Ayuda en la predicación

En esta sección proponemos tres elementos para ayudar en la predicación. En la primera pestaña –HOMILÍA- ofrecemos una homilía completamente redactada.

En la pestaña ESQUEMAS proponemos sugerencias y enfoques con los que se puede desarrollar la homilía, para que cada uno se la prepare a su gusto.

En la pestaña MISCELÁNEA ofrecemos algún ejemplo, anécdota o elemento curioso que ayude a visualizar y comunicar mejor el mensaje de la liturgia.

Esquema homilía

XXIXº domingo ordinario (ciclo B)

“Servir y dar la vida”

LA PALABRA DE DIOS: 1ª: Is 53,10-11; 2ª: Heb 4,14-16; 3ª: Mc 10,35-45

La humanidad sufre en cientos de millones de sus hijos y no siempre es un sufrimiento redentor. Cristo quiere que sus seguidores asuman la parte que a cada uno le corresponde para mejorar las condiciones de vida de sus hermanos que sufren. Él va delante de nosotros “no para que le sirvan sino para servir y dar la vida en rescate por todos” (Evangelio). No sólo “compadeciéndose de nuestras debilidades, sino queriendo ser probado en todo, exactamente como nosotros menos en el pecado” (2ª lectura). Cargó los crímenes de los demás, entregó su vida como expiación, Dios lo trituró en el sufrimiento, pero este fue el precio para dar prosperidad a todos (1ª lectura). La vocación política de un cristiano comprometido tiene mucho que ver con la petición de Santiago y Juan: sentarse a la derecha o a la izquierda en la gloria de Cristo, pero consciente de que tendrá que beber con Él y por Él el mismo cáliz; y siendo grande entre sus hermanos ha de comportarse como esclavo de todos.

MENSAJE DOCTRINAL:

1) Políticas de servicio

El ansia de poder es tan antigua como el mundo. Estos dos hijos del trueno no son la excepción cuando piden al maestro los primeros puestos de su Reino. Nosotros mismos lo experimentamos a diario en las situaciones más banales como el querer ocupar el mejor lugar, elegir a los mejores compañeros, escalar un puesto en el trabajo hasta llegar a luchar por el poder político sin escrúpulos, aún aniquilando al adversario. En la raíz del problema está siempre este maldito binomio: el instinto de dominio y la ridícula vanidad. Se nos ha infiltrado el prejuicio de que somos alguien y de que valemos solamente si dominamos a los demás; sin embargo los psicólogos modernos diagnostican que estos son síntomas neuróticos. “Neurótico es todo hombre que usa su potencial para manipular a los demás en vez de crecer él mismo”. ¡Y si el otro se convirtiera en mi hermano! ¿No es esta la cuestión que hay que plantearse? Si el otro se convirtiera realmente en mi hermano, ¿podría yo rechazarle con prepotencia contra su persona o sus bienes? Si el otro se convirtiera realmente en mi hermano, ¿Podría yo hablar mal de él a sus espaldas? ¿Podría permitirme destruir su intimidad? Para Cristo en cambio, es grande el que renuncia a su deseo de dominar a los demás y aprende a servir con amor fraterno. ¡Hay tantos hombres a nuestro alrededor que nos atraen por su generosidad y nobleza de vida! Su autoridad moral nace desde dentro del corazón que es solidario, generoso, servicial. Irradian una autoridad especial; no necesitan amenazar, sobornar ni adular.

2) Beber el cáliz de Cristo

Jesús ofrece a Santiago y a Juan el camino verdadero de la grandeza: Beber el cáliz amargo de la pasión y hacer de la vida un servicio de amor redentor. Se refiere al martirio, es decir, a un amor tan grande que es capaz de dar la vida por los demás, como Él lo hizo. Getsemaní y calvario he aquí dos escenarios con un cáliz para beber: “Señor, si es posible, pase de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya”. La Voluntad del Padre fue que bebiera de este cáliz hasta la cruz. En la eucaristía volvemos a encontrar simbólicamente la síntesis de la vida cristiana cuando bebemos del cáliz de su sangre. ¿Qué otra cosa es la abnegación que Cristo nos pide? Negarse a sí mismo es dejar de vivir para uno mismo. ¿Para quién viviremos, entonces? Para los otros: la esposa, los hijos, los pobres, la comunidad, la humanidad entera. Si el otro se convirtiera realmente en mi hermano, le podría encontrar cuando lo sirvo. El auténtico cristiano es libre, precisamente porque es libre para darse. No tiene en sí mismo obstáculo alguno que le impida amar. Seguir a Cristo es compartir su cruz. Por eso Jesús pregunta: “¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?” Y, aunque parezca insólito, la respuesta de los dos hermanos fue decidida: “Lo somos”. Lo cierto es que ambos abandonaron a Jesús en Getsemaní, aunque Juan volverá después y estará con María al pie de la cruz. Santiago, por su parte, retornará a la fe después de la pascua y morirá mártir a manos de los judíos en Jerusalén (He 12,2).

