Ayuda en la predicación

En esta sección proponemos tres elementos para ayudar en la predicación. En la primera pestaña –HOMILÍA- ofrecemos una homilía completamente redactada.

En la pestaña ESQUEMAS proponemos sugerencias y enfoques con los que se puede desarrollar la homilía, para que cada uno se la prepare a su gusto.

En la pestaña MISCELÁNEA ofrecemos algún ejemplo, anécdota o elemento curioso que ayude a visualizar y comunicar mejor el mensaje de la liturgia.

Esquema homilía

XIXº domingo del Tiempo Ordinario (ciclo C)

“Peregrinos del Absoluto”11/8/2019

LA PALABRA DE DIOS: 1ª: Sab 18, 6-9; Heb 11, 1-19; Lc 12, 32-48

Jesús ¿es un filósofo o es un santo? Como filósofo nos diría solamente: “Vende lo que tienes”. En cambio, como el santo de Dios nos aconseja “venderlo todo para ganar un tesoro en el cielo”. Hoy muchos se apegan a las cosas como si fueran eternas pero sufrirán el desencanto de perderlas constantemente. En cambio el alma que no fija su morada definitiva en la tierra goza de ellas sabiendo que le ayudan a convertirse en ciudadano del cielo. El santo es el hombre de fe que aprende a usar las cosas como medios para llegar a la vida futura. “La fe es seguridad de lo que se espera” (2ª lectura). Los bienes materiales son ambivalentes: Bien usados ayudan a conquistar el cielo; mal usados, se convierten en un obstáculo para llegar a él. Lo sabremos en el momento de rendir cuentas a la hora de la muerte. La muerte para el cristiano es el encuentro definitivo con Cristo resucitado. Las lecturas de la liturgia de hoy nos invitan a estar preparados en vigilante espera como Abraham o como el siervo del Evangelio, “porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre” (Evangelio); sería prudente esperarlo con tres actitudes indispensables: Desprendimiento, vigilancia y responsabilidad.

MENSAJE DOCTRINAL:

1) “Desprendimiento”

¡Maranata! Se traduce como: “Ven, Señor”. Es la última palabra de la Biblia y era la súplica apasionada de los primeros cristianos. Todo lo que nos rodea está marcado con el signo de lo provisorio. Un viejo proverbio oriental dice que este mundo es sólo un puente; pasas por encima pero no construyes en él tu casa definitiva. Los valores terrenos se nos esfuman de la existencia como el agua que se escurre entre los dedos sin que yo pueda retenerla. La misma vida está sometida a esta ley; día a día vamos declinando. El hombre exterior, dice San Pablo, se deteriora y se disgrega y la experiencia nos enseña que precisamente cuando un hombre progresa en el conocimiento de la vida y llega a dominar su entorno en ese momento también comienza a salir de ella. La vejez marca una disminución de las fuerzas físicas y a veces también de las luces intelectuales; muchas veces el atardecer de la vida queda tocado por la melancolía. ¿Qué sentido tiene apegarse a lo caduco? ¿Por qué nos cuesta dejar lo que sabemos que ha quedado ya en el pasado? “Somos peregrinos del Absoluto”, decía León Bloy. Cuanto más nos apegamos a las creaturas con mayor violencia sufriremos la separación. No hay que llevar mucho equipaje porque el viaje resultará más pesado. En el momento de la despedida final, ya lo sabemos, tenemos que dejar todo junto a la puerta de salida. Ninguna cosa material nos acompañará; sólo nuestras obras irán con nosotros a la patria celestial. En la vida hay cosas esenciales y otras accidentales; unas perdurarán, otras fenecerán; unas son para el tiempo, otras para la eternidad Si creemos las palabras de Jesús, ya no tendremos miedo, sino esperanza. Porque la fe en el evangelio, que es siempre promesa, engendra la esperanza, y la esperanza no puede ser confundida.

2) “Vigilancia”

