Ayuda en la predicación

En esta sección proponemos tres elementos para ayudar en la predicación. En la primera pestaña –HOMILÍA- ofrecemos una homilía completamente redactada.

En la pestaña ESQUEMAS proponemos sugerencias y enfoques con los que se puede desarrollar la homilía, para que cada uno se la prepare a su gusto.

En la pestaña MISCELÁNEA ofrecemos algún ejemplo, anécdota o elemento curioso que ayude a visualizar y comunicar mejor el mensaje de la liturgia.

Esquema homilía

Domingo XXVI tiempo ordinario (ciclo A)

“Obras son amores”

LA PALABRA DE DIOS: 1ª: Ezequías 18, 25-28; 2ª: Filipenses 2, 1-11; 3ª: Mateo 2, 28-32

Es la segunda parábola del Reino de los cielos que narra Mateo, continuación de la de hace ocho días en que el amo usaba una sorprendente generosidad con los viñadores. Allí quedaba claro que en los planes de Dios los últimos serán primeros y los primeros últimos. Al llegar a casa envía también a la viña a sus dos hijos. “Uno dice que no va pero luego va, el segundo dice que sí, pero luego no va. ¿Quién obedeció?”. El primero (Evangelio) se refería a los fariseos y ellos así lo entendieron. “Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere. Cuando el malvado se convierte, salva su vida” (primera lectura). San Pablo nos exhorta “a no obrar por envidia ni por ostentación sino con humildad”. Desde el fondo de nuestro corazón debe brotar la oración del salmista “Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas, haz que camine con lealtad” (Sal. 24).

MENSAJE DOCTRINAL:

1) “Un padre tenía dos hijos”

Uno de ellos eres tú; el otro, los demás. La narración es sobria, reducida a lo esencial, no hay nada superfluo. La diferencia entre los dos hermanos retrata dos categorías de la sociedad hebrea: Unos son los que creen que están en el recto camino y que no necesitan conversión; son los que se creen justos. Los otros son oficialmente los transgresores de la Voluntad de Dios que sienten la necesidad de convertirse; son los señalados con el dedo como pecadores. Los fariseos se sintieron aludidos porque son de los que “dicen y no hacen”. Se acordaron seguramente de la otra enseñanza de Jesús: “No el que dice ¡Señor, Señor! Entrará en el Reino de los cielos, sino el que hace la Voluntad de mi Padre” (Mt. 7,21)

Obedecer a Dios quiere decir cumplir sus exigencias, a veces duras e imprevisibles. Muchas veces nuestras prácticas religiosas pierden su valor cuando nos procuran seguridades humanas y beneficios materiales. En nuestros días ¡cuántas veces encontramos cristianos que se parecen a aquellos judíos a quienes Cristo reprocha! Ponen su seguridad en los ritos externos pero rechazan algunos contenidos de fe o están en desacuerdo con las normas morales de la Iglesia. Las devociones como el rezo de novenas, peregrinaciones a santuarios, sacrificios públicos, uso de imágenes, cantos y signos de alegría o de dolor… solamente tienen valor si van acompañadas de la conversión, la entrega a los demás y el cumplimiento de los mandamientos. La práctica ascética sin amor, aleja de Dios. Por eso Jesús insistía: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”. (Is. 29,13; Mt. 15,8) El Señor nos interpela para ser coherentes en nuestra vida cristiana. ¿Acaso los son aquellos que dicen: “Creo en Dios pero no acepto lo que enseña la Iglesia?”. O “Cristo sí, Iglesia no”O “Yo me las arreglo directamente con Dios ¿para qué necesito intermediarios”

2) “La fe y las obras”

El Padre de la parábola no pregunta; usa el verbo en imperativo: “¡Ve hoy a trabajaren la viña”. Cada vez aparece más urgente el compromiso del cristiano en medio de un mundo secularizado y relativista. La presencia del mal es invidente, pero en los planes de Dios basta un poco de levadura para fermentar la masa, basta un poco de sal para evitar la corrupción, basta una pequeña grey (los anawim del Antiguo Testamento) para garantizar la fe. No existe afirmación de fe que no se manifieste y se verifique en la práctica de la vida cristiana. “La fe sin obras es fe muerta” nos enseña el apóstol Santiago. “Viviendo según la verdad de la caridad” (Ef. 4,15). En Cristo lo único que cuenta es “La fe que actúa por medio de la caridad” (Gal. 5,6). Nosotros lo hemos escuchado desde niños: “obras son amores y no buenas razones”

El juicio final versará sobre nuestras obras: “Dios dará a cada uno según sus obras: la vida eterna a aquellos que perseverando en las obras de bien, buscan la gloria de Dios y la incorruptibilidad” (Rom. 2,6). ¡Qué sugestivas las expresiones de los Santos Padres cuando comentan estos textos! San Pedro Crisólogo dice que “la hipocresía y la incoherencia en obrar es un mal sutil, una infección secreta, un veneno escondido, corrupción de las virtudes, polilla de la santidad. La hipocresía miente escrupulosamente y con arte cruel guillotina la virtud”. Su expresión moderna es la incoherencia entre la fe que se profesa y la negación práctica de las costumbres morales. Así lo oímos con frecuencia: “Soy católico pero no practicante” o “Creo en Dios, pero no soy fanático”

3) “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”

Muchas veces he preguntado a buenos cristianos si son “practicantes” y me responden “Naturalmente, yo voy a misa todos los domingos”. Y ¿Dónde quedan los demás sacramentos? ¿Cumples todos los mandamientos? ¿Practicas las obras de misericordia? ¿Vives pensando como servir a los demás y salvar su alma? ¿Oras y das buen ejemplo? ¿No estarás cometiendo quizá pecado de omisión? El criterio de la coherencia cristiano es claro e imperativo: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”

