Ayuda en la predicación

En esta sección proponemos tres elementos para ayudar en la predicación. En la primera pestaña –HOMILÍA- ofrecemos una homilía completamente redactada.

En la pestaña ESQUEMAS proponemos sugerencias y enfoques con los que se puede desarrollar la homilía, para que cada uno se la prepare a su gusto.

En la pestaña MISCELÁNEA ofrecemos algún ejemplo, anécdota o elemento curioso que ayude a visualizar y comunicar mejor el mensaje de la liturgia.

Esquema homilía

Domingo XVII tiempo ordinario (ciclo A)

“Jesús sacia el hambre”

LA PALABRA DE DIOS: 1ª: Isaías 55,1-3; 2ª: Romanos 8,35-39; 3ª: Mateo, 14,13-21

Hay una idea central que unifica las lecturas de hoy: el amor de Dios rico en detalles de ternura. La multiplicación de los panes (Evangelio). Nos ofrece tres significados del mensaje: Jesús se manifiesta como el Mesías que guía a su pueblo hacia una nueva relación con Dios (dimensión cristológica); esta relación se hace visible en el pan de su cuerpo que Él bendice, rompe y reparte entre los discípulos (dimensión eucarística); en la Santa Misa la Iglesia manifiesta su unidad y su multiplicidad (dimensión eclesial). El corazón de Cristo se conmueve ante las necesidades humanas: Pueden ser “agua, comida, dinero, salud, vida”, como predica Isaías (primera lectura); o “tribulación, angustia, persecución, desnudez, peligros, espada”, como nos enseña San Pablo (segunda lectura). Para todos “el Señor abre su mano misericordiosa” (salmo) con una invitación consoladora “Venid a mí todos los que estáis cansados y oprimidos, que yo os aliviaré” (aleluya). Nuestra correspondencia a tanto amor no puede ser otra que el grito de San Pablo “Nada, ni nadie podrá separarme del amor de Dios” (segunda lectura).

MENSAJE DOCTRINAL:

1) En nuestra cultura que mata

¿El fruto de la Misa que celebramos será el de prepararme para realizar las actividades de la semana con un espíritu más cristiano? El milagro de la multiplicación de los panes me hace entender que no puedo tener caridad sin la Eucaristía, ni puedo recibir la Eucaristía sin prolongarla en la caridad. En pleno siglo XXI, frente a la cultura de la muerte Jesús nos ofrece una cultura que vivifica. ¿Cómo es eso?

Nuestra civilización, con “sus valores y sus presiones” mata. Mata el tiempo, las energías, la espontaneidad, la sensibilidad, la creatividad, el humanismo… y mata la vida misma. Lo hace de una forma muy sutil: nuestra sociedad es un sistema dinámico que busca la gloria y la estimula a través del orgullo. O sea, nos educa a aceptarnos a nosotros mismos solamente en términos de éxito. Pero el éxito concebido sólo en clave de dinero, prestigio, poder, placer; y en una imagen televisiva de “juventud”. Reunir todas estas condiciones que llevan al éxito se convierten a la vez en un ideal imposible de alcanzar, por eso nace en todos el sentimiento de frustración e infelicidad. (Queremos vivir al estilo de las teleseries, con los pobres ingresos de cada quincena).

Se busca entonces una compensación: algunos recurren a estratagemas neuróticos (matan sus sentimientos, se retraen de los gozos de la vida, buscan triunfar aventajando al prójimo, se encierran obsesivamente en el conformismo). Una vida así es una vida de infelicidad crónica. Una vida de vacío interior, cementerio de sentimientos muertos, obsesionada por una confusa aspiración de algo desconocido y mágico que debería dar sentido a la vida y que no llega jamás. Es esta la cultura en la que estamos incrustados: busca la felicidad verdadera metiendo pertinazmente la mano donde ella no está, ¡en los sepulcros vacíos!

2) Cristo nos da el pan de su cuerpo

¿Quién nos librará de esta cultura de muerte? ¿También nosotros repetimos desilusionados lo que se oye a nuestro lado “no podía sucederme nada peor” “todo se acabó” etc. cuando nos sucede una desgracia o no alcanzamos nuestros éxitos, o se derrumban nuestros planes? Como los discípulos de Emaús repetimos sin esperanza “Nosotros esperábamos” “Él murió hace tres días y aquí no pasa nada”. Cada uno de nosotros llega a esta celebración desde la oscuridad de su noche personal, cargando en las espaldas historias de pasiones, de cansancio, de mediocridades. Mientras tanto, el mundo a nuestro alrededor sigue resonando como un sepulcro vacío sin presencia: se oye el eco de los bombardeos de guerra, el lamento desesperado de enfermos y ancianos abandonados; la soledad de los drogadictos, las lágrimas de los que lloran junto al cadáver de un pariente. ¿Qué vida puede renacer de la muerte?

