Ayuda en la predicación

En esta sección proponemos tres elementos para ayudar en la predicación. En la primera pestaña –HOMILÍA- ofrecemos una homilía completamente redactada.

En la pestaña ESQUEMAS proponemos sugerencias y enfoques con los que se puede desarrollar la homilía, para que cada uno se la prepare a su gusto.

En la pestaña MISCELÁNEA ofrecemos algún ejemplo, anécdota o elemento curioso que ayude a visualizar y comunicar mejor el mensaje de la liturgia.

Esquema homilía

XXXIIIº domingo ordinario (ciclo B)

“El final de la más bella historia”

LA PALABRA DE DIOS: 1ª: Dan 12,1-3; 2ª: Heb 10,11-18; 3ª: Mc 13,24-32

Al hombre le inquietan los resultados finales: de una competencia deportiva, de un año escolar, de un negocio en el que apuesta todo, del fin del mundo. La primera comunidad cristiana creía cercana la segunda venida de Cristo como gran inquisidor. Después de la gran tribulación “el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los ejércitos celestes temblarán”. (Evangelio) Hoy la liturgia mira al final de la vida y lo que ocurrirá después, con una clara recomendación: estar preparados. (Alegoría de la higuera en primavera). Serán tiempos difíciles: “para algunos el veredicto será de salvación, para otros de condenación”. Pero no hay que vivir con un nudo en la garganta; el arcángel Miguel se ocupará de su pueblo; y los que están inscritos en el libro se salvarán. (1ª lectura).

MENSAJE DOCTRINAL:

1) En vísperas de exámenes

¿Hemos probado ya la excitación que provoca el encontrarnos de golpe frente al riesgo, al misterio o a un mundo desconocido? Es una mezcla de temor y de esperanza. Nos ocurre en lo cotidiano de la vida, pero sobre todo cuando vislumbramos la inminencia de la muerte. La muerte es, ciertamente, fin de esta vida, la que conocemos y experimentamos ahora. Pero la muerte no es el fin de la vida. No vivimos para morir, como a veces sentencian sesudos filósofos, sino que vivimos y morimos para vivir en plenitud, como sugiere la fe y sostiene la esperanza. Y después de la muerte ¿qué? Jesucristo nos habla hoy del fin del mundo y del juicio final. No se puede tomar a la ligera un acontecimiento que marcará nuestro destino eterno. Se impone, por tanto, una actitud a la vez de prudencia y de confianza. El Señor llegará como juez. A la luz de esta verdad podemos hacer frente a la existencia humana de dos maneras: La más arriesgada, la más exigente y la más comprometida es la que elige el seguidor de Cristo, que sacrifica todo, que renuncia a todo a cambio de vivir amando sin medida. Pero está la otra forma, la del que vive disfrutando el placer del momento presente, “carpe diem”, como si no hubiera nada después de la muerte. Es más sabio seguir la recomendación: Vigilar y estar prevenidos, “porque el día del Señor llegará como llega un ladrón en la noche”. Es necesario esperarlo despiertos y preparados. El Apocalipsis termina con estas palabras: “Dice el que testifica estas cosas: Sí, vengo pronto. Amén. Ven, Señor Jesús” (Apoc. 22,20)

2) Vivir con un nudo en la garganta

A la luz de la fe el final del mundo se presenta en términos muy sugestivos: es el triunfo de la vida sobre la muerte. El escenario será grandioso: habrá una gran angustia como de dolores de parto. Los justos entrarán en la gloria eterna. En el fondo del corazón del hombre está siempre latente la pregunta más difícil de responder: ¿Qué va a ser de nosotros? ¿En qué van a terminar nuestros esfuerzos, nuestras luchas nuestras aspiraciones? Alguien se atrevió a afirmar que la vida del hombre es un breve paréntesis entre dos nadas, pero si lo que nos espera es la nada ¿Qué sentido último pueden tener todas nuestras luchas, nuestros esfuerzos y enfrentamientos? El pensamiento de Jesús es realmente genial en este pasaje. La vida humana aparece así como un enigma que descifrar: ¿Cómo ser libre y feliz? ¿Cuál es el secreto para convertir en realidad todos mis sueños? ¿Podré sentirme realmente un hombre realizado? Aparentemente, la respuesta es: afirmando nuestro ego, convirtiéndonos en el centro, acaparando, dominando a los otros para que nos sirvan. Sin embargo, la respuesta es la inversa: la enigmática respuesta del Hombre Nuevo que nos trae la libertad interior: Hay que dar muerte al enemigo que está dentro de nosotros y desaparecerán todos los demás enemigos. ¿Qué sentido tiene hablar hoy del fin del mundo ¿Qué significa ese mensaje, qué es lo que quiere decirnos? Como parte del evangelio, que es buena noticia, este mensaje nos llega para levantar la esperanza y no para meternos miedo. Viene a decirnos que la vida, la historia y el mundo entero no es una pasión inútil, porque después de la gran tribulación el Señor volverá sobre las nubes; no estamos atrapados ni uncidos a la noria del eterno retorno. Hay salvación.