3) Dar hasta que duela

“No he venido a ser servido sino a servir y dar la vida”. (Marcos 10,35) ¿Qué nos está pidiendo a nosotros? Es muy fácil dar algo cuando nos sobra y también cuando no cuesta. Pero ¿Quién se atreve a darlo todo y darse a sí mismo a los demás hasta que duela? El servicio que Cristo pide es exigente pero inmensamente fecundo. Implica una lucha a muerte contra el egoísmo y un ejercicio de humildad; es la parte dura. Pero es también fecundo porque es fuente de salvación. Yahvé promete una descendencia abundante, la visión de la luz, la justificación de todos (1ª lectura) ¿En qué puedo servir a mi hermano? ¿Qué debo dar hoy? ¿Cómo puedo engendrar vida en quien la necesita? Tenemos que dar lo que está vivo en nosotros: nuestra alegría, nuestra fe, nuestra ternura, nuestra confianza, la esperanza que nos sostiene y nos anima desde dentro. Dar así la vida es siempre un gesto que enriquece, que ayuda a vivir, que crea vida en los demás, que rescata, libera y salva a las personas. Tal vez éste sea el secreto más importante de la vida y el más ignorado. Vivimos intensamente la vida sólo cuando la regalamos. Sólo se puede vivir cuando se hace vivir a otros. Cuántas personas terminan por no saber qué hacer con sus vidas. Han trabajado incansablemente, han logrado casi todo lo que se han propuesto, han alcanzado éxito allí donde lo han buscado, pero no saben lo que es dar la vida. Su existencia sólo ha sido acaparar, acumular, competir, dominar. Pero no entienden nada de lo que es dar y por lo tanto, nada saben de enriquecer, liberar, rescatar y salvar la vida de los demás. Encontrarán en la vida satisfacciones, halagos, éxitos. Pero nunca podrán experimentar el gozo y la dicha que se encierra siempre en la vida de aquellos que, sin haber logrado grandes cosas en la vida, han sabido darla sencillamente en una actitud de servicio y ayuda generosa y desinteresada.

PARA LLEVARLO A LA VIDA:

A muchos les asusta la sola idea de intervenir en política. A otros les atrae el situarse en el escaparate. Es una obligación de conciencia para los cristianos asumir un compromiso de servicio y representación porque hace falta quien defienda abiertamente los valores de la comunidad y porque también es necesario crear estructuras sociales que resuelvan los problemas con criterios de caridad y justicia. Si no te lo has planteado todavía, piensa hoy qué te pide Dios para ayudar a la recristianización del mundo.

 

P. José Luis Díaz L.C.

Esquema homilía (13º domingo del tiempo ordinario / 1 de julio de 2018)

 

TEMA:
La fe cristiana.


Exordio:
El núcleo de nuestra vida espiritual es la “fe”; fe en unos contenidos, pero sobre todo en una persona; fe en una persona humana, pero que es, ante todo, persona divina.

Proposición:

Los episodios evangélicos de hoy nos presentan diversos personajes; todos ellos buenos y que buscan a Jesús, pero solamente algunos con auténtica visión de fe en la persona de Cristo.

Desarrollo:

1. Una visión humana de la fe cristiana en la vida.

- “Para que se cure y viva”. Visión humana de la finalidad de la vida: Jairo tiene a su hija enferma de gravedad. Ante tal dolorosa realidad, su amor se mueve a superar, evitar, hacer desaparecer la enfermedad de su vida: quiere que su hija sane.

- “La habían sometido a toda clase de tratamientos”. Visión humana de los medios para la vida: la mujer se sabe enferma, pero en vez de desanimarse pone todos los medios humanos para superar la enfermeda

- “Tu hijo se ha muerto. ¿Para qué molestar más…?”. Visión humana de la vida terrenal: la familia de Jairo hace todo lo posible por la vida terrena de la niña, pero una vez que ésta se acaba, ya no hay nada que hacer, no es necesario ni molestar a Jesús.

