Ayuda en la predicación

En esta sección proponemos tres elementos para ayudar en la predicación. En la primera pestaña –HOMILÍA- ofrecemos una homilía completamente redactada.

En la pestaña ESQUEMAS proponemos sugerencias y enfoques con los que se puede desarrollar la homilía, para que cada uno se la prepare a su gusto.

En la pestaña MISCELÁNEA ofrecemos algún ejemplo, anécdota o elemento curioso que ayude a visualizar y comunicar mejor el mensaje de la liturgia.

Esquema homilía

Pascua VI (ciclo A)

“Amor coherente”

LA PALABRA DE DIOS: 1ª: Hechos 8,5-17; 2ª: 1 Pedro 3,15-21; 3ª: Juan 14,15-21

El período litúrgico de la Pascua nos ha hecho revivir el misterio central de nuestra fe que es la redención, el amor infinito de Dios hacia el hombre. Las lecturas de este domingo, además de formularnos el compromiso de un amor coherente y agradecido, nos preparan ya a la celebración de las festividades cristológicas de los próximos domingos. Nuestra historia de amor comienza con la acción del Espíritu Santo: “Os enviaré al Consolador” que será el que nos ilumine y transforme con la gracia santificante (evangelio). Nace así en el corazón del cristiano un afán de santidad que lo lleva a ser testigo de Cristo ante los demás, como ocurre con Felipe, Pedro y Juan en Samaria (primera lectura) hasta el punto de padecer la calumnia o de morir por Cristo si fuere necesario, pero ofreciendo con humildad y respeto las “razones de nuestra fe” (segunda). En esto se resume nuestra misión: Ser santo, cristianizar el mundo con la predicación y con nuestras obras “hasta que duela”. El amor verdadero es coherente: “Si me amáis guardaréis mis mandamientos”

MENSAJE DOCTRINAL:

1.- Cuando el amor se dona como herencia:

La noche del jueves santo el cenáculo se transformó en escenario de una despedida, la más histórica, la más trascendental. Sabemos lo que ocurre cuando un amigo se va; se le dice cuánto se le quiere, se le piden consejos y recomendaciones, se le recuerdan las experiencias bellas, se le hacen muchas promesas. Jesucristo lo sabía bien. Por eso hizo de su despedida el momento más sagrado de su vida para dejarnos el mejor regalo: su propio cuerpo como sacramento; la mejor recomendación: su mandamiento de amor; la mejor promesa: el Espíritu Santo con la abundancia de sus dones. Jesucristo sabe que necesitamos ideas que nos convenzan y sentimientos que fortalezcan nuestra voluntad para perseverar en el amor. Aquella noche había mucha emoción. Se atropellaban las preguntas. El dramatismo de la hora, su hora, obligaba a darse prisa. En esos momentos las personas que se aman quieren ganar tiempo, decir aquello que consideran más importante y con las palabras esenciales.

¿Qué nos quiere decir el Señor cuando relaciona amor y mandamiento? ¿No parecen más bien actitudes contradictorias? El amor nos suena a libertad y el mandamiento a sumisión. En la lógica de Dios es el amor el que da sentido al cumplimiento de la ley. “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos” porque “El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama”. Es la demostración del amor fiel. Estas palabras son también para nosotros. Y se cumplen cuando nos olvidamos de nosotros mismos y nos entregamos a los demás. Acogemos la herencia de amor cuando somos solidarios y vemos el rostro de Cristo en el que sufre, en el pobre, en el humilde, en el abandonado, en el pequeño. Al relacionar amor y mandamiento, Cristo nos revela la novedad de su mensaje frente al modo de pensar del Antiguo Testamento. Se trata de un don y no de una conquista humana. Nosotros lo podemos aceptar o rechazar, como cualquier regalo, pero las consecuencias son diferentes. El don se convierte en deber porque es indispensable en nuestra vida, pero sigue siendo siempre acto de amor que requiere fidelidad y realismo.

2.- La caridad hace creíble al cristianismo:

El episodio de Samaria interpela al cristiano de hoy y no lo puede dejar indiferente. En primer lugar Felipe, que nos representa, se aventura a ir a tierras hostiles para predicar a Cristo Salvador. “El gentío lo escuchaba con aprobación porque estaban viendo los signos que hacía”. “Obras son amores y no buenas razones”, decimos nosotros. Es verdad que el primer acto de amor es el de predicar la verdad de Dios. El cristiano “da razón de su esperanza” y va dejando en cada corazón la paz y la alegría. El Evangelio siempre lleva consuelo, solidaridad, eliminación del mal. El mundo en que vivimos está cansado de promesas. Ni el consumismo, ni los programas políticos, ni el sueño de justicia para todos sacian la sed del alma humana.

