Ayuda en la predicación

En esta sección proponemos tres elementos para ayudar en la predicación. En la primera pestaña –HOMILÍA- ofrecemos una homilía completamente redactada.

En la pestaña ESQUEMAS proponemos sugerencias y enfoques con los que se puede desarrollar la homilía, para que cada uno se la prepare a su gusto.

En la pestaña MISCELÁNEA ofrecemos algún ejemplo, anécdota o elemento curioso que ayude a visualizar y comunicar mejor el mensaje de la liturgia.

Esquema homilía

Domingo XXIX tiempo ordinario (ciclo A)

“Honest to God”

LA PALABRA DE DIOS: 1ª: Isaías 45, 1.4-6; 2ª: I Tesalonicenses 1, 1-5; 3ª: Mateo 22, 15-21

A partir de hoy los evangelios dominicales nos ofrecen tres consignas. La de hoy se refiere a las relaciones entre la Iglesia y el Estado. En el año 538 Ciro, rey de Persia mediante un edicto liberó de la esclavitud de Babilonia al pueblo hebreo. Isaías lo interpreta como instrumento de la Providencia, aunque Ciro (el ungido) no lo reconocía todavía como al verdadero Dios (primera lectura). Pablo refuerza esta idea calificando a los cristianos de Tesalónica como elegidos por Dios y viven su compromiso de servicio a los demás, iluminados por la fe (segunda lectura). En la controversia con los fariseos aparece esta nueva insidia que busca hacer caer a Jesús en la trampa con el tema candente del pago de impuestos. Jesús hábilmente separa los dos campos: los derechos de Dios y los derechos de la autoridad humana. Deja clara la responsabilidad de la conciencia: Ser honestos con Dios y honestos con los hombres (Evangelio).

MENSAJE DOCTRINAL:

1) La Autenticidad en la fe

La mejor alabanza a la honestidad de Jesús viene de sus enemigos:"Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no te fijas en las apariencias". ¿No os parece que los cristianos y la Iglesia tendríamos que confrontar siempre nuestro modo de ser y de actuar con el de Jesús? Los fariseos intentan hacer caer a Jesús en una trampa y le hacen la pregunta que ha hecho correr ríos de tinta. “¿Es lícito pagar tributo al César?” Cristo no se deja engañar y aprovecha la provocación insidiosa de los fariseos para dejarnos una lección de comportamiento religioso y político que en vez de dividir, reconcilie al hombre con las razones más profundas de la vida. “¿A quién representa esta moneda? –al César. Dad pues al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

Ningún hombre es solamente “animal político”, ni solamente “animal religioso”. Ambas dimensiones deben conciliarse para alcanzar sus fines propios en beneficio del hombre que es un “ser indivisible”. La moneda que presentan los fariseos a Jesús tiene dos caras: en una está la imagen del emisor y en la otra el valor de cambio, pero la moneda es una sola.

2) Los derechos de Dios

“Dar a Dios lo que es de Dios” no es una alternativa al “Dar al César”. Dios es un espacio más amplio, más profundo, en donde queda incluido también el César. Significa que mientras cumplimos nuestros deberes ciudadanos, debemos iluminarlos y orientarlos con los valores humanos de los que Dios es fuente y garantía. Supone fidelidad a los deberes sociales y políticos, pero en el espíritu y las exigencias del evangelio, porque todo depende de Dios. El cristiano debe vivir su vida de hombre en cuanto hombre y en el contexto social en que se encuentre, intentando trabajar por el progreso y el bienestar. Pero debe hacerlo obedeciendo a lo que el evangelio le indica. Por otra parte, cuando la Iglesia proclama el evangelio recuerda a la política la primacía de Dios. Valorar las realidades trascendentes supone ante todo un desprendimiento de las cosas de la tierra: Todos renuncian de palabra, pero pocos con el corazón. A través de los sacramentos prometemos a Dios este desprendimiento, pero si no lo cumplimos ¡Qué tremenda responsabilidad! Se dice con razón: “Es mejor no hacer promesas, antes que hacerlas y no cumplirlas” (Qo 5,4) (San Ambrosio)

3) El compromiso con las realidades terrenas

El César no es, ni debe ser un valor antagónico que compite con los derechos de Dios. El Reino de Dios trasciende las realidades terrenas e históricas en las que estamos insertos; pero también es verdad que el Reino de Dios se construye desde la experiencia terrena en la que vivimos, respetando las leyes y los ordenamientos de nuestra sociedad. Por ello debemos asumir el compromiso de mejorar y transformar el mundo de acuerdo a la justicia y a la caridad cristiana. Conciencia social que nos compromete a construir una comunidad de paz y de concordia, de progreso y de servicio. Una sociedad con derechos y deberes que respete la vida, el medio ambiente, la familia, la cultura, y la religión de todos los grupos humanos.