2. Una visión sobrenatural y divina de la fe cristiana en la vida.

- “Jesús se fue con él… No temas; basta que tengas fe”. Visión sobrenatural de la finalidad de la vida: antes que superar las adversidades, es más central caminar con Cristo, a su ritmo, aunque no veamos cambios o mejoras humanas.

- “Con sólo tocarle el vestido, curaría”. Visión sobrenatural de los medios de la vida: todos los medios son buenos, pero el medio indispensable es Cristo. Tocar a Cristo, aunque parezca insignificante, es más que todos los medios humanos posibles.

- “La niña no está muerta, está dormida”. Visión sobrenatural de la vida: la muerte es como un dormir, que nos lleva al estado final y pleno de la vida terrenal en la que ahora nos encontramos. .

Peroración:

La fe cristiana, no es una fe para superar dificultades y adversidades. La fe cristiana es fe en una persona, es fe en una relación personal con Cristo, es fe en una plenitud de esta relación, iniciada ya en esta tierra.

 

P. Juan Carlos Ortega, LC

ASESINADO POR SU HERMANO

San Wenceslao, mártir (935)

Wenceslao y Bolelao eran hermanos, e hijos de reyes. Cuando murió el padre, Wenceslao debía asumir el trono como primogénito que era. Pero la madre, que quería más a Boleslao, hizo cuanto pudo para arrebatarle el trono y dárselo al menor. Tramó todos los tipos de artificios, incluso la muerte del hijo.

Un día Boleslao le dijo: "Ven a celebrar conmigo la fiesta de los santos Cosme y Damián. Después celebraremos en santa compañía la fiesta de san Miguel".

Wenceslao aceptó la invitación. Se realizó el banquete. Era la trampa. Habían prevenido al santo rey, pero él no hizo caso. Al hacer el brindis, dijo: "Amigos míos, mañana es la fiesta de san Miguel. Bebamos en su honra esta copa de vino, para que se digne llevar nuestras almas al festín de la gloria". Después abrazó a sus amigos y se fue a dormir.

Al día siguiente, antyes de salir el sol, Wenceslao se dirigió a la iglesia. Junto a la puerta se encontró con su hermano Boleslao. Lo abrazó y le agradeció los momentos felices que habían pasado juntos en la víspera. EL hermano responsió sarcásticamente:

- Ayer fue ayer. Hoy el servicio es otro.

Le dio en la cabeza con la espada. Wenceslao hubiera podido defenderse; pero hubiera derramado la sangre de su hermano. Prefirió morir perdonando. Fue acribillado a puñaladas por los seguidores de Boleslao. Tenía sólo 28 años, pero mucho amor y nobleza.

 

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MI VIDA UN BARCO

Mi vida es un barco Señor en el oceano de tu amor. Mi humanidad una botella transparente que si bien me obliga a tocar el mar de tu amor desde la fe, me deja verlo y ansiarlo. 

Tus pruebas Señor están llenas de esperanza. Cuando me dejas en la playa es porque te retiras como la marea para volver con más fuerza. 

¿Qué puedo temer si eres amor infinito? Si un día, esa botella desaparecerá y mi corazón, como ese barco, navegará libre envuelto en tu amor infinito. Sopla cada día tu espíritu para que sueñe aventuras de cielo mientras vivo en la tierra.

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SAN JUAN MARIA VIANNEY (1786-1859)

Así comenzó su misión: 
“Dios mío, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir todo lo que quieras durante toda mi vida”. Con esta oración comenzó su misión.

Con dificultad terminó sus estudios para el sacerdocio, pero su celo y su amor a las almas logró grandes conversiones. Muchas personas esperaron días para confesarse con él. Todo un ejemplo de amor a las almas... Ser buenos pastores, es dar la vida por las ovejas.

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¿Y SI TOCASE EL CORAZÓN DE JESÚS EN LA ORACIÓN?

¿Qué pasaría si lograse entrar en el corazón de Jesús durante la oración, si mi oración fuese más allá de las palabras y llegase a entablar una conversación cara a cara?

El tiempo volaría, Él me miraría y yo a Él y por fin, mi corazón se llenaría de lo que tanto anhelo, de la paz que busco y deseo cada día. 

Únete a nuestra aventura de hacer volar el tiempo y entrar en el corazón de Jesús.

