El silencio es el elemento en donde se fraguan las grandes cosas. Pero ¿Por qué sentimos alergia a la soledad? Tagore nos da una razón: “El hombre se adentra en la multitud para ahogar el clamor de su propio silencio”. Es señal de que se quiere olvidar algo que remuerde. Nos da miedo estar solos porque sabemos que en el silencio habla Dios a nuestra conciencia, por eso buscamos voluntariamente “dioses mudos”. Pio XII llamó al siglo XX “el de la herejía de la acción”. Preferimos hacer cosas que padecerlas.

Hagamos un alto en el camino. Necesitamos ese descanso que nos ayude a liberarnos de la tensión, el desgaste y la fatiga acumulada a lo largo de los días. Esta evasión a las zonas de paz será la mejor terapia para nuestros insomnios, astenias, síndromes cardiovasculares. Sin embargo el descanso no puede ser solamente “la pausa necesaria” para reponer energías; debe regenerar nuestro espíritu descubriéndonos dimensiones nuevas de nuestra existencia. Descanso, soledad y silencio que impongan un ordenamiento de nuestros sentimientos, afectos y pensamientos e incluso de nuestros problemas y preocupaciones. Pero más importante que todo esto es el hecho de que Dios sigue esperándonos en el desierto para entregarnos la revelación de sí mismo y para decirnos cual es nuestra misión. Con Jesús vayamos a un lugar desierto para descansar, pero sobre todo para estar con Él, ahora y siempre.

PARA LLEVARLO A LA VIDA:

Propongámonos dedicar el mejor momento de nuestro día para hacer oración. Luego agucemos el oído del alma porque el Espíritu Santo querrá sugerirnos muchas cosas mediante sus inspiraciones. Y cuando llegue la ocasión, decidámonos a asistir a un buen retiro espiritual. El silencio y la soledad sanarán nuestro cuerpo y nuestra alma.

 

 

P. José Luis Díaz L.C.

Esquema homilía (13º domingo del tiempo ordinario / 1 de julio de 2018)

 

TEMA:
La fe cristiana.


Exordio:
El núcleo de nuestra vida espiritual es la “fe”; fe en unos contenidos, pero sobre todo en una persona; fe en una persona humana, pero que es, ante todo, persona divina.

Proposición:

Los episodios evangélicos de hoy nos presentan diversos personajes; todos ellos buenos y que buscan a Jesús, pero solamente algunos con auténtica visión de fe en la persona de Cristo.

Desarrollo:

1. Una visión humana de la fe cristiana en la vida.

- “Para que se cure y viva”. Visión humana de la finalidad de la vida: Jairo tiene a su hija enferma de gravedad. Ante tal dolorosa realidad, su amor se mueve a superar, evitar, hacer desaparecer la enfermedad de su vida: quiere que su hija sane.

- “La habían sometido a toda clase de tratamientos”. Visión humana de los medios para la vida: la mujer se sabe enferma, pero en vez de desanimarse pone todos los medios humanos para superar la enfermeda

- “Tu hijo se ha muerto. ¿Para qué molestar más…?”. Visión humana de la vida terrenal: la familia de Jairo hace todo lo posible por la vida terrena de la niña, pero una vez que ésta se acaba, ya no hay nada que hacer, no es necesario ni molestar a Jesús.

2. Una visión sobrenatural y divina de la fe cristiana en la vida.

- “Jesús se fue con él… No temas; basta que tengas fe”. Visión sobrenatural de la finalidad de la vida: antes que superar las adversidades, es más central caminar con Cristo, a su ritmo, aunque no veamos cambios o mejoras humanas.

- “Con sólo tocarle el vestido, curaría”. Visión sobrenatural de los medios de la vida: todos los medios son buenos, pero el medio indispensable es Cristo. Tocar a Cristo, aunque parezca insignificante, es más que todos los medios humanos posibles.

- “La niña no está muerta, está dormida”. Visión sobrenatural de la vida: la muerte es como un dormir, que nos lleva al estado final y pleno de la vida terrenal en la que ahora nos encontramos. .