3) El final se acerca ya

Pero, ¿Cuándo ocurrirá todo esto? La revelación nos habla de un evento inminente, que “está ya a las puertas”. Pero se trata más de una inminencia cualitativa que de una proximidad de tiempo. Es decir, tiene una importancia decisiva y puede ocurrir de un momento a otro. El fin del mundo no es su destrucción sino su destino y sus posibilidades al servicio de la vida humana, del hombre, y, en consecuencia, de todos los hombres sin excepción. Para alcanzar la liberación con Cristo al final de los tiempos, tendrá el hombre que llenarse del Cristo de la verdad, de la sinceridad, de la entrega, de la pobreza, del amor. La verdad no puede convivir con la mentira, ni la humildad con el orgullo, ni el amor con el odio. No hay alternativa posible: o el hombre "se niega a sí mismo" con todo lo que de opresión implica y entonces puede llenarse con la libertad de Cristo; o bien opta por un vivir para sí mismo y rechaza al Cristo de la fe. A la luz del evento final, todos los valores de la vida aparecen en su justa dimensión. El tiempo es breve. Podríamos decir que nos encontramos en los últimos tiempos. Es bueno mirar con valentía este destino que nos espera y entender en qué sentido es inminente. Decidimos nuestro futuro cada día, por eso debemos prepararnos desde ahora. ¿Cuándo será ese final? Cuando nosotros queramos, cuando nosotros estemos dispuestos a hacerlos realidad, cuando nosotros vivamos al estilo de Jesús, según las bienaventuranzas. Ese día se demostrará que sus palabras no han pasado; mientras tanto no podemos olvidar que el calendario está en nuestras manos, que el tiempo va pasando y que aún tenemos mucho por hacer.

PARA LLEVARLO A LA VIDA:

Del evangelio de hoy no tenemos que sacar consecuencias atemorizadoras sobre el fin del mundo. Tenemos que quedarnos, más bien, con la invitación a caminar según el Evangelio, apoyados en la palabra salvadora de Jesucristo, sin pretender conocer días ni horas. La llamada actual es la llamada a la fidelidad sean cuales sean las circunstancias: como fueron llamados los primeros cristianos a ser fieles en horas de persecución, también nosotros estamos llamados a la fidelidad en nuestras horas actuales. Y la plenitud llegará, pero llegará cuando el Padre quiera.

P. José Luis Díaz L.C.

Esquema homilía (13º domingo del tiempo ordinario / 1 de julio de 2018)

 

TEMA:
La fe cristiana.


Exordio:
El núcleo de nuestra vida espiritual es la “fe”; fe en unos contenidos, pero sobre todo en una persona; fe en una persona humana, pero que es, ante todo, persona divina.

Proposición:

Los episodios evangélicos de hoy nos presentan diversos personajes; todos ellos buenos y que buscan a Jesús, pero solamente algunos con auténtica visión de fe en la persona de Cristo.

Desarrollo:

1. Una visión humana de la fe cristiana en la vida.

- “Para que se cure y viva”. Visión humana de la finalidad de la vida: Jairo tiene a su hija enferma de gravedad. Ante tal dolorosa realidad, su amor se mueve a superar, evitar, hacer desaparecer la enfermedad de su vida: quiere que su hija sane.

- “La habían sometido a toda clase de tratamientos”. Visión humana de los medios para la vida: la mujer se sabe enferma, pero en vez de desanimarse pone todos los medios humanos para superar la enfermeda

- “Tu hijo se ha muerto. ¿Para qué molestar más…?”. Visión humana de la vida terrenal: la familia de Jairo hace todo lo posible por la vida terrena de la niña, pero una vez que ésta se acaba, ya no hay nada que hacer, no es necesario ni molestar a Jesús.