Uno de los riesgos que amenazan constantemente al hombre de la sociedad actual es el de caer en una vida superficial, mecánica, rutinaria, masificada, de la que no es fácil escapar. Jesús insiste en que debemos adoptar una actitud vigilante y despierta para enfrentarnos con la vida. Vigilar significa no distraerse, no amodorrarse, no instalarse satisfechos con lo ya conseguido. En medio de una sociedad que parece muy contenta con los valores que tiene, el cristiano debe vivir en esperanza vigilante y activa. Vigilar significa no dejarse encandilar por los atractivos de este mundo, que es camino y no meta; tener conciencia de que nuestro paso por este mundo, aunque sea serio y nos comprometa al trabajo, no es lo definitivo en nuestra vida. Vigilar es vivir despiertos, en tensión. No con angustia, pero sí con seriedad, dando importancia a lo que la tiene. Como el estudiante que desde el comienzo del curso piensa en el examen final. Como el labrador que siembra y está siempre pensando en recoger buena cosecha. Como el deportista que, desde el primer esfuerzo, sueña con llegar primero a la meta. La actitud vigilante puede librarnos de la superficialidad y el sinsentido que domina a muchos hombres y mujeres que caminan por la vida sin metas ni objetivo. La llamada de Jesús a la vigilancia nos debe ayudar a despertar de la indiferencia, la pasividad y el descuido con que vivimos con frecuencia nuestra fe. Necesitamos redescubrirla constantemente, conocerla con más profundidad, confrontarla con otras actitudes posibles ante la vida, agradecerla y tratar de vivirla con todas sus consecuencias. Nos dirigimos hacia el Absoluto. Dios es al mismo tiempo el punto de partida y de llegada. Venimos de Él y vamos hacia Él. El Señor quiere que vivamos vigilantes y siempre preparados para el gran encuentro. El Cardenal Newman definía al cristiano como “un hombre que espera”. Hacia ese encuentro definitivo con Cristo deben estar orientadas todas nuestras energías como hacia nuestro mayor tesoro.

3) “Responsabilidad”

Esto no supone desentendernos de las cosas de aquí abajo. Dios nos ha dado unos talentos que debemos administrar y hacer fructificar. El cristiano ha de esforzarse por buscar siempre las “cosas de arriba” (la fraternidad, el amor, la solidaridad, el proyecto de Dios) entre “las cosas de abajo” (en la vida diaria, el trabajo, el hogar, la calle, la política, la cultura); lo cual quiere decir que tenemos que ser protagonistas no sólo de la espera del Reino, sino ya, desde ahora, de su construcción. La vida debe ser considerada como un drama en dos actos: El primero se desarrolla en el tiempo y terminará pronto; el otro durará para siempre en la eternidad. El primero tiene valor solamente en la medida en que esté en función del segundo; la vida se convierte así en una espera llena de alegría; es un largo camino para llegar a la patria. ¡Qué maravilloso ejemplo nos da Abrahám! Cuando llega a la edad en la que es natural sufrir el cansancio del camino y sólo se piensa en el descanso, él coge el bastón de peregrino y se lleva consigo a toda su familia. Parte sin saber a dónde va, guiado solamente por la Palabra de Dios que no miente, “espera contra toda esperanza”. Por eso es para nosotros el prototipo del creyente. El camino de Abraham es el camino que todos nosotros debemos recorrer, por eso no debemos echar raíces ni sentirnos inexorablemente vinculados a personas o cosas.

PARA LLEVARLO A LA VIDA:

La vigilancia de la que nos habla el Evangelio es una señal del amor de Dios que se preocupa por sus hijos. Es necesario mantener encendida la lámpara de la fe, ya que la fe es seguridad de lo que se espera. Es también la fe la que nos lleva a caminar, como a Abrahán, sin saber con certeza a dónde se va, pero con la seguridad de que Dios camina a nuestro lado. Nos hemos convertido en portadores de Cristo. Pidamos a Dios la gracia de experimentar una esperanza gozosa, que nos permita ser fieles y perseverar hasta la muerte en medio de las dificultades y luchas que nos exija el cumplimiento de la Voluntad de Dios, conscientes de que en Cristo Eucaristía se cifra nuestra victoria definitiva.

P. José Luis Díaz L.C.

Domingo XIX del Tiempo Ordinario

Lc 12,32-48

 

TEMA

EL CIELO existe, y es la verdad más segura de nuestro futuro.


Exordio:
Un tesoro inagotable en el Cielo

Proposición:

"partir y estar con Cristo es, con mucho, lo mejor".

Desarrollo:

Son preciosas las palabras de Jesús que dan inicio al Evangelio de hoy: "no temas, mi pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros a vosotros el Reino". Por supuesto que se refiere al Reino de los cielos, incoado aquí en la tierra, con la venida del Hijo de Dios: "venga a nosotros tu Reino". Un Reino que Jesús proclamó real ante Poncio Pilato, que "no es de aquí", pero sí que actúa en la historia como luz, como levadura, como sal.

¿Cómo se conquista? "vended vuestros vienes y dad limosna... tendréis un tesoro inagotable en el cielo". El tesoro supremo es JESÚS; con Él está nuestro corazón.

Quien mejor lo entendió fue san Pablo, cuando dijo: "partir y estar con Cristo es, con mucho, lo mejor". Es también San Pablo el que nos invita a valorarlo como él: "lo dejé todo; y todo lo que tenía lo juzgué basura... pérdida, en comparación con Cristo": nuestro tesoro, nuestro cielo.

