Ayuda en la predicación

En esta sección proponemos tres elementos para ayudar en la predicación. En la primera pestaña –HOMILÍA- ofrecemos una homilía completamente redactada.

En la pestaña ESQUEMAS proponemos sugerencias y enfoques con los que se puede desarrollar la homilía, para que cada uno se la prepare a su gusto.

En la pestaña MISCELÁNEA ofrecemos algún ejemplo, anécdota o elemento curioso que ayude a visualizar y comunicar mejor el mensaje de la liturgia.

Esquema homilía

CRISTO REY (ciclo A)

“Obras son amores”

LA PALABRA DE DIOS: 1ª: Ez. 34, 11-27; 2ª: I Cor. 15, 20-28; 3ª: Mt. 25, 31-46

Jesucristo se presenta en esta celebración al mismo tiempo como pastor, rey y juez. Señor del hombre y de la historia. Vencedor de la muerte. Todas las lecturas confluyen en la cita del Apocalipsis que se proclama antes del Evangelio: “Yo soy el alfa y la omega; el que es, el que era, el que vendrá. Conservad firme el don de la fe hasta mi retorno”. La orientación del hombre hacia su fin último en realidad es una vuelta a sus principios y una tendencia hacia la plenitud. El profeta Ezequiel pone énfasis en el amor con que cuida el pastor a sus ovejas. Yahvé se preocupa de cada una individualmente, les procura alimento, descanso, salud (primera Lectura). Mateo prefiere ver la materia del juicio final que consistirá en el examen sobre el amor al prójimo (Evangelio) y Pablo contempla al Rey resucitado, primicia y promesa de nuestra propia resurrección (segunda Lectura). Todos recibirán la vida eterna en el Rey resucitado.

MENSAJE DOCTRINAL:

1) “El reino de Cristo y el reino de los cristianos”

El último domingo del año, fiesta de Cristo Rey, nos transporta naturalmente a imágenes de triunfalismo. Quizá sea bueno volver a esa visión de la hegemonía de Cristo en este tiempo nuestro tan olvidado de Dios. A Cristo pertenecen todas las cosas, el principio y el fin, como inscribimos en el cirio pascual el sábado santo. La imagen del “Pantokrator” en las basílicas bizantinas expresan el carácter trascendente y eterno de su Reino. Pero también tenemos que recordar la definición de Cristo mismo que no piensa en tronos y coronas: “Mi reino no es de este mundo” (Jn. 18,36). En otro lugar comparó dos mundos contrapuestos: “Los reyes de las naciones dominan, pero entre vosotros que no sea así. El más grande sea como el que sirve” (Lc. 24,22). “El hijo del hombre ha venido no para ser servido sino para servir” (Mt. 20,28). Si este es el estilo de reinar de Jesucristo, este debe ser el estilo de la Iglesia y del cristiano. Para nosotros “reinar es servir”

¿Dónde está este Reino? El Reino de los cielos ya ha llegado, está aquí, en medio de nosotros. El Reino está dentro de nosotros, nace y crece con la fuerza del Espíritu, vive con la Eucaristía y con el amor hecho obras. Se manifiesta sólo buscando el sacrificio y los desprecios para probar nuestro amor, desapareciendo a los ojos de los hombres para que surja y aparezca en toda su bondad. «El reino de Dios no ha de venir espectacularmente, ni dirán: vedlo aquí o vedlo allí, sino que el reino de Dios está dentro de vuestro corazón. Cuando pedimos que venga este reino lo que pedimos es que este reino que está dentro salga fuera» (Orígenes)

2) "Las obras del Reino”

El criterio para pertenecer al Reino es la caridad entendida como solidaridad con el que no tiene lo necesario para su subsistencia (dar de comer, dar de beber), con el que no tiene trabajo (vestir al desnudo), con el que no tiene casa (hospedar al peregrino), con el que no tiene garantías para su salud (visitar al enfermo), con el que no puede defender su dignidad social (visitar a los encarcelados). Ciertamente todo debe estar relacionado con Dios, pero el pasaje evangélico enumera cuidadosamente las situaciones que requieren solidaridad material. Si nosotros queremos saber si pertenecemos al Reino de Dios, debemos preguntarnos sobre como practicamos las obras de misericordia; si no, corremos el peligro de ser de aquellos que dicen: “Señor, Señor”, sin hacer su Voluntad (Mt. 7,21)