2. Una visión sobrenatural y divina de la fe cristiana en la vida.

- “Jesús se fue con él… No temas; basta que tengas fe”. Visión sobrenatural de la finalidad de la vida: antes que superar las adversidades, es más central caminar con Cristo, a su ritmo, aunque no veamos cambios o mejoras humanas.

- “Con sólo tocarle el vestido, curaría”. Visión sobrenatural de los medios de la vida: todos los medios son buenos, pero el medio indispensable es Cristo. Tocar a Cristo, aunque parezca insignificante, es más que todos los medios humanos posibles.

- “La niña no está muerta, está dormida”. Visión sobrenatural de la vida: la muerte es como un dormir, que nos lleva al estado final y pleno de la vida terrenal en la que ahora nos encontramos. .

Peroración:

La fe cristiana, no es una fe para superar dificultades y adversidades. La fe cristiana es fe en una persona, es fe en una relación personal con Cristo, es fe en una plenitud de esta relación, iniciada ya en esta tierra.

 

P. Juan Carlos Ortega, LC

ASESINADO POR SU HERMANO

San Wenceslao, mártir (935)

Wenceslao y Bolelao eran hermanos, e hijos de reyes. Cuando murió el padre, Wenceslao debía asumir el trono como primogénito que era. Pero la madre, que quería más a Boleslao, hizo cuanto pudo para arrebatarle el trono y dárselo al menor. Tramó todos los tipos de artificios, incluso la muerte del hijo.

Un día Boleslao le dijo: "Ven a celebrar conmigo la fiesta de los santos Cosme y Damián. Después celebraremos en santa compañía la fiesta de san Miguel".

Wenceslao aceptó la invitación. Se realizó el banquete. Era la trampa. Habían prevenido al santo rey, pero él no hizo caso. Al hacer el brindis, dijo: "Amigos míos, mañana es la fiesta de san Miguel. Bebamos en su honra esta copa de vino, para que se digne llevar nuestras almas al festín de la gloria". Después abrazó a sus amigos y se fue a dormir.

Al día siguiente, antyes de salir el sol, Wenceslao se dirigió a la iglesia. Junto a la puerta se encontró con su hermano Boleslao. Lo abrazó y le agradeció los momentos felices que habían pasado juntos en la víspera. EL hermano responsió sarcásticamente:

- Ayer fue ayer. Hoy el servicio es otro.

Le dio en la cabeza con la espada. Wenceslao hubiera podido defenderse; pero hubiera derramado la sangre de su hermano. Prefirió morir perdonando. Fue acribillado a puñaladas por los seguidores de Boleslao. Tenía sólo 28 años, pero mucho amor y nobleza.

 

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MI VIDA UN BARCO

Mi vida es un barco Señor en el oceano de tu amor. Mi humanidad una botella transparente que si bien me obliga a tocar el mar de tu amor desde la fe, me deja verlo y ansiarlo. 

Tus pruebas Señor están llenas de esperanza. Cuando me dejas en la playa es porque te retiras como la marea para volver con más fuerza. 

¿Qué puedo temer si eres amor infinito? Si un día, esa botella desaparecerá y mi corazón, como ese barco, navegará libre envuelto en tu amor infinito. Sopla cada día tu espíritu para que sueñe aventuras de cielo mientras vivo en la tierra.

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SAN JUAN MARIA VIANNEY (1786-1859)

Así comenzó su misión: 
“Dios mío, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir todo lo que quieras durante toda mi vida”. Con esta oración comenzó su misión.

Con dificultad terminó sus estudios para el sacerdocio, pero su celo y su amor a las almas logró grandes conversiones. Muchas personas esperaron días para confesarse con él. Todo un ejemplo de amor a las almas... Ser buenos pastores, es dar la vida por las ovejas.

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¿Y SI TOCASE EL CORAZÓN DE JESÚS EN LA ORACIÓN?

¿Qué pasaría si lograse entrar en el corazón de Jesús durante la oración, si mi oración fuese más allá de las palabras y llegase a entablar una conversación cara a cara?

El tiempo volaría, Él me miraría y yo a Él y por fin, mi corazón se llenaría de lo que tanto anhelo, de la paz que busco y deseo cada día. 

Únete a nuestra aventura de hacer volar el tiempo y entrar en el corazón de Jesús.

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EL SEÑOR TE NECESITA

Salió de su cielo y se hizo hombre y como hombre "necesitó" muchas cosas. De una Madre para encarnarse, de educación, de unos discípulos y ahora, te necesita, el Señor necesita hoy, en este domingo de Ramos un burro para montarse y entrar como Rey en Jerusalén. 