“Dar al César lo que es del César” significa reconocer la esfera legitima del poder civil y de las instituciones de servicio, estableciendo una relación correcta entre la dimensión religiosa y la dimensión humana. “Paga todo lo que has prometido mientras estás en este cuerpo, antes que venga el juez y te mande a la cárcel. En verdad te digo que no saldrás sino hasta que pagues hasta el ultimo céntimo” (Lc 12, 58; Mt 5,25s). (San Ambrosio) El Concilio Vaticano II dice “La Iglesia no se identifica con ningún grupo político, económico o social. La comunidad política y la Iglesia son independientes y autónomas y cada uno tiene su propio campo. Ambos están al servicio de la persona humana. Este será eficaz en la medida en que se logre una sana colaboración, adaptándose a los tiempos y lugares” (G et S. 76)

Cuando San Pablo dice que es necesario someterse a la autoridad constituida, no pide que reneguemos de nuestra fe y de los mandamientos de Dios para cumplir las órdenes de los hombres; al contrario, nos exhorta a que no cometamos ningún delito para no ser castigados como malhechores; por eso añade “La autoridad está al servicio de Dios contra aquellos que hacen el mal”. “Si no quieres tener miedo a la autoridad, haz el bien y recibirás alabanzas; pero si haces el mal puedes temer, pues no en vano él tiene la espada” (1Pt 2,14.20).

No se puede “dar al César de la economía”, pisoteando los derechos a la vida, al trabajo, a la educación, a la dignidad que tienen los hombres. No se puede “dar al César de la ciencia” haciendo experimentos arriesgados o mortales sobre otros hombres, como se pretende hacer con el embrión humano. No se puede “dar al César del dominio o del éxito” inmolando a otros hombres que mueren de hambre y de sed o son víctimas de la guerra o el terrorismo. En nuestra vida personal el Dios de la verdad, de la honestidad, de la solidaridad deberá guiarnos a través de las perspectivas que pueda abrir el César. Pero ese mismo Dios de la verdad y de la justicia nos iluminará cuando la autoridad civil sobrepase sus prerrogativas e invada el campo de la ley natural y los derechos humanos; cabe también en último recurso, la “desobediencia civil” y la “objeción de conciencia”. Pues estamos obligados a “obedecer a Dios antes que a los hombres”

PARA LLEVARLO A LA VIDA:

El Catecismo de la Iglesia Católica tiene palabras para los gobernantes y también para los ciudadanos: “Los que tienen la autoridad deben ejercerla como un servicio, manifestando una justa jerarquía de valores” (Nª 2234- 2243). “La actividad política y la organización de la vida social forman parte de la vocación de los fieles laicos. Deberán atender siempre el bien común y la enseñanza de la Iglesia” (Nª 2442)

P. José Luis Díaz L.C.

Esquema homilía (29º domingo del tiempo ordinario / 22 de octubre de 2017)

Tema:

Los dilemas de la vida


Exordio:
Indistintamente de las intenciones de los fariseos, esta escena del evangelio nos muestra la actitud de Cristo en esas situaciones en las que pareciera que el deber o el amor hacia las personas se oponen a las obligaciones para con Dios.

Proposición:

Busquemos hacer siempre el bien, sea para con Dios como hacia los demás.

Desarrollo:

Con sencillez de corazón escuchemos los consejos de Cristo para actuar en las situaciones complejas de la vida.

1. Cristo es presentado con unas características que debemos considerar y pedir que también nosotros las podamos asumir:

a. Es una persona sincera que siempre habla según la verdad

b. Sus palabras no están condicionadas por lo que los demás piensan

c. Su modo de juzgar a las personas no depende de sus apariencias

2. Los fariseos presentan un dilema: si pagan el impuesto al César expresan que obedecen a alguien que no es su Dios, pero si dejan de pagar el impuesto las represalias pueden ser graves, ¿qué hacer? Dilemas similares se presenta con frecuencia en nuestra vida:

a. La necesidad de un hijo o la débil fe de uno de los esposos parece que impide vivir con autenticidad la propia relación con Dios (ir a Misa los domingos…)

b. Las obligaciones de la propia familia parece que impide expresar el cariño a la propia familia de origen o a los amigos

c. Los deberes del trabajo o profesión impiden el tiempo que se debe dedicar a la propia familia.