Para establecer el Reino de Cristo el cristiano debe comprometerse en el ejercicio de la caridad. Alargando por el mundo los espacios del amor estaremos extendiendo el Reino de Cristo, que no es una realidad geográfica ni espacial ni temporal, sino que es la soberanía de su amor que se establece en cada corazón, en cada familia, en cada pueblo, en el mundo entero. Cristo tiene un espacio de acción en el corazón de los hombres

3) “El Reino y la cruz”

A nadie puede escapársele que este rey es Jesús de Nazaret, el que fue perseguido y crucificado, rechazado y el que en su vida compartió enteramente la debilidad de la condición humana: el hambre, la desnudez, la soledad. Y es un rey que se identifica con los más humildes y los más pequeños «Lo más importante de todo lo que creemos los cristianos es mirar con fe firme y recta la pasión de aquél que padeció por nosotros; la cruz fue su pasión. Mirar la cruz no es otra cosa que mostrarnos muertos y crucificados para este mundo, fijos en la virtud, inmovilizados para pecar, clavando nuestra car¬ne, como dice el Salmista, con el clavo del temor de Dios (Sal 118,120)”. (Orígenes)

Pilatos mando escribir sobre la cruz: “Jesús Nazareno, rey de los judíos” porque ya antes le había preguntado: “¿Tú eres rey?” Paradójicamente lo que parecía el final de una aventura humana se convirtió en el comienzo de la aventura divina más arriesgada y destinada a continuar hasta el final de los tiempos. Anteriormente la cruz era el castigo, la condenación, pero se ha hecho honorable; primero símbolo de condenación, ahora causa de salvación. Ella se ha convertido para nosotros en causa de innumerables bienes: nos ha librado del error, iluminó a los que estaban en tinieblas, reconcilió con Dios a los que eran prisioneros, a los extraños los hizo domésticos, a los que estaban alejados los acercó. Ésta es la destrucción de enemistad, la defensa de la paz, el tesoro de innumerables bienes.

“Gracias a ella, no estamos errantes por los desiertos, conocemos el camino verdadero, no caminamos fuera del camino real, encontramos la puerta, no tememos las flechas ardientes del diablo, puesto que hemos encontrado la fuente. Gracias a la cruz, no vivimos en viudedad, porque hemos recibido al Es¬poso; no tememos al lobo, porque tenemos con nosotros al Buen Pastor. Yo soy el buen Pastor, dice (Jn 10,11). Por ella ya no tememos al tirano, estamos con el Rey. Por eso hacemos fiesta, celebrando el recuerdo de la cruz.» (S. Juan Crisóstomo)

PARA LLEVARLO A LA VIDA:

Enamorémonos del símbolo de nuestra realeza al ritmo de esta reflexión de San Juan Crisóstomo: “Todo se consuma entre nosotros por la cruz. Cuando hemos de regenerarnos, allí está presente la cruz; cuando nos alimenta¬mos de la mística comida, cuando se nos consagra ministros del altar, allí está siempre este símbolo de victoria. De ahí el fervor con que lo inscribimos y dibujamos sobre nuestras casas, sobre las pare¬des, sobre las ventanas, sobre nuestra frente y sobre el cora¬zón. Porque éste es el signo de nuestra salvación, el signo de la libertad del género humano, el signo de la bondad del Señor para con nosotros.»

P. José Luis Díaz L.C.

Esquema homilía (34º domingo del tiempo ordinario / 26 de noviembre de 2017 / Solemnidad de Cristo Rey)

Tema:

La sorpresa del encuentro definitivo con nuestro Rey.


Exordio:
En la solemnidad de Cristo Rey, la liturgia de este año nos presenta el evangelio del Juicio Final, para mostrarnos la plenitud de nuestro Rey y Dios de todos.

Proposición:

Descubramos el Reino de Dios en la vida cotidiana para que no nos sorprendamos el día del encuentro definitivo con nuestro Dios.