Necesitamos alimentarnos con el pan que da la vida. “Yo soy el pan que da la vida; vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron”. Necesitamos construir la civilización del amor que sea un adelanto de la vida eterna; por eso Cristo nos ofrece hoy su pan; el pan de su cuerpo. “El que come mi cuerpo y bebe mi sangre vivirá para siempre”. La transformación de la sociedad requiere primero un cambio interior de las personas y esa es la exigencia fundamental del bautismo: “Despojarse del hombre viejo (la naturaleza corrompida) y revestirse del hombre nuevo”. El hombre nuevo es Cristo. Fuera de Él no hay novedad posible. Esta transformación no es obra de un día. Nunca seremos suficientemente cristianos; cada día lo seremos más en la medida en que Cristo crezca en nosotros hasta lograr la estatura perfecta, o sea, hasta que llene completamente nuestra vida.

3) Para hacer surgir la cultura de la vida

Para lograr este crecimiento necesitamos una inyección constante de energía. La ley de la nutrición que rige la vida natural tiene su correspondencia en la vida de la gracia. Este alimento es “el pan vivo que baja del cielo”. Cristo habla en primera persona: “Yo soy el pan vivo”; por tanto, no es una cosa, es una persona. Cristo no es sólo la novedad de vida sobre la que nos debemos modelar, es también el artífice, el alimento de esta novedad. La Eucaristía se nos ha dado para nutrirnos ¡Recibimos la Vida! Gracias a ella aumentan nuestras fuerzas vitales y se neutralizan nuestros gérmenes de corrupción. No sólo; también nuestros ser se transforma gradualmente en Cristo. Dice San Agustín: “Te conviertes en aquello que recibes”. Si abrimos nuestro corazón, Cristo entra con la riqueza de su gracia y sus misterios. Así nace la cultura de la vida. Así comienza la civilización del Amor.

 

PARA LLEVARLO A LA VIDA:

Estamos celebrando el año de la Eucaristía. Es bueno que reflexionemos en la centralidad que debe tener la celebración eucarística dominical en nuestra vida. Es el acto más importante de la semana; es el día del Señor. ¿Recuerdas todavía lo que aprendiste para tu primera comunión? ¿Has intentado profundizar en esta doctrina en el nuevo catecismo de la Iglesia Católica (Números: 1322-1405)? ¿Vas a Misa solo o con tu familia? (Familia que reza unida, permanece unida). ¿Recibes la comunión dignamente? ¿Participas en las oraciones y los cantos? Tus actividades semanales son más cristianas gracias a los buenos propósitos que haces en la Misa dominical? ¿Eso se manifiesta en la caridad hacia el prójimo? ¿Eres consciente de que tu comunión contribuye eficazmente a construir la cultura de la vida en el mundo?

P. José Luis Díaz L.C.

Posible homilía

Tema:

Encontrarte con Cristo te transforma
Exordio:
Hay situaciones en la vida que marcan un antes y un después. Personas que un día se encontraron con quien sería su esposo o su esposa y tal encuentro determinó el rumbo de toda su vida. O como en mi caso que un día escuche la llamada de Jesucristo al sacerdocio y desde entonces mi vida adquirió un colorido inesperado y magnífico.

Proposición:

Quien se encuentra verdaderamente con Jesucristo su vida se transforma

Desarrollo:

El evangelio nos habla de un encuentro con Cristo transformador. No se trata de un encuentro que entusiasma por un rato solamente; sino de un encuentro que hace cambiar 180º el rumbo de una vida. Son tres los momentos de este encuentro:

1. Zaqueo busca a Jesucristo

a. Había oído hablar de Él y movido por la curiosidad se acerca.

b. No pretendía nada más que ver a Jesús

c. Por ser bajito se sube a un árbol para verlo mejor y esa fue su “perdición”, se pudo al alcance de la mirada de Cristo

     

2. Jesucristo lo ve y actúa

    a. Seguramente habrá preguntado quién ese adulto que como un niño se ha subido al árbol.

    b. Llegado al sitio le llama por su nombre: Dios nos conoce por nuestro nombre, no somos un anónimo más en la masa informe de la humanidad

    c. Y conociendo su situación se auto invita a cenar en su casa.

