Ayuda en la predicación

En esta sección proponemos tres elementos para ayudar en la predicación. En la primera pestaña –HOMILÍA- ofrecemos una homilía completamente redactada.

En la pestaña ESQUEMAS proponemos sugerencias y enfoques con los que se puede desarrollar la homilía, para que cada uno se la prepare a su gusto.

En la pestaña MISCELÁNEA ofrecemos algún ejemplo, anécdota o elemento curioso que ayude a visualizar y comunicar mejor el mensaje de la liturgia.

Esquema homilía

XXVº domingo ordinario (ciclo B)

“Ambiciones”

LA PALABRA DE DIOS: 1ª: Sab. 2,12-20; 2ª: Sant. 3,16 ss; 3ª: Mc. 9,30-37

Escalar los puestos de poder será siempre la gran tentación de aquellos que son “demasiado humanos”; ambicionar cargos, corromper con el dinero; influenciar a las masas. ¿Quién podrá resistir la seducción? Seguir a Cristo es transformar el mundo, no desde los puestos de mando sino desde el servicio humilde de los últimos puestos. Esta es la fuerza del cristiano (Evangelio). Dos parámetros contradictorios según la lógica sana: Por un lado la codicia, la ambición, las envidias, las peleas y el desorden. Por otro la sabiduría de arriba que es amor a la paz, comprensión, docilidad, misericordia y buenas obras (2ª lectura). El hombre justo encontrará enemigos, pero será al mismo tiempo la conciencia de la sociedad, un reproche silencioso contra la maldad, un hombre incómodo para los ambiciosos que aplastan a los demás con tal de encumbrarse ellos mismos. (1ª lectura).

MENSAJE DOCTRINAL:

1) La seducción del poder

Riqueza, poder y placer. Tres cosas que mucha gente pone en la cima de su escala de valores; y para conseguirlo sacrifica todo lo demás. Para nosotros, los personajes importantes son los hombres y las mujeres de prestigio, que han logrado sobresalir sobre los demás y ser aplaudido por las gentes. Son los rostros que vemos en la TV: líderes políticos, cantantes, atletas. Jesucristo invierte esta escala de valores: En la cumbre pone la humildad, la pobreza y la cruz. Hombres y mujeres anónimos, de rostro desconocido, que se desviven en el servicio desinteresado a los demás. Pueden parecer los últimos pero su vida es verdaderamente grande. En cada una de las páginas del Evangelio se repite que la única medida de la grandeza cristiana está en servir a los demás. “Me llamáis Señor, sin embargo estoy en medio de vosotros como aquel que sirve” (Lc 22,24). Entender el poder como servicio es difícil. Todos quieren estar arriba para tener a alguien por debajo, sentirse superiores, disponer sobre vidas o, al menos, poder gritar al subordinado, poner en evidencia su inferioridad. Triunfar en la vida es la gran meta que se proponen muchas personas. Cuando se convierte en el valor supremo de la vida entonces se pasa entre la gente a codazos para subir un poco más. El triunfar a toda costa desata la rivalidad o el abuso. Servirse de los demás en lugar de servir a los demás. Mientras lamentamos las injusticias que sufre el mundo de hoy, el Concilio advierte que “muchas de ellas nacen del deseo de dominio y del desprecio por las personas. Brotan de la envidia, de la desconfianza, de la soberbia y demás pasiones egoístas” (G.S. 83).

2) No prepotencia sino servicio

El tema de la “autoridad” es uno de los más discutidos y contestados en nuestros tiempos. Tanto a nivel civil como eclesiástico puede aparecer alguno que la ejerce por voluntad de poder y de gloria y para lucrar a favor de sus propios intereses. Pero también hay quien la entiende como un servicio al bien común. Entre los más cercanos al Maestro surgió una discusión sobre “quién era el más importante” porque percibían que ya compartían con él su autoridad. Jesús aprovecha la ocasión para afirmar el principio de autoridad según lo entiende él. Quien recibe el encargo de guiar a la comunidad se compromete a las más duras tareas. “Ministrare” significa servir. El ministerio es un “servicio”, radical y bien concreto. Un ministro debe poner a disposición de los demás todo lo que es y todo lo que tiene. Esta es una concepción revolucionaria de la autoridad que va a marcar el estilo de la vida en la Iglesia. El Papa es el “siervo de los siervos de Dios”. Y no miremos sólo a los de arriba, ya que a nuestro modo todos tenemos nuestra autoridad. Autoridad de los padres en la familia, la de los jefes en cualquier empresa o sindicato.