Lo que se espera de un fiel seguidor de Jesucristo es la coherencia del amor. El cristianismo tiene mucho que dar al hombre de hoy. Construir la nueva civilización del amor en donde la justicia y la caridad que Cristo nos predicó sean verdaderamente la ley que gobierne la sociedad y las empresas, en donde el poderoso piense más en proteger la vida y el bienestar del pobre que en llenar su billetera de acciones. No es más que poner en práctica la buena noticia del Evangelio: “Por sus frutos los conoceréis” (Mt. 7,16) “La fe si no tiene obras, está realmente muerta” (Sant. 2,17)

3) El Espíritu Santo es el artífice de la caridad

En el episodio de Samaria, Pedro y Juan oraron e impusieron las manos para que recibieran al Espíritu Santo. Se estaba cumpliendo ya la promesa de Cristo: “Yo rogaré al Padre y os enviará otro Paráclito, el Espíritu de la verdad”. La madurez en la fe, los frutos de la evangelización y la perfección del apostolado sólo son posibles con la acción del Espíritu Santo. La gracia santificante recibida en el bautismo y la eficacia de los siete dones modelan el alma cristiana para configurarla con Cristo e incorporarla a la vida divina. un don de Dios que supera la dinámica de la ascesis humana y se hace comunión en la alegría y en el abandono en las manos de Dios.

El apóstol, en definitiva, se deja guiar por la acción del Espíritu Santo y se convierte en su instrumento eficaz. Dios Siempre respetará nuestra psicología humana. El amor crecerá al ritmo de nuestros deseos ¿Qué es lo que nos produce alegría o tristeza? ¿Qué es lo que cultivamos y deseamos? La vida virtuosa es también obediencia amorosa a los mandamientos de Dios, La disciplina del Evangelio nos modela como la arcilla en las manos del alfarero para conducirnos a aquella simplicidad de vida de las almas santas. Finalmente la acción del Espíritu Santo nos conduce por el camino espiritual hasta llegar a la meta de la unión con Dios. Así nace la expresión del Salmo 34: “Gustad y ved qué bueno es el Señor” y así se manifiestan los frutos del Espíritu Santo de que habla San Pablo en Gálatas 5,22

 

PARA LLEVARLO A LA VIDA:

El amor engendra amor. El amor se hace realidad cuando cristaliza en obras. Decía Jean Cocteau: “No existe el amor, lo que sí existe son las pruebas del amor” El amor real y concreto son sus pruebas. Sin pruebas el amor no es mas que un sentimiento noble, pero vacío. Sin pruebas el amor se queda en meras palabras y, al final, resulta una gran decepción. Sin pruebas, sin obras que lo sigan, el amor está muerto. Hay un proverbio suizo que dice: “Las palabras son enanos, los ejemplos gigantes”.

P. José Luis Díaz L.C.

Posible homilía

Tema:

Encontrarte con Cristo te transforma
Exordio:
Hay situaciones en la vida que marcan un antes y un después. Personas que un día se encontraron con quien sería su esposo o su esposa y tal encuentro determinó el rumbo de toda su vida. O como en mi caso que un día escuche la llamada de Jesucristo al sacerdocio y desde entonces mi vida adquirió un colorido inesperado y magnífico.

Proposición:

Quien se encuentra verdaderamente con Jesucristo su vida se transforma

Desarrollo:

El evangelio nos habla de un encuentro con Cristo transformador. No se trata de un encuentro que entusiasma por un rato solamente; sino de un encuentro que hace cambiar 180º el rumbo de una vida. Son tres los momentos de este encuentro:

1. Zaqueo busca a Jesucristo

a. Había oído hablar de Él y movido por la curiosidad se acerca.

b. No pretendía nada más que ver a Jesús

c. Por ser bajito se sube a un árbol para verlo mejor y esa fue su “perdición”, se pudo al alcance de la mirada de Cristo

     

2. Jesucristo lo ve y actúa

    a. Seguramente habrá preguntado quién ese adulto que como un niño se ha subido al árbol.

    b. Llegado al sitio le llama por su nombre: Dios nos conoce por nuestro nombre, no somos un anónimo más en la masa informe de la humanidad

    c. Y conociendo su situación se auto invita a cenar en su casa.