Desarrollo:

  1. “Serán reunidas ante Él todas las naciones”:
    1. Aquel día se realizará el anhelo humano de formar, todos, una única familia en la que vivamos en paz, armonía y amor.
    2. Vínculo de unión de todos los hombres será Dios, su Amor. De ahí que también Dios puede ser denominado Rey de todos nosotros.
  2. Aquel día la humanidad se dividirá en tres tipos de hombres:
    1. Aquellos que han hecho el mal. El evangelio no habla de estos, pues para todos es obvio cuál será su situación final.
    2. Aquellos que han hecho el bien, pero no se han dado cuenta de ello: “¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos? ...”.
    3. Y aquellos que no han hecho el bien. De estos, llama la atención:
      1. No se les reprende por haber hecho el mal (no han robado alimentos, ni han matado, ni han difamado para llevar a otro a la cárcel); sino por no haber hecho el bien (“no me distéis de comer… no me distéis de beber…).
      2. Igual que los anteriores, no son conscientes de lo que no han hecho: “¿cuándo te vimos con hambre y con sed…?”
  3. El elemento común para todos: la sorpresa.
    1. Todos, buenos y menos buenos, se sorprendieron de un hecho: no se dieron cuenta “que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.
    2. El Reino de Dios ya está presente en el aquí de cada día. Descubramos a nuestro Rey en la vida diaria y en la relación con los demás.

 

Peroración:

Vivamos cada día el encuentro con nuestro Rey. Él y su Reino está presente entre nosotros, en las circunstancias de la vida y en cada una de las personas que nos rodean.

P. Juan Carlos Ortega, LC

ASESINADO POR SU HERMANO

San Wenceslao, mártir (935)

Wenceslao y Bolelao eran hermanos, e hijos de reyes. Cuando murió el padre, Wenceslao debía asumir el trono como primogénito que era. Pero la madre, que quería más a Boleslao, hizo cuanto pudo para arrebatarle el trono y dárselo al menor. Tramó todos los tipos de artificios, incluso la muerte del hijo.

Un día Boleslao le dijo: "Ven a celebrar conmigo la fiesta de los santos Cosme y Damián. Después celebraremos en santa compañía la fiesta de san Miguel".

Wenceslao aceptó la invitación. Se realizó el banquete. Era la trampa. Habían prevenido al santo rey, pero él no hizo caso. Al hacer el brindis, dijo: "Amigos míos, mañana es la fiesta de san Miguel. Bebamos en su honra esta copa de vino, para que se digne llevar nuestras almas al festín de la gloria". Después abrazó a sus amigos y se fue a dormir.

Al día siguiente, antyes de salir el sol, Wenceslao se dirigió a la iglesia. Junto a la puerta se encontró con su hermano Boleslao. Lo abrazó y le agradeció los momentos felices que habían pasado juntos en la víspera. EL hermano responsió sarcásticamente:

- Ayer fue ayer. Hoy el servicio es otro.

Le dio en la cabeza con la espada. Wenceslao hubiera podido defenderse; pero hubiera derramado la sangre de su hermano. Prefirió morir perdonando. Fue acribillado a puñaladas por los seguidores de Boleslao. Tenía sólo 28 años, pero mucho amor y nobleza.

 

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MI VIDA UN BARCO

Mi vida es un barco Señor en el oceano de tu amor. Mi humanidad una botella transparente que si bien me obliga a tocar el mar de tu amor desde la fe, me deja verlo y ansiarlo. 

Tus pruebas Señor están llenas de esperanza. Cuando me dejas en la playa es porque te retiras como la marea para volver con más fuerza. 

¿Qué puedo temer si eres amor infinito? Si un día, esa botella desaparecerá y mi corazón, como ese barco, navegará libre envuelto en tu amor infinito. Sopla cada día tu espíritu para que sueñe aventuras de cielo mientras vivo en la tierra.

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SAN JUAN MARIA VIANNEY (1786-1859)

Así comenzó su misión: 
“Dios mío, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir todo lo que quieras durante toda mi vida”. Con esta oración comenzó su misión.

Con dificultad terminó sus estudios para el sacerdocio, pero su celo y su amor a las almas logró grandes conversiones. Muchas personas esperaron días para confesarse con él. Todo un ejemplo de amor a las almas... Ser buenos pastores, es dar la vida por las ovejas.

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¿Y SI TOCASE EL CORAZÓN DE JESÚS EN LA ORACIÓN?

¿Qué pasaría si lograse entrar en el corazón de Jesús durante la oración, si mi oración fuese más allá de las palabras y llegase a entablar una conversación cara a cara?

El tiempo volaría, Él me miraría y yo a Él y por fin, mi corazón se llenaría de lo que tanto anhelo, de la paz que busco y deseo cada día. 

Únete a nuestra aventura de hacer volar el tiempo y entrar en el corazón de Jesús.

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EL SEÑOR TE NECESITA

Salió de su cielo y se hizo hombre y como hombre "necesitó" muchas cosas. De una Madre para encarnarse, de educación, de unos discípulos y ahora, te necesita, el Señor necesita hoy, en este domingo de Ramos un burro para montarse y entrar como Rey en Jerusalén. 