Tenemos 4 niveles de futuro:
1. Del futuro inmediato conocemos muchos elementos: ¿qué voy a hacer mañana? Aunque siempre quedan varios flecos por definir
2. El futuro a medio plazo lo prevemos difuso. Proyectos.
3. Del futuro a largo plazo casi lo ignoramos todo.
4. Del futuro, después de morir lo sabremos casi todo porque lo tenemos revelado por Dios en la persona de Jesús. "Yo he venido del cielo al mundo para que tengáis vida en abundancia".

Jesucristo lo tenía muy claro: "vamos a Jerusalén ; allí seré maltratado... pero al tercer día resucitaré". Por eso fue fuerte. Nadie pudo con Él.

"Creo en la vida eterna", es el futuro más cierto que tenemos, garantizado por el mismo Dios

¿Cómo se arraiga en nosotros esta verdad? Poniendo el corazón en ella y no en otro sitio.

Como a veces el cielo tarda (hasta los ochenta o noventa años), ¿qué hacer). Jesús nos lo explica en la Parábola del administrador fiel y prudente. Tenemos que administrar lo que tenemos para el camino, porque "a quien mucho se le dio, mucho se le pedirá".

Peroración:


Así, pues, vigilancia y buena administración. Nada de abusos.

P.Ángel Llorente,LC

ASESINADO POR SU HERMANO

San Wenceslao, mártir (935)

Wenceslao y Bolelao eran hermanos, e hijos de reyes. Cuando murió el padre, Wenceslao debía asumir el trono como primogénito que era. Pero la madre, que quería más a Boleslao, hizo cuanto pudo para arrebatarle el trono y dárselo al menor. Tramó todos los tipos de artificios, incluso la muerte del hijo.

Un día Boleslao le dijo: "Ven a celebrar conmigo la fiesta de los santos Cosme y Damián. Después celebraremos en santa compañía la fiesta de san Miguel".

Wenceslao aceptó la invitación. Se realizó el banquete. Era la trampa. Habían prevenido al santo rey, pero él no hizo caso. Al hacer el brindis, dijo: "Amigos míos, mañana es la fiesta de san Miguel. Bebamos en su honra esta copa de vino, para que se digne llevar nuestras almas al festín de la gloria". Después abrazó a sus amigos y se fue a dormir.

Al día siguiente, antyes de salir el sol, Wenceslao se dirigió a la iglesia. Junto a la puerta se encontró con su hermano Boleslao. Lo abrazó y le agradeció los momentos felices que habían pasado juntos en la víspera. EL hermano responsió sarcásticamente:

- Ayer fue ayer. Hoy el servicio es otro.

Le dio en la cabeza con la espada. Wenceslao hubiera podido defenderse; pero hubiera derramado la sangre de su hermano. Prefirió morir perdonando. Fue acribillado a puñaladas por los seguidores de Boleslao. Tenía sólo 28 años, pero mucho amor y nobleza.

 

___________________________________________________________________

MI VIDA UN BARCO

Mi vida es un barco Señor en el oceano de tu amor. Mi humanidad una botella transparente que si bien me obliga a tocar el mar de tu amor desde la fe, me deja verlo y ansiarlo. 

Tus pruebas Señor están llenas de esperanza. Cuando me dejas en la playa es porque te retiras como la marea para volver con más fuerza. 

¿Qué puedo temer si eres amor infinito? Si un día, esa botella desaparecerá y mi corazón, como ese barco, navegará libre envuelto en tu amor infinito. Sopla cada día tu espíritu para que sueñe aventuras de cielo mientras vivo en la tierra.

___________________________________________________________________

SAN JUAN MARIA VIANNEY (1786-1859)

Así comenzó su misión: 
“Dios mío, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir todo lo que quieras durante toda mi vida”. Con esta oración comenzó su misión.

Con dificultad terminó sus estudios para el sacerdocio, pero su celo y su amor a las almas logró grandes conversiones. Muchas personas esperaron días para confesarse con él. Todo un ejemplo de amor a las almas... Ser buenos pastores, es dar la vida por las ovejas.

___________________________________________________________________

¿Y SI TOCASE EL CORAZÓN DE JESÚS EN LA ORACIÓN?

¿Qué pasaría si lograse entrar en el corazón de Jesús durante la oración, si mi oración fuese más allá de las palabras y llegase a entablar una conversación cara a cara?

El tiempo volaría, Él me miraría y yo a Él y por fin, mi corazón se llenaría de lo que tanto anhelo, de la paz que busco y deseo cada día. 

Únete a nuestra aventura de hacer volar el tiempo y entrar en el corazón de Jesús.