¿Qué hacer en estos casos?

3. La respuesta de Cristo:

a. No hay que confrontar unas obligaciones con otras: se deben cumplir las obligaciones para con Dios y las obligaciones para con los demás, buscando siempre hacer el bien.

b. Cumplir con los deberes para con Dios, es un bien y por lo tanto no se hace un mal a los demás, aunque estos puedan experimentar que se les descuida.

c. Cumplir con los deberes para con los demás es algo querido por Dios, por lo que es un bien y no un desamor hacia Dios.

 

Peroración:

Busquemos con sencillez realizar en todo momento el bien. Si en ocasiones pareciera que nuestro actuar bueno implica un mal hacia terceros, vivamos con serenidad, poniendo nuestro actuar en las manos del Señor.

 

P. Juan Carlos Ortega, LC

ASESINADO POR SU HERMANO

San Wenceslao, mártir (935)

Wenceslao y Bolelao eran hermanos, e hijos de reyes. Cuando murió el padre, Wenceslao debía asumir el trono como primogénito que era. Pero la madre, que quería más a Boleslao, hizo cuanto pudo para arrebatarle el trono y dárselo al menor. Tramó todos los tipos de artificios, incluso la muerte del hijo.

Un día Boleslao le dijo: "Ven a celebrar conmigo la fiesta de los santos Cosme y Damián. Después celebraremos en santa compañía la fiesta de san Miguel".

Wenceslao aceptó la invitación. Se realizó el banquete. Era la trampa. Habían prevenido al santo rey, pero él no hizo caso. Al hacer el brindis, dijo: "Amigos míos, mañana es la fiesta de san Miguel. Bebamos en su honra esta copa de vino, para que se digne llevar nuestras almas al festín de la gloria". Después abrazó a sus amigos y se fue a dormir.

Al día siguiente, antyes de salir el sol, Wenceslao se dirigió a la iglesia. Junto a la puerta se encontró con su hermano Boleslao. Lo abrazó y le agradeció los momentos felices que habían pasado juntos en la víspera. EL hermano responsió sarcásticamente:

- Ayer fue ayer. Hoy el servicio es otro.

Le dio en la cabeza con la espada. Wenceslao hubiera podido defenderse; pero hubiera derramado la sangre de su hermano. Prefirió morir perdonando. Fue acribillado a puñaladas por los seguidores de Boleslao. Tenía sólo 28 años, pero mucho amor y nobleza.

 

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MI VIDA UN BARCO

Mi vida es un barco Señor en el oceano de tu amor. Mi humanidad una botella transparente que si bien me obliga a tocar el mar de tu amor desde la fe, me deja verlo y ansiarlo. 

Tus pruebas Señor están llenas de esperanza. Cuando me dejas en la playa es porque te retiras como la marea para volver con más fuerza. 

¿Qué puedo temer si eres amor infinito? Si un día, esa botella desaparecerá y mi corazón, como ese barco, navegará libre envuelto en tu amor infinito. Sopla cada día tu espíritu para que sueñe aventuras de cielo mientras vivo en la tierra.

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SAN JUAN MARIA VIANNEY (1786-1859)

Así comenzó su misión: 
“Dios mío, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir todo lo que quieras durante toda mi vida”. Con esta oración comenzó su misión.

Con dificultad terminó sus estudios para el sacerdocio, pero su celo y su amor a las almas logró grandes conversiones. Muchas personas esperaron días para confesarse con él. Todo un ejemplo de amor a las almas... Ser buenos pastores, es dar la vida por las ovejas.

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¿Y SI TOCASE EL CORAZÓN DE JESÚS EN LA ORACIÓN?

¿Qué pasaría si lograse entrar en el corazón de Jesús durante la oración, si mi oración fuese más allá de las palabras y llegase a entablar una conversación cara a cara?

El tiempo volaría, Él me miraría y yo a Él y por fin, mi corazón se llenaría de lo que tanto anhelo, de la paz que busco y deseo cada día. 

Únete a nuestra aventura de hacer volar el tiempo y entrar en el corazón de Jesús.

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EL SEÑOR TE NECESITA

Salió de su cielo y se hizo hombre y como hombre "necesitó" muchas cosas. De una Madre para encarnarse, de educación, de unos discípulos y ahora, te necesita, el Señor necesita hoy, en este domingo de Ramos un burro para montarse y entrar como Rey en Jerusalén. 