Peroración:

La fe cristiana, no es una fe para superar dificultades y adversidades. La fe cristiana es fe en una persona, es fe en una relación personal con Cristo, es fe en una plenitud de esta relación, iniciada ya en esta tierra.

 

P. Juan Carlos Ortega, LC

ASESINADO POR SU HERMANO

San Wenceslao, mártir (935)

Wenceslao y Bolelao eran hermanos, e hijos de reyes. Cuando murió el padre, Wenceslao debía asumir el trono como primogénito que era. Pero la madre, que quería más a Boleslao, hizo cuanto pudo para arrebatarle el trono y dárselo al menor. Tramó todos los tipos de artificios, incluso la muerte del hijo.

Un día Boleslao le dijo: "Ven a celebrar conmigo la fiesta de los santos Cosme y Damián. Después celebraremos en santa compañía la fiesta de san Miguel".

Wenceslao aceptó la invitación. Se realizó el banquete. Era la trampa. Habían prevenido al santo rey, pero él no hizo caso. Al hacer el brindis, dijo: "Amigos míos, mañana es la fiesta de san Miguel. Bebamos en su honra esta copa de vino, para que se digne llevar nuestras almas al festín de la gloria". Después abrazó a sus amigos y se fue a dormir.

Al día siguiente, antyes de salir el sol, Wenceslao se dirigió a la iglesia. Junto a la puerta se encontró con su hermano Boleslao. Lo abrazó y le agradeció los momentos felices que habían pasado juntos en la víspera. EL hermano responsió sarcásticamente:

- Ayer fue ayer. Hoy el servicio es otro.

Le dio en la cabeza con la espada. Wenceslao hubiera podido defenderse; pero hubiera derramado la sangre de su hermano. Prefirió morir perdonando. Fue acribillado a puñaladas por los seguidores de Boleslao. Tenía sólo 28 años, pero mucho amor y nobleza.

 

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MI VIDA UN BARCO

Mi vida es un barco Señor en el oceano de tu amor. Mi humanidad una botella transparente que si bien me obliga a tocar el mar de tu amor desde la fe, me deja verlo y ansiarlo. 

Tus pruebas Señor están llenas de esperanza. Cuando me dejas en la playa es porque te retiras como la marea para volver con más fuerza. 

¿Qué puedo temer si eres amor infinito? Si un día, esa botella desaparecerá y mi corazón, como ese barco, navegará libre envuelto en tu amor infinito. Sopla cada día tu espíritu para que sueñe aventuras de cielo mientras vivo en la tierra.

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SAN JUAN MARIA VIANNEY (1786-1859)

Así comenzó su misión: 
“Dios mío, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir todo lo que quieras durante toda mi vida”. Con esta oración comenzó su misión.

Con dificultad terminó sus estudios para el sacerdocio, pero su celo y su amor a las almas logró grandes conversiones. Muchas personas esperaron días para confesarse con él. Todo un ejemplo de amor a las almas... Ser buenos pastores, es dar la vida por las ovejas.

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¿Y SI TOCASE EL CORAZÓN DE JESÚS EN LA ORACIÓN?

¿Qué pasaría si lograse entrar en el corazón de Jesús durante la oración, si mi oración fuese más allá de las palabras y llegase a entablar una conversación cara a cara?

El tiempo volaría, Él me miraría y yo a Él y por fin, mi corazón se llenaría de lo que tanto anhelo, de la paz que busco y deseo cada día. 

Únete a nuestra aventura de hacer volar el tiempo y entrar en el corazón de Jesús.

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EL SEÑOR TE NECESITA

Salió de su cielo y se hizo hombre y como hombre "necesitó" muchas cosas. De una Madre para encarnarse, de educación, de unos discípulos y ahora, te necesita, el Señor necesita hoy, en este domingo de Ramos un burro para montarse y entrar como Rey en Jerusalén. 

¿Te negarás acaso? Deja que el Señor se suba sobre tu espalda, su peso es suave y su carga ligera.... no tengas miedo. Él te llevará a buen puerto. Él subirá a la cruz, no tú, lo hará en tu lugar. Déjate amar por el Maestro, sé su burrito, di que sí!