3. Zaqueo se transforma

a. Seguramente la cercanía, la confianza, el amor misericordioso de Jesucristo fue el detonante de esa conversión.

b. Se había encontrado por primera vez con una persona que no le juzgaba interiormente, ni le recriminaba su conducta.

c. Eso le lleva a reflexionar y a querer ser como el maestro que tenía en su casa

d. El resultado es el que sabemos:

i. Da la mitad de los bienes a los pobres: empieza por la misericordia

ii. Y termina con la justicia restituyendo cuatro veces más a los que había defraudado.

Peroración:

•No tengamos miedo de salir al encuentro de Cristo que pasa por nuestra vida. No te va a pedir nada. Serás tú el que descubriendo quién es, le darás todo. Y además te llenarás de una felicidad indescriptible.

 

P. Agustín De la Vega, LC

ASESINADO POR SU HERMANO

San Wenceslao, mártir (935)

Wenceslao y Bolelao eran hermanos, e hijos de reyes. Cuando murió el padre, Wenceslao debía asumir el trono como primogénito que era. Pero la madre, que quería más a Boleslao, hizo cuanto pudo para arrebatarle el trono y dárselo al menor. Tramó todos los tipos de artificios, incluso la muerte del hijo.

Un día Boleslao le dijo: "Ven a celebrar conmigo la fiesta de los santos Cosme y Damián. Después celebraremos en santa compañía la fiesta de san Miguel".

Wenceslao aceptó la invitación. Se realizó el banquete. Era la trampa. Habían prevenido al santo rey, pero él no hizo caso. Al hacer el brindis, dijo: "Amigos míos, mañana es la fiesta de san Miguel. Bebamos en su honra esta copa de vino, para que se digne llevar nuestras almas al festín de la gloria". Después abrazó a sus amigos y se fue a dormir.

Al día siguiente, antyes de salir el sol, Wenceslao se dirigió a la iglesia. Junto a la puerta se encontró con su hermano Boleslao. Lo abrazó y le agradeció los momentos felices que habían pasado juntos en la víspera. EL hermano responsió sarcásticamente:

- Ayer fue ayer. Hoy el servicio es otro.

Le dio en la cabeza con la espada. Wenceslao hubiera podido defenderse; pero hubiera derramado la sangre de su hermano. Prefirió morir perdonando. Fue acribillado a puñaladas por los seguidores de Boleslao. Tenía sólo 28 años, pero mucho amor y nobleza.

 

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MI VIDA UN BARCO

Mi vida es un barco Señor en el oceano de tu amor. Mi humanidad una botella transparente que si bien me obliga a tocar el mar de tu amor desde la fe, me deja verlo y ansiarlo. 

Tus pruebas Señor están llenas de esperanza. Cuando me dejas en la playa es porque te retiras como la marea para volver con más fuerza. 

¿Qué puedo temer si eres amor infinito? Si un día, esa botella desaparecerá y mi corazón, como ese barco, navegará libre envuelto en tu amor infinito. Sopla cada día tu espíritu para que sueñe aventuras de cielo mientras vivo en la tierra.

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SAN JUAN MARIA VIANNEY (1786-1859)

Así comenzó su misión: 
“Dios mío, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir todo lo que quieras durante toda mi vida”. Con esta oración comenzó su misión.

Con dificultad terminó sus estudios para el sacerdocio, pero su celo y su amor a las almas logró grandes conversiones. Muchas personas esperaron días para confesarse con él. Todo un ejemplo de amor a las almas... Ser buenos pastores, es dar la vida por las ovejas.

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¿Y SI TOCASE EL CORAZÓN DE JESÚS EN LA ORACIÓN?

¿Qué pasaría si lograse entrar en el corazón de Jesús durante la oración, si mi oración fuese más allá de las palabras y llegase a entablar una conversación cara a cara?

El tiempo volaría, Él me miraría y yo a Él y por fin, mi corazón se llenaría de lo que tanto anhelo, de la paz que busco y deseo cada día. 

Únete a nuestra aventura de hacer volar el tiempo y entrar en el corazón de Jesús.

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EL SEÑOR TE NECESITA

Salió de su cielo y se hizo hombre y como hombre "necesitó" muchas cosas. De una Madre para encarnarse, de educación, de unos discípulos y ahora, te necesita, el Señor necesita hoy, en este domingo de Ramos un burro para montarse y entrar como Rey en Jerusalén. 