¿Te negarás acaso? Deja que el Señor se suba sobre tu espalda, su peso es suave y su carga ligera.... no tengas miedo. Él te llevará a buen puerto. Él subirá a la cruz, no tú, lo hará en tu lugar. Déjate amar por el Maestro, sé su burrito, di que sí!

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CUARTA SEMANA: EL DESIERTO DEL AMOR

Dios te busca más de lo que tú te buscas. El transforma cada señal para mostrarte su corazón!

4. El desierto del amor: ésta fue la experiencia de tantos personajes del Antiguo Testamento. Dios es un enamorado del hombre y en el desierto nos hace su declaración más grande de amor. “Te creé por amor y te sigo buscando por amor: ¿quieres seguirme?”

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INCLINA TU OÍDO HACIA MÍ...

Viendo una foto me acordé del Salmo 88,2-3 en el que el hombre clama a Dios: inclina tu oído hacia mí el día que te invoco, llegue hasta a ti mí súplica.

Con qué ternura Dios baja a nosotros sus creaturas para escucharnos y darnos un tierno beso, como un Padre con su hijo querido. Llenémonos de confianza esta Cuaresma.

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ENTRO EN LA ORACIÓN EN ESPERA DE ALGO....

LA LENTITUD ANTE EL RETO
¿Te has sentido alguna vez como una tortuga cruzando el desierto? ¿Tu reto personal parece superarte?

1. Pon el freno a tu vida, ve más despacio, deja que el corazón se serena y el silencio tenga vida en tu alma. Verás menos cosas, pero las verás mejor, con más detalle. 
2. Tómate el reto de tu vida como algo que durará, no lo podrás lograr de una sola vez, perso si divides "tu fresa" en 40 días, sí podrás. 

Ponte en presencia de Dios... medita, platica a Jesús... y a ver qué te dice...

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¿En espera de qué?...

Mi duda me hará atender a la distinción siguiente que es necesario que nunca olvide: "Cumplir con mi oración" y "esperar algo de ella".
Cumplo con mi oración (esto no es tan malo y, cuando se piensa en algunas vidas activas, es heroico a veces)...
Yo cumplo, es decir: yo hago de mi oración (como muchos cristianos hacen de la Misa del domingo) un acto de obediencia...
Pero ¿qué es lo que espero?
Y, sin embargo, Dios ha hablado y ha insinuado que se espere algo:
"Yo la conduciré a la soledad
y ahí le hablaré al corazón" (Os 2, 16).
"Zaqueo, desciende. Es necesario que yo me aloje hoy en tu casa" (Le 19, 5).
"Simón, tengo algo que decirte" (Le 7, 40).
"Si alguno oye mi voz y abre,
cenaremos juntos" (Apoc 3, 20).
"Si alguno me ama... yo lo amaré,
y me manifestaré a él" (Jn 14, 21).

¿Qué espero yo de la oración? ___________________________________________________________________ SI TUVIERAS FE, VERÍAS COSAS MARAVILLOSAS

La fe no suple ni anula la razón, la eleva a otro plano la completa y la perfecciona. 

Si tuvieras fe, verías cosas maravillosas, abre los ojos, déjate curar por los momentos de fe que Dios te da cada día. 

Abre los ojos, mira bien, ¿qué ves?

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DE PERSEGUIR A SEGUIR

La conversión de san Pablo y nuestra conversión

El día de su convérsión fulminante, Dios le preguntó: ¿por qué me persigues? Desde aquél instante, Saulo se conviritó en Pablo y de perseguidor pasó a ser seguidor. 

Perseguir significa "conseguir que alguien sufra o padezca procurando hacerl el mayor daño posible". Ciertamente no perseguimos a Dios, pero sí me atrevería a decir que nos "perseguimos a nosotros mismos" cuando no seguimos a Dios. ¡Cuánto daño nos hacemos cuando nos perseguimos, nos buscamos a nosotros mismos, nuestras pasiones!

En cambio, seguir a Alguien significa caminar en su compañía. San Pablo experimento este acompañamiento y la compañía de Cristo y por eso le bastó decir como resumen de su vida: "me amó y se entregó por mí" (Gal 2,20). 

Mañana, en la conversión de san Pablo pidamos para dejar de perseguirnos y comenzar o continuar siguiendo a Cristo.