___________________________________________________________________

EL SEÑOR TE NECESITA

Salió de su cielo y se hizo hombre y como hombre "necesitó" muchas cosas. De una Madre para encarnarse, de educación, de unos discípulos y ahora, te necesita, el Señor necesita hoy, en este domingo de Ramos un burro para montarse y entrar como Rey en Jerusalén. 

¿Te negarás acaso? Deja que el Señor se suba sobre tu espalda, su peso es suave y su carga ligera.... no tengas miedo. Él te llevará a buen puerto. Él subirá a la cruz, no tú, lo hará en tu lugar. Déjate amar por el Maestro, sé su burrito, di que sí!

___________________________________________________________________

CUARTA SEMANA: EL DESIERTO DEL AMOR

Dios te busca más de lo que tú te buscas. El transforma cada señal para mostrarte su corazón!

4. El desierto del amor: ésta fue la experiencia de tantos personajes del Antiguo Testamento. Dios es un enamorado del hombre y en el desierto nos hace su declaración más grande de amor. “Te creé por amor y te sigo buscando por amor: ¿quieres seguirme?”

___________________________________________________________________

INCLINA TU OÍDO HACIA MÍ...

Viendo una foto me acordé del Salmo 88,2-3 en el que el hombre clama a Dios: inclina tu oído hacia mí el día que te invoco, llegue hasta a ti mí súplica.

Con qué ternura Dios baja a nosotros sus creaturas para escucharnos y darnos un tierno beso, como un Padre con su hijo querido. Llenémonos de confianza esta Cuaresma.

___________________________________________________________________

ENTRO EN LA ORACIÓN EN ESPERA DE ALGO....

LA LENTITUD ANTE EL RETO
¿Te has sentido alguna vez como una tortuga cruzando el desierto? ¿Tu reto personal parece superarte?

1. Pon el freno a tu vida, ve más despacio, deja que el corazón se serena y el silencio tenga vida en tu alma. Verás menos cosas, pero las verás mejor, con más detalle. 
2. Tómate el reto de tu vida como algo que durará, no lo podrás lograr de una sola vez, perso si divides "tu fresa" en 40 días, sí podrás. 

Ponte en presencia de Dios... medita, platica a Jesús... y a ver qué te dice...

___________________________________________________________________

¿En espera de qué?...

Mi duda me hará atender a la distinción siguiente que es necesario que nunca olvide: "Cumplir con mi oración" y "esperar algo de ella".
Cumplo con mi oración (esto no es tan malo y, cuando se piensa en algunas vidas activas, es heroico a veces)...
Yo cumplo, es decir: yo hago de mi oración (como muchos cristianos hacen de la Misa del domingo) un acto de obediencia...
Pero ¿qué es lo que espero?
Y, sin embargo, Dios ha hablado y ha insinuado que se espere algo:
"Yo la conduciré a la soledad
y ahí le hablaré al corazón" (Os 2, 16).
"Zaqueo, desciende. Es necesario que yo me aloje hoy en tu casa" (Le 19, 5).
"Simón, tengo algo que decirte" (Le 7, 40).
"Si alguno oye mi voz y abre,
cenaremos juntos" (Apoc 3, 20).
"Si alguno me ama... yo lo amaré,
y me manifestaré a él" (Jn 14, 21).

¿Qué espero yo de la oración? ___________________________________________________________________ SI TUVIERAS FE, VERÍAS COSAS MARAVILLOSAS

La fe no suple ni anula la razón, la eleva a otro plano la completa y la perfecciona. 

Si tuvieras fe, verías cosas maravillosas, abre los ojos, déjate curar por los momentos de fe que Dios te da cada día. 

Abre los ojos, mira bien, ¿qué ves?

___________________________________________________________________

DE PERSEGUIR A SEGUIR

La conversión de san Pablo y nuestra conversión

El día de su convérsión fulminante, Dios le preguntó: ¿por qué me persigues? Desde aquél instante, Saulo se conviritó en Pablo y de perseguidor pasó a ser seguidor. 

Perseguir significa "conseguir que alguien sufra o padezca procurando hacerl el mayor daño posible". Ciertamente no perseguimos a Dios, pero sí me atrevería a decir que nos "perseguimos a nosotros mismos" cuando no seguimos a Dios. ¡Cuánto daño nos hacemos cuando nos perseguimos, nos buscamos a nosotros mismos, nuestras pasiones!

En cambio, seguir a Alguien significa caminar en su compañía. San Pablo experimento este acompañamiento y la compañía de Cristo y por eso le bastó decir como resumen de su vida: "me amó y se entregó por mí" (Gal 2,20). 

Mañana, en la conversión de san Pablo pidamos para dejar de perseguirnos y comenzar o continuar siguiendo a Cristo.