Ayuda en la predicación

En esta sección proponemos tres elementos para ayudar en la predicación. En la primera pestaña –HOMILÍA- ofrecemos una homilía completamente redactada.

En la pestaña ESQUEMAS proponemos sugerencias y enfoques con los que se puede desarrollar la homilía, para que cada uno se la prepare a su gusto.

En la pestaña MISCELÁNEA ofrecemos algún ejemplo, anécdota o elemento curioso que ayude a visualizar y comunicar mejor el mensaje de la liturgia.

Esquema homilía

IIIº domingo del Tiempo ordinario (ciclo C)

“El día de la libertad”

LA PALABRA DE DIOS: 1ª: Neh 8,2-10; 1cor 12,12-30; Lc 1, 1-4. 4, 14-21

Jesús frecuentaba la sinagoga en sábado. Aquel día el rabino le entregó el pergamino de la Thorá para que leyera un pasaje de Isaías. No lo buscó Jesús, sino que se lo dieron. El mensaje hablaba de liberación de la esclavitud y del pecado como de un deseo y una esperanza futura, pero Jesús les abre los oídos para que entiendan que esta vez se trataba de la mejor noticia. “Hoy es el día de la liberación y yo soy el libertador” (Evangelio). Pero la gente no quiere escuchar. El Reino de Dios exige fe, conversión y seguimiento. Si no cambia radicalmente el corazón del hombre, no puede ocurrir la transformación del hombre nuevo en el marco de una nueva creación. (1ª lectura). Para continuar la obra de Cristo todos los creyentes debemos reconocernos como parte de un solo cuerpo en el que cada uno tiene una función específica (2ª lectura).

MENSAJE DOCTRINAL:

1) “Buenas noticias”

La declaración que Cristo hace en la sinagoga de Nazaret vale para toda la Escritura y para todos los momentos de su vida. Cada una de sus acciones se lleva a cabo “como está escrito” y muere en la cruz con esta exclamación: “todo se ha cumplido” (Jn. 19,30). “Hoy se cumple”. Jesús apenas pudo anunciar y realizar esta misión con un pequeño grupo de hombres. En el mundo había muchos más pobres, enfermos, ciegos, desesperados, débiles y, sin embargo, nos dice que esta Escritura "se cumple hoy". Lo mismo podemos decir los seguidores de Jesús cada vez que algún pobre reciba la más pequeña buena noticia, o un pecador el perdón, o un enfermo la curación o la asistencia digna, o se dé un pequeño paso en el avance de la libertad, de la justicia o de la paz. El hecho de que los hombres nunca alcancemos la utopía de la comunidad de los hermanos e hijos de Dios, no nos debe hacer olvidar esta maravillosa realidad: con nuestras pequeñas buenas noticias estamos cumpliendo hoy la Buena Noticia prometida y esperada. Pero, por otra parte, no podemos olvidar que el Reino, por más que se comience a cumplir ya aquí, es el Reino de Dios. Es gracia. Es salvación de Dios. El cristianismo es humanismo, pero no sólo un humanismo. Es confianza y esperanza que remite en último término a la fidelidad de Dios. Jesús ha sido enviado para dar una buena noticia a los pobres: el futuro proyectado y querido por Dios les pertenece a ellos. Tienen suerte los pobres, los marginados por la sociedad, los desprovistos de toda defensa, los que no encuentran sitio en la convivencia de los fuertes, los despojados por los poderosos, los humillados por la vida.

2) “Liberaciones"

Este es un hermoso Evangelio para el hombre de hoy, y para el hombre de todos los tiempos. En él se habla de Buena Noticia para los pobres, de liberación y de gracia para todos. Jesús quiso hacer esta especie de declaración programática al visitar por primera vez Nazaret, su pueblo. Liberación es una palabra, como libertad, que no tiene que asustar a un cristiano. La liberación cristiana es una liberación integral, de toda opresión injusta, tanto personal como estructural. La liberación que trae Jesús es una liberación integral, que partiendo, en primer lugar, del corazón del hombre, llega hasta las estructuras injustas. El Reino de Dios que predica Jesús es un Reino de santidad y de amor, pero también de libertad y de justicia. ¿Dónde hay que poner el acento? Jesús lo pone en el corazón del hombre. El mal y el pecado anidan en el corazón del hombre como algo personal. De ahí su grandeza y por eso es libre y responsable. "Es cierto que las perturbaciones que tan frecuentemente agitan la realidad social proceden en parte de las tensiones propias de las estructuras económicas, políticas y sociales. Pero proceden, sobre todo, de la soberbia y del egoísmo humanos, que trastornan también el ambiente social" (G et S 35). Los grandes problemas del hombre de hoy encuentran solución solamente en Cristo: La paz que falta dolorosamente en tantos países no la construyen los políticos con sus tratados y su diplomacia. El hambre de los pueblos subdesarrollados no la quitan las campañas de la radio o la televisión. Las injusticias en el mundo del trabajo y la marginación de los enfermos y ancianos no se resuelven con manifestaciones callejeras. La verdadera salvación del hombre se da con Jesús y en Jesús; el cristiano así lo siente y lo vive. Es ya un liberado a pesar de los fracasos y limitaciones personales. Sólo así se puede convertir en un evangelizador, en un transmisor de la Buena Noticia del Reino de Dios que pone en marcha Jesús y que, en última instancia, es el mismo Jesús. "Y se puso a decirles: hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír". Ojalá se cumpla hoy, para nosotros, en esta Misa la palabra de Dios.