¡Cuántas veces nos dejamos guiar según la mentalidad humana! Ser más que los demás, los primeros, ocupar los mejores puestos, "salir en la foto", prosperar y despreocuparnos de los demás. Y eso puede pasar en la política y en la vida social y en la familia y en la comunidad eclesial. Mientras que Jesús nos enseña que debemos ser los últimos, disponibles, preocupados más de los demás que de nosotros mismos, servidores y no dueños. Esto no lo sabe hacer el que no se olvida de sí mismo. San Pablo lo asumió como programa de su apostolado: “Me he hecho todo a todos”. Eso incluye tiempo, fuerzas, talentos, capacidad. Además al hacerlo “con todos” significa que se adapta a las necesidades de cada uno, sin excluir a nadie. Es lo que hacía también el santo Job: “Yo era los ojos para el ciego, era los pies para el cojo” (Job 29,15). ¡Qué felicidad se experimenta cuando uno se ocupa de servir y no de ser servido! Es lo que Tagore sentenciaba con verdadero espíritu evangélico: “Me dormí y soñé que la vida era alegría; me desperté y me encontré con que la vida era servicio; me puse a servir y descubrí que el servicio es alegría”. Jesús lo dijo así: “Hay más alegría en dar que en recibir”

3) El precio que paga el justo

La primera lectura califica de “impíos”, a aquellos apóstatas de la comunidad de Alejandría que renegaron de su identidad judía y se pasaron a las costumbres paganas. Su actitud hedonista los llevaba a la búsqueda del placer y a la represión de los “hombres justos”, que les reprochaban su conducta. Estos eran judíos fieles, dispuestos a sufrir la persecución de los impíos. “Pongamos trampas, veamos, probemos su aguante, castiguémoslo”. Eran propósitos de muerte, pero sobre todo era un desafío a Dios mismo. Aquí vemos tres características del Justo: Fidelidad a la ley, hombre de Dios, paciente ante la persecución. La ley de Dios es una verdadera regla interior y un estilo de vida. Y es el testimonio lo que hace sentirse mal a los transgresores. Pero a la vez la fidelidad es lo que da al justo la capacidad de resistir las seducciones de la moda, de las costumbres paganas. La presencia de una persona buena da, por una parte, testimonio a los demás y les puede edificar y animar a practicar el bien. Pero, por otra, puede resultar una denuncia callada del estilo de vida que llevan otros: por ejemplo, materialista, despreocupada por las cosas del espíritu, superficial, injusta, egoísta.

PARA LLEVARLO A LA VIDA:

Al llegar a casa ejerce hoy tu autoridad con espíritu de servicio. ¡Y hay tantos detalles que harán felices a tus hijos! Ellos aprenderán de ti las virtudes de la convivencia humana como la humildad, la generosidad, el respeto, la servicialidad.

 

P. José Luis Díaz L.C.

Esquema homilía (13º domingo del tiempo ordinario / 1 de julio de 2018)

 

TEMA:
La fe cristiana.


Exordio:
El núcleo de nuestra vida espiritual es la “fe”; fe en unos contenidos, pero sobre todo en una persona; fe en una persona humana, pero que es, ante todo, persona divina.

Proposición:

Los episodios evangélicos de hoy nos presentan diversos personajes; todos ellos buenos y que buscan a Jesús, pero solamente algunos con auténtica visión de fe en la persona de Cristo.

Desarrollo:

1. Una visión humana de la fe cristiana en la vida.

- “Para que se cure y viva”. Visión humana de la finalidad de la vida: Jairo tiene a su hija enferma de gravedad. Ante tal dolorosa realidad, su amor se mueve a superar, evitar, hacer desaparecer la enfermedad de su vida: quiere que su hija sane.

- “La habían sometido a toda clase de tratamientos”. Visión humana de los medios para la vida: la mujer se sabe enferma, pero en vez de desanimarse pone todos los medios humanos para superar la enfermeda

- “Tu hijo se ha muerto. ¿Para qué molestar más…?”. Visión humana de la vida terrenal: la familia de Jairo hace todo lo posible por la vida terrena de la niña, pero una vez que ésta se acaba, ya no hay nada que hacer, no es necesario ni molestar a Jesús.