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CUARTA SEMANA: EL DESIERTO DEL AMOR

Dios te busca más de lo que tú te buscas. El transforma cada señal para mostrarte su corazón!

4. El desierto del amor: ésta fue la experiencia de tantos personajes del Antiguo Testamento. Dios es un enamorado del hombre y en el desierto nos hace su declaración más grande de amor. “Te creé por amor y te sigo buscando por amor: ¿quieres seguirme?”

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INCLINA TU OÍDO HACIA MÍ...

Viendo una foto me acordé del Salmo 88,2-3 en el que el hombre clama a Dios: inclina tu oído hacia mí el día que te invoco, llegue hasta a ti mí súplica.

Con qué ternura Dios baja a nosotros sus creaturas para escucharnos y darnos un tierno beso, como un Padre con su hijo querido. Llenémonos de confianza esta Cuaresma.

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ENTRO EN LA ORACIÓN EN ESPERA DE ALGO....

LA LENTITUD ANTE EL RETO
¿Te has sentido alguna vez como una tortuga cruzando el desierto? ¿Tu reto personal parece superarte?

1. Pon el freno a tu vida, ve más despacio, deja que el corazón se serena y el silencio tenga vida en tu alma. Verás menos cosas, pero las verás mejor, con más detalle. 
2. Tómate el reto de tu vida como algo que durará, no lo podrás lograr de una sola vez, perso si divides "tu fresa" en 40 días, sí podrás. 

Ponte en presencia de Dios... medita, platica a Jesús... y a ver qué te dice...

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¿En espera de qué?...

Mi duda me hará atender a la distinción siguiente que es necesario que nunca olvide: "Cumplir con mi oración" y "esperar algo de ella".
Cumplo con mi oración (esto no es tan malo y, cuando se piensa en algunas vidas activas, es heroico a veces)...
Yo cumplo, es decir: yo hago de mi oración (como muchos cristianos hacen de la Misa del domingo) un acto de obediencia...
Pero ¿qué es lo que espero?
Y, sin embargo, Dios ha hablado y ha insinuado que se espere algo:
"Yo la conduciré a la soledad
y ahí le hablaré al corazón" (Os 2, 16).
"Zaqueo, desciende. Es necesario que yo me aloje hoy en tu casa" (Le 19, 5).
"Simón, tengo algo que decirte" (Le 7, 40).
"Si alguno oye mi voz y abre,
cenaremos juntos" (Apoc 3, 20).
"Si alguno me ama... yo lo amaré,
y me manifestaré a él" (Jn 14, 21).

¿Qué espero yo de la oración? ___________________________________________________________________ SI TUVIERAS FE, VERÍAS COSAS MARAVILLOSAS

La fe no suple ni anula la razón, la eleva a otro plano la completa y la perfecciona. 

Si tuvieras fe, verías cosas maravillosas, abre los ojos, déjate curar por los momentos de fe que Dios te da cada día. 

Abre los ojos, mira bien, ¿qué ves?

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DE PERSEGUIR A SEGUIR

La conversión de san Pablo y nuestra conversión

El día de su convérsión fulminante, Dios le preguntó: ¿por qué me persigues? Desde aquél instante, Saulo se conviritó en Pablo y de perseguidor pasó a ser seguidor. 

Perseguir significa "conseguir que alguien sufra o padezca procurando hacerl el mayor daño posible". Ciertamente no perseguimos a Dios, pero sí me atrevería a decir que nos "perseguimos a nosotros mismos" cuando no seguimos a Dios. ¡Cuánto daño nos hacemos cuando nos perseguimos, nos buscamos a nosotros mismos, nuestras pasiones!

En cambio, seguir a Alguien significa caminar en su compañía. San Pablo experimento este acompañamiento y la compañía de Cristo y por eso le bastó decir como resumen de su vida: "me amó y se entregó por mí" (Gal 2,20). 

Mañana, en la conversión de san Pablo pidamos para dejar de perseguirnos y comenzar o continuar siguiendo a Cristo.