3) “Encuentro dominical”

Si la fe disminuye, si los jóvenes abandonan la Iglesia, si el Evangelio no tiene capacidad de atracción ¿La culpa no es en buena parte de nuestro modo triste y gris, empequeñecido, de vivirlo? No es sólo algo que tenga consecuencias para cada uno de nosotros, es algo de lo que depende el continuar eficazmente el camino de Jesucristo: Depende de cómo los cristianos vivamos este evangelio liberador de Jesús el que así pueda comunicarse en nuestro mundo. Entristecer, limitar, reprimir la fuerza expansiva del evangelio es responsabilidad nuestra. La Misa es anuncio y celebración de la Buena Noticia. Nuestra reunión de los domingos tiene el mismo ritmo que aquella antigua reunión de la que nos hablaba la primera lectura: también nosotros escuchamos la lectura de la Palabra de Dios, también la explicamos, y también celebramos después con alegría un banquete comunitario de acción de gracias. Pero anunciar la Palabra y celebrar la Eucaristía, es anunciar y celebrar la buena noticia, la liberación, la salvación. Y muchas veces lo parece muy poco ¿Cómo puede parecerlo si venimos como obligados, si a menudo llegamos tarde? Deberíamos vivir nuestra reunión de ahora creyendo que es el mismo Cristo quien anuncia -como en la sinagoga de Nazaret- su alegre Buena Noticia de libertad y de vida. Como entonces allí, ahora aquí. Para que todos vivamos con alegría su anuncio jubiloso de vida.

PARA LLEVARLO A LA VIDA:

Sigue siendo verdad la palabra de Cristo en la sinagoga: “Hoy se cumple la Escritura” Todo lo que nos ocurre diariamente es Voluntad de Dios, pero sólo se convierte en salvadora cuando nosotros la asumimos con fe. ¿Hemos aprendido ya a reconocer la mano providente de Dios en nuestra vida? Nada ocurre sin que Él lo quiera. Que salga espontánea de nuestros labios esa expresión de piedad popular: “Dios quiera” o “Que se haga la Voluntad de Dios”. No podemos olvidar los creyentes que nuestra familia sería más armoniosa, el trabajo más llevadero, la sociedad más justa, la comunidad parroquial más fervorosa si cada día ilumináramos nuestro actuar con el mensaje del Evangelio. El gran desafío de construir un mundo de paz y progreso; un mundo de valores y de religiosidad. Colaboremos con la buena prensa que mira más a las buenas noticias que ocurren en el mundo; y no a la prensa sensacionalista que se alimenta de todos los escándalos que también están allí pero que nada aportan a la paz y a la tranquilidad social.

P. José Luis Díaz L.C.

Esquema homilía (IIIº domingo del tiempo ordinario / 27 de enero de 2019)

 

TEMA:

Jesús en la Sinagoga de su pueblo


Exordio:
La figura de Jesús

Proposición:

Inicio del Evangelio de san Lucas y auto-presentación de Jesús en la Sinagoga de su pueblo, Nazaret.

Desarrollo:

Quiero referirme casi exclusivamente a la figura de Jesús.

Como es conocido ampliamente, el centro de los 4 Evangelios es Jesús. Esta afirmación tiene que estar muy bien fundada en la historia y en la comprensión. Por eso san Lucas comienza diciendo que todo lo que escribe está investigado y que lo escribe después de “investigarlo todo”, confrontándolo con los “testigos oculares”.

Jesús es conocidísimo en Nazaret, “donde se había criado” y vivido durante unos 25 años. Como tantos, “era su costumbre entrar en la sinagoga todos los sábados” para leer, escuchar y reflexionar sobre la Palabra de Dios contenida en la Ley de Moisés y en los escritos de los Profetas.