¿Te negarás acaso? Deja que el Señor se suba sobre tu espalda, su peso es suave y su carga ligera.... no tengas miedo. Él te llevará a buen puerto. Él subirá a la cruz, no tú, lo hará en tu lugar. Déjate amar por el Maestro, sé su burrito, di que sí!

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CUARTA SEMANA: EL DESIERTO DEL AMOR

Dios te busca más de lo que tú te buscas. El transforma cada señal para mostrarte su corazón!

4. El desierto del amor: ésta fue la experiencia de tantos personajes del Antiguo Testamento. Dios es un enamorado del hombre y en el desierto nos hace su declaración más grande de amor. “Te creé por amor y te sigo buscando por amor: ¿quieres seguirme?”

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INCLINA TU OÍDO HACIA MÍ...

Viendo una foto me acordé del Salmo 88,2-3 en el que el hombre clama a Dios: inclina tu oído hacia mí el día que te invoco, llegue hasta a ti mí súplica.

Con qué ternura Dios baja a nosotros sus creaturas para escucharnos y darnos un tierno beso, como un Padre con su hijo querido. Llenémonos de confianza esta Cuaresma.

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ENTRO EN LA ORACIÓN EN ESPERA DE ALGO....

LA LENTITUD ANTE EL RETO
¿Te has sentido alguna vez como una tortuga cruzando el desierto? ¿Tu reto personal parece superarte?

1. Pon el freno a tu vida, ve más despacio, deja que el corazón se serena y el silencio tenga vida en tu alma. Verás menos cosas, pero las verás mejor, con más detalle. 
2. Tómate el reto de tu vida como algo que durará, no lo podrás lograr de una sola vez, perso si divides "tu fresa" en 40 días, sí podrás. 

Ponte en presencia de Dios... medita, platica a Jesús... y a ver qué te dice...

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¿En espera de qué?...

Mi duda me hará atender a la distinción siguiente que es necesario que nunca olvide: "Cumplir con mi oración" y "esperar algo de ella".
Cumplo con mi oración (esto no es tan malo y, cuando se piensa en algunas vidas activas, es heroico a veces)...
Yo cumplo, es decir: yo hago de mi oración (como muchos cristianos hacen de la Misa del domingo) un acto de obediencia...
Pero ¿qué es lo que espero?
Y, sin embargo, Dios ha hablado y ha insinuado que se espere algo:
"Yo la conduciré a la soledad
y ahí le hablaré al corazón" (Os 2, 16).
"Zaqueo, desciende. Es necesario que yo me aloje hoy en tu casa" (Le 19, 5).
"Simón, tengo algo que decirte" (Le 7, 40).
"Si alguno oye mi voz y abre,
cenaremos juntos" (Apoc 3, 20).
"Si alguno me ama... yo lo amaré,
y me manifestaré a él" (Jn 14, 21).

¿Qué espero yo de la oración? ___________________________________________________________________ SI TUVIERAS FE, VERÍAS COSAS MARAVILLOSAS

La fe no suple ni anula la razón, la eleva a otro plano la completa y la perfecciona. 

Si tuvieras fe, verías cosas maravillosas, abre los ojos, déjate curar por los momentos de fe que Dios te da cada día. 

Abre los ojos, mira bien, ¿qué ves?

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DE PERSEGUIR A SEGUIR

La conversión de san Pablo y nuestra conversión

El día de su convérsión fulminante, Dios le preguntó: ¿por qué me persigues? Desde aquél instante, Saulo se conviritó en Pablo y de perseguidor pasó a ser seguidor. 

Perseguir significa "conseguir que alguien sufra o padezca procurando hacerl el mayor daño posible". Ciertamente no perseguimos a Dios, pero sí me atrevería a decir que nos "perseguimos a nosotros mismos" cuando no seguimos a Dios. ¡Cuánto daño nos hacemos cuando nos perseguimos, nos buscamos a nosotros mismos, nuestras pasiones!

En cambio, seguir a Alguien significa caminar en su compañía. San Pablo experimento este acompañamiento y la compañía de Cristo y por eso le bastó decir como resumen de su vida: "me amó y se entregó por mí" (Gal 2,20). 

Mañana, en la conversión de san Pablo pidamos para dejar de perseguirnos y comenzar o continuar siguiendo a Cristo.