3. Zaqueo se transforma

a. Seguramente la cercanía, la confianza, el amor misericordioso de Jesucristo fue el detonante de esa conversión.

b. Se había encontrado por primera vez con una persona que no le juzgaba interiormente, ni le recriminaba su conducta.

c. Eso le lleva a reflexionar y a querer ser como el maestro que tenía en su casa

d. El resultado es el que sabemos:

i. Da la mitad de los bienes a los pobres: empieza por la misericordia

ii. Y termina con la justicia restituyendo cuatro veces más a los que había defraudado.

Peroración:

•No tengamos miedo de salir al encuentro de Cristo que pasa por nuestra vida. No te va a pedir nada. Serás tú el que descubriendo quién es, le darás todo. Y además te llenarás de una felicidad indescriptible.

 

P. Agustín De la Vega, LC

ASESINADO POR SU HERMANO

San Wenceslao, mártir (935)

Wenceslao y Bolelao eran hermanos, e hijos de reyes. Cuando murió el padre, Wenceslao debía asumir el trono como primogénito que era. Pero la madre, que quería más a Boleslao, hizo cuanto pudo para arrebatarle el trono y dárselo al menor. Tramó todos los tipos de artificios, incluso la muerte del hijo.

Un día Boleslao le dijo: "Ven a celebrar conmigo la fiesta de los santos Cosme y Damián. Después celebraremos en santa compañía la fiesta de san Miguel".

Wenceslao aceptó la invitación. Se realizó el banquete. Era la trampa. Habían prevenido al santo rey, pero él no hizo caso. Al hacer el brindis, dijo: "Amigos míos, mañana es la fiesta de san Miguel. Bebamos en su honra esta copa de vino, para que se digne llevar nuestras almas al festín de la gloria". Después abrazó a sus amigos y se fue a dormir.

Al día siguiente, antyes de salir el sol, Wenceslao se dirigió a la iglesia. Junto a la puerta se encontró con su hermano Boleslao. Lo abrazó y le agradeció los momentos felices que habían pasado juntos en la víspera. EL hermano responsió sarcásticamente:

- Ayer fue ayer. Hoy el servicio es otro.

Le dio en la cabeza con la espada. Wenceslao hubiera podido defenderse; pero hubiera derramado la sangre de su hermano. Prefirió morir perdonando. Fue acribillado a puñaladas por los seguidores de Boleslao. Tenía sólo 28 años, pero mucho amor y nobleza.

 

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MI VIDA UN BARCO

Mi vida es un barco Señor en el oceano de tu amor. Mi humanidad una botella transparente que si bien me obliga a tocar el mar de tu amor desde la fe, me deja verlo y ansiarlo. 

Tus pruebas Señor están llenas de esperanza. Cuando me dejas en la playa es porque te retiras como la marea para volver con más fuerza. 

¿Qué puedo temer si eres amor infinito? Si un día, esa botella desaparecerá y mi corazón, como ese barco, navegará libre envuelto en tu amor infinito. Sopla cada día tu espíritu para que sueñe aventuras de cielo mientras vivo en la tierra.

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SAN JUAN MARIA VIANNEY (1786-1859)

Así comenzó su misión: 
“Dios mío, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir todo lo que quieras durante toda mi vida”. Con esta oración comenzó su misión.

Con dificultad terminó sus estudios para el sacerdocio, pero su celo y su amor a las almas logró grandes conversiones. Muchas personas esperaron días para confesarse con él. Todo un ejemplo de amor a las almas... Ser buenos pastores, es dar la vida por las ovejas.

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¿Y SI TOCASE EL CORAZÓN DE JESÚS EN LA ORACIÓN?

¿Qué pasaría si lograse entrar en el corazón de Jesús durante la oración, si mi oración fuese más allá de las palabras y llegase a entablar una conversación cara a cara?

El tiempo volaría, Él me miraría y yo a Él y por fin, mi corazón se llenaría de lo que tanto anhelo, de la paz que busco y deseo cada día. 

Únete a nuestra aventura de hacer volar el tiempo y entrar en el corazón de Jesús.

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EL SEÑOR TE NECESITA

Salió de su cielo y se hizo hombre y como hombre "necesitó" muchas cosas. De una Madre para encarnarse, de educación, de unos discípulos y ahora, te necesita, el Señor necesita hoy, en este domingo de Ramos un burro para montarse y entrar como Rey en Jerusalén. 