Jesús llevaba desaparecido del pueblo unos pocos meses, conociendo a Juan Bautista, participando en sus bautizos y orando. Orando mucho. Nada menos que 40 días en el desierto, donde también le dio que hacer al diablo. ¿Qué será de él? ¿Dónde estará? Se oye que ya tiene algunos discípulos. “Su fama ya se había extendido por toda la comarca de Galilea”.

Así volvió a Nazaret, su pueblo. ¡Con esa expectativa! Nada más entrar en la Sinagoga “todos clavaron los ojos en él”. Como no podía ser de otra manera, le entregan a él, el libro de Isaías, para que fuera él quien tuviera el honor de proclamar la Palabra, para que fuera él el protagonista del día. La lectura, al azar, decía así: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque Él me ha ungido… me ha enviado parta proclamar el año de gracia… la libertad a los oprimidos…”. Y “con esa fuerza del Espíritu” Él pudo exclamar con voz firme, pausada y clara: “Hoy se acaba de cumplir esta Escritura que acabáis de oír”, aquí, ahora, ¡Lo que habéis oído y estáis viendo! ¡La bomba! No podían dar crédito a lo que estaban oyendo.

Peroración:

Así tenemos que ser los sacerdotes (y todos los cristianos). Alter Christus. Otros… él. Somos revelación de ese Cristo sencillo y claro, convivencial y diferente hasta llamar la atención, firme y flexible, popular y divino.

 

P. Ángel Llorente, LC

ASESINADO POR SU HERMANO

San Wenceslao, mártir (935)

Wenceslao y Bolelao eran hermanos, e hijos de reyes. Cuando murió el padre, Wenceslao debía asumir el trono como primogénito que era. Pero la madre, que quería más a Boleslao, hizo cuanto pudo para arrebatarle el trono y dárselo al menor. Tramó todos los tipos de artificios, incluso la muerte del hijo.

Un día Boleslao le dijo: "Ven a celebrar conmigo la fiesta de los santos Cosme y Damián. Después celebraremos en santa compañía la fiesta de san Miguel".

Wenceslao aceptó la invitación. Se realizó el banquete. Era la trampa. Habían prevenido al santo rey, pero él no hizo caso. Al hacer el brindis, dijo: "Amigos míos, mañana es la fiesta de san Miguel. Bebamos en su honra esta copa de vino, para que se digne llevar nuestras almas al festín de la gloria". Después abrazó a sus amigos y se fue a dormir.

Al día siguiente, antyes de salir el sol, Wenceslao se dirigió a la iglesia. Junto a la puerta se encontró con su hermano Boleslao. Lo abrazó y le agradeció los momentos felices que habían pasado juntos en la víspera. EL hermano responsió sarcásticamente:

- Ayer fue ayer. Hoy el servicio es otro.

Le dio en la cabeza con la espada. Wenceslao hubiera podido defenderse; pero hubiera derramado la sangre de su hermano. Prefirió morir perdonando. Fue acribillado a puñaladas por los seguidores de Boleslao. Tenía sólo 28 años, pero mucho amor y nobleza.

 

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MI VIDA UN BARCO

Mi vida es un barco Señor en el oceano de tu amor. Mi humanidad una botella transparente que si bien me obliga a tocar el mar de tu amor desde la fe, me deja verlo y ansiarlo. 

Tus pruebas Señor están llenas de esperanza. Cuando me dejas en la playa es porque te retiras como la marea para volver con más fuerza. 

¿Qué puedo temer si eres amor infinito? Si un día, esa botella desaparecerá y mi corazón, como ese barco, navegará libre envuelto en tu amor infinito. Sopla cada día tu espíritu para que sueñe aventuras de cielo mientras vivo en la tierra.

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SAN JUAN MARIA VIANNEY (1786-1859)

Así comenzó su misión: 
“Dios mío, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir todo lo que quieras durante toda mi vida”. Con esta oración comenzó su misión.

Con dificultad terminó sus estudios para el sacerdocio, pero su celo y su amor a las almas logró grandes conversiones. Muchas personas esperaron días para confesarse con él. Todo un ejemplo de amor a las almas... Ser buenos pastores, es dar la vida por las ovejas.

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¿Y SI TOCASE EL CORAZÓN DE JESÚS EN LA ORACIÓN?

¿Qué pasaría si lograse entrar en el corazón de Jesús durante la oración, si mi oración fuese más allá de las palabras y llegase a entablar una conversación cara a cara?

El tiempo volaría, Él me miraría y yo a Él y por fin, mi corazón se llenaría de lo que tanto anhelo, de la paz que busco y deseo cada día. 

Únete a nuestra aventura de hacer volar el tiempo y entrar en el corazón de Jesús.