¿Te negarás acaso? Deja que el Señor se suba sobre tu espalda, su peso es suave y su carga ligera.... no tengas miedo. Él te llevará a buen puerto. Él subirá a la cruz, no tú, lo hará en tu lugar. Déjate amar por el Maestro, sé su burrito, di que sí!

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CUARTA SEMANA: EL DESIERTO DEL AMOR

Dios te busca más de lo que tú te buscas. El transforma cada señal para mostrarte su corazón!

4. El desierto del amor: ésta fue la experiencia de tantos personajes del Antiguo Testamento. Dios es un enamorado del hombre y en el desierto nos hace su declaración más grande de amor. “Te creé por amor y te sigo buscando por amor: ¿quieres seguirme?”

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INCLINA TU OÍDO HACIA MÍ...

Viendo una foto me acordé del Salmo 88,2-3 en el que el hombre clama a Dios: inclina tu oído hacia mí el día que te invoco, llegue hasta a ti mí súplica.

Con qué ternura Dios baja a nosotros sus creaturas para escucharnos y darnos un tierno beso, como un Padre con su hijo querido. Llenémonos de confianza esta Cuaresma.

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ENTRO EN LA ORACIÓN EN ESPERA DE ALGO....

LA LENTITUD ANTE EL RETO
¿Te has sentido alguna vez como una tortuga cruzando el desierto? ¿Tu reto personal parece superarte?

1. Pon el freno a tu vida, ve más despacio, deja que el corazón se serena y el silencio tenga vida en tu alma. Verás menos cosas, pero las verás mejor, con más detalle. 
2. Tómate el reto de tu vida como algo que durará, no lo podrás lograr de una sola vez, perso si divides "tu fresa" en 40 días, sí podrás. 

Ponte en presencia de Dios... medita, platica a Jesús... y a ver qué te dice...

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¿En espera de qué?...

Mi duda me hará atender a la distinción siguiente que es necesario que nunca olvide: "Cumplir con mi oración" y "esperar algo de ella".
Cumplo con mi oración (esto no es tan malo y, cuando se piensa en algunas vidas activas, es heroico a veces)...
Yo cumplo, es decir: yo hago de mi oración (como muchos cristianos hacen de la Misa del domingo) un acto de obediencia...
Pero ¿qué es lo que espero?
Y, sin embargo, Dios ha hablado y ha insinuado que se espere algo:
"Yo la conduciré a la soledad
y ahí le hablaré al corazón" (Os 2, 16).
"Zaqueo, desciende. Es necesario que yo me aloje hoy en tu casa" (Le 19, 5).
"Simón, tengo algo que decirte" (Le 7, 40).
"Si alguno oye mi voz y abre,
cenaremos juntos" (Apoc 3, 20).
"Si alguno me ama... yo lo amaré,
y me manifestaré a él" (Jn 14, 21).

¿Qué espero yo de la oración? ___________________________________________________________________ SI TUVIERAS FE, VERÍAS COSAS MARAVILLOSAS

La fe no suple ni anula la razón, la eleva a otro plano la completa y la perfecciona. 

Si tuvieras fe, verías cosas maravillosas, abre los ojos, déjate curar por los momentos de fe que Dios te da cada día. 

Abre los ojos, mira bien, ¿qué ves?

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DE PERSEGUIR A SEGUIR

La conversión de san Pablo y nuestra conversión

El día de su convérsión fulminante, Dios le preguntó: ¿por qué me persigues? Desde aquél instante, Saulo se conviritó en Pablo y de perseguidor pasó a ser seguidor. 

Perseguir significa "conseguir que alguien sufra o padezca procurando hacerl el mayor daño posible". Ciertamente no perseguimos a Dios, pero sí me atrevería a decir que nos "perseguimos a nosotros mismos" cuando no seguimos a Dios. ¡Cuánto daño nos hacemos cuando nos perseguimos, nos buscamos a nosotros mismos, nuestras pasiones!

En cambio, seguir a Alguien significa caminar en su compañía. San Pablo experimento este acompañamiento y la compañía de Cristo y por eso le bastó decir como resumen de su vida: "me amó y se entregó por mí" (Gal 2,20). 

Mañana, en la conversión de san Pablo pidamos para dejar de perseguirnos y comenzar o continuar siguiendo a Cristo.