2. Una visión sobrenatural y divina de la fe cristiana en la vida.

- “Jesús se fue con él… No temas; basta que tengas fe”. Visión sobrenatural de la finalidad de la vida: antes que superar las adversidades, es más central caminar con Cristo, a su ritmo, aunque no veamos cambios o mejoras humanas.

- “Con sólo tocarle el vestido, curaría”. Visión sobrenatural de los medios de la vida: todos los medios son buenos, pero el medio indispensable es Cristo. Tocar a Cristo, aunque parezca insignificante, es más que todos los medios humanos posibles.

- “La niña no está muerta, está dormida”. Visión sobrenatural de la vida: la muerte es como un dormir, que nos lleva al estado final y pleno de la vida terrenal en la que ahora nos encontramos. .

Peroración:

La fe cristiana, no es una fe para superar dificultades y adversidades. La fe cristiana es fe en una persona, es fe en una relación personal con Cristo, es fe en una plenitud de esta relación, iniciada ya en esta tierra.

 

P. Juan Carlos Ortega, LC

ASESINADO POR SU HERMANO

San Wenceslao, mártir (935)

Wenceslao y Bolelao eran hermanos, e hijos de reyes. Cuando murió el padre, Wenceslao debía asumir el trono como primogénito que era. Pero la madre, que quería más a Boleslao, hizo cuanto pudo para arrebatarle el trono y dárselo al menor. Tramó todos los tipos de artificios, incluso la muerte del hijo.

Un día Boleslao le dijo: "Ven a celebrar conmigo la fiesta de los santos Cosme y Damián. Después celebraremos en santa compañía la fiesta de san Miguel".

Wenceslao aceptó la invitación. Se realizó el banquete. Era la trampa. Habían prevenido al santo rey, pero él no hizo caso. Al hacer el brindis, dijo: "Amigos míos, mañana es la fiesta de san Miguel. Bebamos en su honra esta copa de vino, para que se digne llevar nuestras almas al festín de la gloria". Después abrazó a sus amigos y se fue a dormir.

Al día siguiente, antyes de salir el sol, Wenceslao se dirigió a la iglesia. Junto a la puerta se encontró con su hermano Boleslao. Lo abrazó y le agradeció los momentos felices que habían pasado juntos en la víspera. EL hermano responsió sarcásticamente:

- Ayer fue ayer. Hoy el servicio es otro.

Le dio en la cabeza con la espada. Wenceslao hubiera podido defenderse; pero hubiera derramado la sangre de su hermano. Prefirió morir perdonando. Fue acribillado a puñaladas por los seguidores de Boleslao. Tenía sólo 28 años, pero mucho amor y nobleza.

 

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MI VIDA UN BARCO

Mi vida es un barco Señor en el oceano de tu amor. Mi humanidad una botella transparente que si bien me obliga a tocar el mar de tu amor desde la fe, me deja verlo y ansiarlo. 

Tus pruebas Señor están llenas de esperanza. Cuando me dejas en la playa es porque te retiras como la marea para volver con más fuerza. 

¿Qué puedo temer si eres amor infinito? Si un día, esa botella desaparecerá y mi corazón, como ese barco, navegará libre envuelto en tu amor infinito. Sopla cada día tu espíritu para que sueñe aventuras de cielo mientras vivo en la tierra.

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SAN JUAN MARIA VIANNEY (1786-1859)

Así comenzó su misión: 
“Dios mío, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir todo lo que quieras durante toda mi vida”. Con esta oración comenzó su misión.

Con dificultad terminó sus estudios para el sacerdocio, pero su celo y su amor a las almas logró grandes conversiones. Muchas personas esperaron días para confesarse con él. Todo un ejemplo de amor a las almas... Ser buenos pastores, es dar la vida por las ovejas.

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¿Y SI TOCASE EL CORAZÓN DE JESÚS EN LA ORACIÓN?

¿Qué pasaría si lograse entrar en el corazón de Jesús durante la oración, si mi oración fuese más allá de las palabras y llegase a entablar una conversación cara a cara?

El tiempo volaría, Él me miraría y yo a Él y por fin, mi corazón se llenaría de lo que tanto anhelo, de la paz que busco y deseo cada día. 

Únete a nuestra aventura de hacer volar el tiempo y entrar en el corazón de Jesús.

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EL SEÑOR TE NECESITA

Salió de su cielo y se hizo hombre y como hombre "necesitó" muchas cosas. De una Madre para encarnarse, de educación, de unos discípulos y ahora, te necesita, el Señor necesita hoy, en este domingo de Ramos un burro para montarse y entrar como Rey en Jerusalén. 