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EL SEÑOR TE NECESITA

Salió de su cielo y se hizo hombre y como hombre "necesitó" muchas cosas. De una Madre para encarnarse, de educación, de unos discípulos y ahora, te necesita, el Señor necesita hoy, en este domingo de Ramos un burro para montarse y entrar como Rey en Jerusalén. 

¿Te negarás acaso? Deja que el Señor se suba sobre tu espalda, su peso es suave y su carga ligera.... no tengas miedo. Él te llevará a buen puerto. Él subirá a la cruz, no tú, lo hará en tu lugar. Déjate amar por el Maestro, sé su burrito, di que sí!

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CUARTA SEMANA: EL DESIERTO DEL AMOR

Dios te busca más de lo que tú te buscas. El transforma cada señal para mostrarte su corazón!

4. El desierto del amor: ésta fue la experiencia de tantos personajes del Antiguo Testamento. Dios es un enamorado del hombre y en el desierto nos hace su declaración más grande de amor. “Te creé por amor y te sigo buscando por amor: ¿quieres seguirme?”

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INCLINA TU OÍDO HACIA MÍ...

Viendo una foto me acordé del Salmo 88,2-3 en el que el hombre clama a Dios: inclina tu oído hacia mí el día que te invoco, llegue hasta a ti mí súplica.

Con qué ternura Dios baja a nosotros sus creaturas para escucharnos y darnos un tierno beso, como un Padre con su hijo querido. Llenémonos de confianza esta Cuaresma.

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ENTRO EN LA ORACIÓN EN ESPERA DE ALGO....

LA LENTITUD ANTE EL RETO
¿Te has sentido alguna vez como una tortuga cruzando el desierto? ¿Tu reto personal parece superarte?

1. Pon el freno a tu vida, ve más despacio, deja que el corazón se serena y el silencio tenga vida en tu alma. Verás menos cosas, pero las verás mejor, con más detalle. 
2. Tómate el reto de tu vida como algo que durará, no lo podrás lograr de una sola vez, perso si divides "tu fresa" en 40 días, sí podrás. 

Ponte en presencia de Dios... medita, platica a Jesús... y a ver qué te dice...

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¿En espera de qué?...

Mi duda me hará atender a la distinción siguiente que es necesario que nunca olvide: "Cumplir con mi oración" y "esperar algo de ella".
Cumplo con mi oración (esto no es tan malo y, cuando se piensa en algunas vidas activas, es heroico a veces)...
Yo cumplo, es decir: yo hago de mi oración (como muchos cristianos hacen de la Misa del domingo) un acto de obediencia...
Pero ¿qué es lo que espero?
Y, sin embargo, Dios ha hablado y ha insinuado que se espere algo:
"Yo la conduciré a la soledad
y ahí le hablaré al corazón" (Os 2, 16).
"Zaqueo, desciende. Es necesario que yo me aloje hoy en tu casa" (Le 19, 5).
"Simón, tengo algo que decirte" (Le 7, 40).
"Si alguno oye mi voz y abre,
cenaremos juntos" (Apoc 3, 20).
"Si alguno me ama... yo lo amaré,
y me manifestaré a él" (Jn 14, 21).

¿Qué espero yo de la oración? ___________________________________________________________________ SI TUVIERAS FE, VERÍAS COSAS MARAVILLOSAS

La fe no suple ni anula la razón, la eleva a otro plano la completa y la perfecciona. 

Si tuvieras fe, verías cosas maravillosas, abre los ojos, déjate curar por los momentos de fe que Dios te da cada día. 

Abre los ojos, mira bien, ¿qué ves?

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DE PERSEGUIR A SEGUIR

La conversión de san Pablo y nuestra conversión

El día de su convérsión fulminante, Dios le preguntó: ¿por qué me persigues? Desde aquél instante, Saulo se conviritó en Pablo y de perseguidor pasó a ser seguidor. 

Perseguir significa "conseguir que alguien sufra o padezca procurando hacerl el mayor daño posible". Ciertamente no perseguimos a Dios, pero sí me atrevería a decir que nos "perseguimos a nosotros mismos" cuando no seguimos a Dios. ¡Cuánto daño nos hacemos cuando nos perseguimos, nos buscamos a nosotros mismos, nuestras pasiones!

En cambio, seguir a Alguien significa caminar en su compañía. San Pablo experimento este acompañamiento y la compañía de Cristo y por eso le bastó decir como resumen de su vida: "me amó y se entregó por mí" (Gal 2,20). 

Mañana, en la conversión de san Pablo pidamos para dejar de perseguirnos y comenzar o continuar siguiendo a Cristo.