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EL SEÑOR TE NECESITA

Salió de su cielo y se hizo hombre y como hombre "necesitó" muchas cosas. De una Madre para encarnarse, de educación, de unos discípulos y ahora, te necesita, el Señor necesita hoy, en este domingo de Ramos un burro para montarse y entrar como Rey en Jerusalén. 

¿Te negarás acaso? Deja que el Señor se suba sobre tu espalda, su peso es suave y su carga ligera.... no tengas miedo. Él te llevará a buen puerto. Él subirá a la cruz, no tú, lo hará en tu lugar. Déjate amar por el Maestro, sé su burrito, di que sí!

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CUARTA SEMANA: EL DESIERTO DEL AMOR

Dios te busca más de lo que tú te buscas. El transforma cada señal para mostrarte su corazón!

4. El desierto del amor: ésta fue la experiencia de tantos personajes del Antiguo Testamento. Dios es un enamorado del hombre y en el desierto nos hace su declaración más grande de amor. “Te creé por amor y te sigo buscando por amor: ¿quieres seguirme?”

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INCLINA TU OÍDO HACIA MÍ...

Viendo una foto me acordé del Salmo 88,2-3 en el que el hombre clama a Dios: inclina tu oído hacia mí el día que te invoco, llegue hasta a ti mí súplica.

Con qué ternura Dios baja a nosotros sus creaturas para escucharnos y darnos un tierno beso, como un Padre con su hijo querido. Llenémonos de confianza esta Cuaresma.

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ENTRO EN LA ORACIÓN EN ESPERA DE ALGO....

LA LENTITUD ANTE EL RETO
¿Te has sentido alguna vez como una tortuga cruzando el desierto? ¿Tu reto personal parece superarte?

1. Pon el freno a tu vida, ve más despacio, deja que el corazón se serena y el silencio tenga vida en tu alma. Verás menos cosas, pero las verás mejor, con más detalle. 
2. Tómate el reto de tu vida como algo que durará, no lo podrás lograr de una sola vez, perso si divides "tu fresa" en 40 días, sí podrás. 

Ponte en presencia de Dios... medita, platica a Jesús... y a ver qué te dice...

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¿En espera de qué?...

Mi duda me hará atender a la distinción siguiente que es necesario que nunca olvide: "Cumplir con mi oración" y "esperar algo de ella".
Cumplo con mi oración (esto no es tan malo y, cuando se piensa en algunas vidas activas, es heroico a veces)...
Yo cumplo, es decir: yo hago de mi oración (como muchos cristianos hacen de la Misa del domingo) un acto de obediencia...
Pero ¿qué es lo que espero?
Y, sin embargo, Dios ha hablado y ha insinuado que se espere algo:
"Yo la conduciré a la soledad
y ahí le hablaré al corazón" (Os 2, 16).
"Zaqueo, desciende. Es necesario que yo me aloje hoy en tu casa" (Le 19, 5).
"Simón, tengo algo que decirte" (Le 7, 40).
"Si alguno oye mi voz y abre,
cenaremos juntos" (Apoc 3, 20).
"Si alguno me ama... yo lo amaré,
y me manifestaré a él" (Jn 14, 21).

¿Qué espero yo de la oración? ___________________________________________________________________ SI TUVIERAS FE, VERÍAS COSAS MARAVILLOSAS

La fe no suple ni anula la razón, la eleva a otro plano la completa y la perfecciona. 

Si tuvieras fe, verías cosas maravillosas, abre los ojos, déjate curar por los momentos de fe que Dios te da cada día. 

Abre los ojos, mira bien, ¿qué ves?

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DE PERSEGUIR A SEGUIR

La conversión de san Pablo y nuestra conversión

El día de su convérsión fulminante, Dios le preguntó: ¿por qué me persigues? Desde aquél instante, Saulo se conviritó en Pablo y de perseguidor pasó a ser seguidor. 

Perseguir significa "conseguir que alguien sufra o padezca procurando hacerl el mayor daño posible". Ciertamente no perseguimos a Dios, pero sí me atrevería a decir que nos "perseguimos a nosotros mismos" cuando no seguimos a Dios. ¡Cuánto daño nos hacemos cuando nos perseguimos, nos buscamos a nosotros mismos, nuestras pasiones!

En cambio, seguir a Alguien significa caminar en su compañía. San Pablo experimento este acompañamiento y la compañía de Cristo y por eso le bastó decir como resumen de su vida: "me amó y se entregó por mí" (Gal 2,20). 

Mañana, en la conversión de san Pablo pidamos para dejar de perseguirnos y comenzar o continuar siguiendo a Cristo.