¿Te negarás acaso? Deja que el Señor se suba sobre tu espalda, su peso es suave y su carga ligera.... no tengas miedo. Él te llevará a buen puerto. Él subirá a la cruz, no tú, lo hará en tu lugar. Déjate amar por el Maestro, sé su burrito, di que sí!

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CUARTA SEMANA: EL DESIERTO DEL AMOR

Dios te busca más de lo que tú te buscas. El transforma cada señal para mostrarte su corazón!

4. El desierto del amor: ésta fue la experiencia de tantos personajes del Antiguo Testamento. Dios es un enamorado del hombre y en el desierto nos hace su declaración más grande de amor. “Te creé por amor y te sigo buscando por amor: ¿quieres seguirme?”

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INCLINA TU OÍDO HACIA MÍ...

Viendo una foto me acordé del Salmo 88,2-3 en el que el hombre clama a Dios: inclina tu oído hacia mí el día que te invoco, llegue hasta a ti mí súplica.

Con qué ternura Dios baja a nosotros sus creaturas para escucharnos y darnos un tierno beso, como un Padre con su hijo querido. Llenémonos de confianza esta Cuaresma.

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ENTRO EN LA ORACIÓN EN ESPERA DE ALGO....

LA LENTITUD ANTE EL RETO
¿Te has sentido alguna vez como una tortuga cruzando el desierto? ¿Tu reto personal parece superarte?

1. Pon el freno a tu vida, ve más despacio, deja que el corazón se serena y el silencio tenga vida en tu alma. Verás menos cosas, pero las verás mejor, con más detalle. 
2. Tómate el reto de tu vida como algo que durará, no lo podrás lograr de una sola vez, perso si divides "tu fresa" en 40 días, sí podrás. 

Ponte en presencia de Dios... medita, platica a Jesús... y a ver qué te dice...

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¿En espera de qué?...

Mi duda me hará atender a la distinción siguiente que es necesario que nunca olvide: "Cumplir con mi oración" y "esperar algo de ella".
Cumplo con mi oración (esto no es tan malo y, cuando se piensa en algunas vidas activas, es heroico a veces)...
Yo cumplo, es decir: yo hago de mi oración (como muchos cristianos hacen de la Misa del domingo) un acto de obediencia...
Pero ¿qué es lo que espero?
Y, sin embargo, Dios ha hablado y ha insinuado que se espere algo:
"Yo la conduciré a la soledad
y ahí le hablaré al corazón" (Os 2, 16).
"Zaqueo, desciende. Es necesario que yo me aloje hoy en tu casa" (Le 19, 5).
"Simón, tengo algo que decirte" (Le 7, 40).
"Si alguno oye mi voz y abre,
cenaremos juntos" (Apoc 3, 20).
"Si alguno me ama... yo lo amaré,
y me manifestaré a él" (Jn 14, 21).

¿Qué espero yo de la oración? ___________________________________________________________________ SI TUVIERAS FE, VERÍAS COSAS MARAVILLOSAS

La fe no suple ni anula la razón, la eleva a otro plano la completa y la perfecciona. 

Si tuvieras fe, verías cosas maravillosas, abre los ojos, déjate curar por los momentos de fe que Dios te da cada día. 

Abre los ojos, mira bien, ¿qué ves?

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DE PERSEGUIR A SEGUIR

La conversión de san Pablo y nuestra conversión

El día de su convérsión fulminante, Dios le preguntó: ¿por qué me persigues? Desde aquél instante, Saulo se conviritó en Pablo y de perseguidor pasó a ser seguidor. 

Perseguir significa "conseguir que alguien sufra o padezca procurando hacerl el mayor daño posible". Ciertamente no perseguimos a Dios, pero sí me atrevería a decir que nos "perseguimos a nosotros mismos" cuando no seguimos a Dios. ¡Cuánto daño nos hacemos cuando nos perseguimos, nos buscamos a nosotros mismos, nuestras pasiones!

En cambio, seguir a Alguien significa caminar en su compañía. San Pablo experimento este acompañamiento y la compañía de Cristo y por eso le bastó decir como resumen de su vida: "me amó y se entregó por mí" (Gal 2,20). 

Mañana, en la conversión de san Pablo pidamos para dejar de perseguirnos y comenzar o continuar siguiendo a Cristo.