¿Te negarás acaso? Deja que el Señor se suba sobre tu espalda, su peso es suave y su carga ligera.... no tengas miedo. Él te llevará a buen puerto. Él subirá a la cruz, no tú, lo hará en tu lugar. Déjate amar por el Maestro, sé su burrito, di que sí!

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CUARTA SEMANA: EL DESIERTO DEL AMOR

Dios te busca más de lo que tú te buscas. El transforma cada señal para mostrarte su corazón!

4. El desierto del amor: ésta fue la experiencia de tantos personajes del Antiguo Testamento. Dios es un enamorado del hombre y en el desierto nos hace su declaración más grande de amor. “Te creé por amor y te sigo buscando por amor: ¿quieres seguirme?”

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INCLINA TU OÍDO HACIA MÍ...

Viendo una foto me acordé del Salmo 88,2-3 en el que el hombre clama a Dios: inclina tu oído hacia mí el día que te invoco, llegue hasta a ti mí súplica.

Con qué ternura Dios baja a nosotros sus creaturas para escucharnos y darnos un tierno beso, como un Padre con su hijo querido. Llenémonos de confianza esta Cuaresma.

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ENTRO EN LA ORACIÓN EN ESPERA DE ALGO....

LA LENTITUD ANTE EL RETO
¿Te has sentido alguna vez como una tortuga cruzando el desierto? ¿Tu reto personal parece superarte?

1. Pon el freno a tu vida, ve más despacio, deja que el corazón se serena y el silencio tenga vida en tu alma. Verás menos cosas, pero las verás mejor, con más detalle. 
2. Tómate el reto de tu vida como algo que durará, no lo podrás lograr de una sola vez, perso si divides "tu fresa" en 40 días, sí podrás. 

Ponte en presencia de Dios... medita, platica a Jesús... y a ver qué te dice...

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¿En espera de qué?...

Mi duda me hará atender a la distinción siguiente que es necesario que nunca olvide: "Cumplir con mi oración" y "esperar algo de ella".
Cumplo con mi oración (esto no es tan malo y, cuando se piensa en algunas vidas activas, es heroico a veces)...
Yo cumplo, es decir: yo hago de mi oración (como muchos cristianos hacen de la Misa del domingo) un acto de obediencia...
Pero ¿qué es lo que espero?
Y, sin embargo, Dios ha hablado y ha insinuado que se espere algo:
"Yo la conduciré a la soledad
y ahí le hablaré al corazón" (Os 2, 16).
"Zaqueo, desciende. Es necesario que yo me aloje hoy en tu casa" (Le 19, 5).
"Simón, tengo algo que decirte" (Le 7, 40).
"Si alguno oye mi voz y abre,
cenaremos juntos" (Apoc 3, 20).
"Si alguno me ama... yo lo amaré,
y me manifestaré a él" (Jn 14, 21).

¿Qué espero yo de la oración? ___________________________________________________________________ SI TUVIERAS FE, VERÍAS COSAS MARAVILLOSAS

La fe no suple ni anula la razón, la eleva a otro plano la completa y la perfecciona. 

Si tuvieras fe, verías cosas maravillosas, abre los ojos, déjate curar por los momentos de fe que Dios te da cada día. 

Abre los ojos, mira bien, ¿qué ves?

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DE PERSEGUIR A SEGUIR

La conversión de san Pablo y nuestra conversión

El día de su convérsión fulminante, Dios le preguntó: ¿por qué me persigues? Desde aquél instante, Saulo se conviritó en Pablo y de perseguidor pasó a ser seguidor. 

Perseguir significa "conseguir que alguien sufra o padezca procurando hacerl el mayor daño posible". Ciertamente no perseguimos a Dios, pero sí me atrevería a decir que nos "perseguimos a nosotros mismos" cuando no seguimos a Dios. ¡Cuánto daño nos hacemos cuando nos perseguimos, nos buscamos a nosotros mismos, nuestras pasiones!

En cambio, seguir a Alguien significa caminar en su compañía. San Pablo experimento este acompañamiento y la compañía de Cristo y por eso le bastó decir como resumen de su vida: "me amó y se entregó por mí" (Gal 2,20). 

Mañana, en la conversión de san Pablo pidamos para dejar de perseguirnos y comenzar o continuar siguiendo a Cristo.