¿Te negarás acaso? Deja que el Señor se suba sobre tu espalda, su peso es suave y su carga ligera.... no tengas miedo. Él te llevará a buen puerto. Él subirá a la cruz, no tú, lo hará en tu lugar. Déjate amar por el Maestro, sé su burrito, di que sí!

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CUARTA SEMANA: EL DESIERTO DEL AMOR

Dios te busca más de lo que tú te buscas. El transforma cada señal para mostrarte su corazón!

4. El desierto del amor: ésta fue la experiencia de tantos personajes del Antiguo Testamento. Dios es un enamorado del hombre y en el desierto nos hace su declaración más grande de amor. “Te creé por amor y te sigo buscando por amor: ¿quieres seguirme?”

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INCLINA TU OÍDO HACIA MÍ...

Viendo una foto me acordé del Salmo 88,2-3 en el que el hombre clama a Dios: inclina tu oído hacia mí el día que te invoco, llegue hasta a ti mí súplica.

Con qué ternura Dios baja a nosotros sus creaturas para escucharnos y darnos un tierno beso, como un Padre con su hijo querido. Llenémonos de confianza esta Cuaresma.

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ENTRO EN LA ORACIÓN EN ESPERA DE ALGO....

LA LENTITUD ANTE EL RETO
¿Te has sentido alguna vez como una tortuga cruzando el desierto? ¿Tu reto personal parece superarte?

1. Pon el freno a tu vida, ve más despacio, deja que el corazón se serena y el silencio tenga vida en tu alma. Verás menos cosas, pero las verás mejor, con más detalle. 
2. Tómate el reto de tu vida como algo que durará, no lo podrás lograr de una sola vez, perso si divides "tu fresa" en 40 días, sí podrás. 

Ponte en presencia de Dios... medita, platica a Jesús... y a ver qué te dice...

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¿En espera de qué?...

Mi duda me hará atender a la distinción siguiente que es necesario que nunca olvide: "Cumplir con mi oración" y "esperar algo de ella".
Cumplo con mi oración (esto no es tan malo y, cuando se piensa en algunas vidas activas, es heroico a veces)...
Yo cumplo, es decir: yo hago de mi oración (como muchos cristianos hacen de la Misa del domingo) un acto de obediencia...
Pero ¿qué es lo que espero?
Y, sin embargo, Dios ha hablado y ha insinuado que se espere algo:
"Yo la conduciré a la soledad
y ahí le hablaré al corazón" (Os 2, 16).
"Zaqueo, desciende. Es necesario que yo me aloje hoy en tu casa" (Le 19, 5).
"Simón, tengo algo que decirte" (Le 7, 40).
"Si alguno oye mi voz y abre,
cenaremos juntos" (Apoc 3, 20).
"Si alguno me ama... yo lo amaré,
y me manifestaré a él" (Jn 14, 21).

¿Qué espero yo de la oración? ___________________________________________________________________ SI TUVIERAS FE, VERÍAS COSAS MARAVILLOSAS

La fe no suple ni anula la razón, la eleva a otro plano la completa y la perfecciona. 

Si tuvieras fe, verías cosas maravillosas, abre los ojos, déjate curar por los momentos de fe que Dios te da cada día. 

Abre los ojos, mira bien, ¿qué ves?

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DE PERSEGUIR A SEGUIR

La conversión de san Pablo y nuestra conversión

El día de su convérsión fulminante, Dios le preguntó: ¿por qué me persigues? Desde aquél instante, Saulo se conviritó en Pablo y de perseguidor pasó a ser seguidor. 

Perseguir significa "conseguir que alguien sufra o padezca procurando hacerl el mayor daño posible". Ciertamente no perseguimos a Dios, pero sí me atrevería a decir que nos "perseguimos a nosotros mismos" cuando no seguimos a Dios. ¡Cuánto daño nos hacemos cuando nos perseguimos, nos buscamos a nosotros mismos, nuestras pasiones!

En cambio, seguir a Alguien significa caminar en su compañía. San Pablo experimento este acompañamiento y la compañía de Cristo y por eso le bastó decir como resumen de su vida: "me amó y se entregó por mí" (Gal 2,20). 

Mañana, en la conversión de san Pablo pidamos para dejar de perseguirnos y comenzar o continuar siguiendo a Cristo.

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