Naturalmente hay que vivir enamorados como Cristo que obedeció a su Padre “hasta la muerte y muerte de cruz”. Hay que estar convencidos y tener un corazón puro para querer lo que Dios quiere. La Voluntad de Dios es la regla por la que debemos medirnos. Amar a Dios no es sentir de vez en cuando algunos movimientos del afecto y del sentimiento, no siempre nos acompaña el fervor sensible. Decía el Santo Cura de Ars que “Cuando no se siente el consuelo entonces se puede servir a Dios por Dios, en cambio cuando se siente corremos el peligro de acudir a Dios por nosotros mismos”

Al terminar esta eucaristía hagamos el propósito de continuar la revolución que Cristo trajo al mundo; la revolución del amor. Vino a establecer un nuevo culto, fundado en las disposiciones del corazón más que en los sacrificios exteriores. “Ha llegado el momento en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad” Jn.4,21) En la óptica de Cristo el justo no es el que observa la ley exterior, sino el que es capaz de liberarse de sus ataduras y de sus seguridades humanas. Es la conversión que realiza el primer hijo de la parábola, es su “metánoia”, es un renacimiento, es el cambio de ruta.

PARA LLEVARLO A LA VIDA:

Decir y no hacer es lo que Jesús denuncia. “Del dicho al hecho hay mucho trecho” dice la sabiduría popular. Según el Evangelio ese largo trecho no lo puede salvar el hombre solo. Lo salva con Jesús. Profundiza sobre el tema en el catecismo de la Iglesia Católica, Nos: 2055 al 2068. Que nuestra predisposición se la de Teresa de Jesús: “Vuestra soy, para vos nací ¿Qué mandáis hacer de mí?”

P. José Luis Díaz L.C.

Posible homilía

Tema:

Encontrarte con Cristo te transforma
Exordio:
Hay situaciones en la vida que marcan un antes y un después. Personas que un día se encontraron con quien sería su esposo o su esposa y tal encuentro determinó el rumbo de toda su vida. O como en mi caso que un día escuche la llamada de Jesucristo al sacerdocio y desde entonces mi vida adquirió un colorido inesperado y magnífico.

Proposición:

Quien se encuentra verdaderamente con Jesucristo su vida se transforma

Desarrollo:

El evangelio nos habla de un encuentro con Cristo transformador. No se trata de un encuentro que entusiasma por un rato solamente; sino de un encuentro que hace cambiar 180º el rumbo de una vida. Son tres los momentos de este encuentro:

1. Zaqueo busca a Jesucristo

a. Había oído hablar de Él y movido por la curiosidad se acerca.

b. No pretendía nada más que ver a Jesús

c. Por ser bajito se sube a un árbol para verlo mejor y esa fue su “perdición”, se pudo al alcance de la mirada de Cristo

     

2. Jesucristo lo ve y actúa

    a. Seguramente habrá preguntado quién ese adulto que como un niño se ha subido al árbol.

    b. Llegado al sitio le llama por su nombre: Dios nos conoce por nuestro nombre, no somos un anónimo más en la masa informe de la humanidad

    c. Y conociendo su situación se auto invita a cenar en su casa.

3. Zaqueo se transforma

a. Seguramente la cercanía, la confianza, el amor misericordioso de Jesucristo fue el detonante de esa conversión.

b. Se había encontrado por primera vez con una persona que no le juzgaba interiormente, ni le recriminaba su conducta.

c. Eso le lleva a reflexionar y a querer ser como el maestro que tenía en su casa

d. El resultado es el que sabemos:

i. Da la mitad de los bienes a los pobres: empieza por la misericordia

ii. Y termina con la justicia restituyendo cuatro veces más a los que había defraudado.

Peroración:

•No tengamos miedo de salir al encuentro de Cristo que pasa por nuestra vida. No te va a pedir nada. Serás tú el que descubriendo quién es, le darás todo. Y además te llenarás de una felicidad indescriptible.

 

P. Agustín De la Vega, LC

ASESINADO POR SU HERMANO

San Wenceslao, mártir (935)

Wenceslao y Bolelao eran hermanos, e hijos de reyes. Cuando murió el padre, Wenceslao debía asumir el trono como primogénito que era. Pero la madre, que quería más a Boleslao, hizo cuanto pudo para arrebatarle el trono y dárselo al menor. Tramó todos los tipos de artificios, incluso la muerte del hijo.

Un día Boleslao le dijo: "Ven a celebrar conmigo la fiesta de los santos Cosme y Damián. Después celebraremos en santa compañía la fiesta de san Miguel".

Wenceslao aceptó la invitación. Se realizó el banquete. Era la trampa. Habían prevenido al santo rey, pero él no hizo caso. Al hacer el brindis, dijo: "Amigos míos, mañana es la fiesta de san Miguel. Bebamos en su honra esta copa de vino, para que se digne llevar nuestras almas al festín de la gloria". Después abrazó a sus amigos y se fue a dormir.

Al día siguiente, antyes de salir el sol, Wenceslao se dirigió a la iglesia. Junto a la puerta se encontró con su hermano Boleslao. Lo abrazó y le agradeció los momentos felices que habían pasado juntos en la víspera. EL hermano responsió sarcásticamente:

- Ayer fue ayer. Hoy el servicio es otro.

Le dio en la cabeza con la espada. Wenceslao hubiera podido defenderse; pero hubiera derramado la sangre de su hermano. Prefirió morir perdonando. Fue acribillado a puñaladas por los seguidores de Boleslao. Tenía sólo 28 años, pero mucho amor y nobleza.

 

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MI VIDA UN BARCO

Mi vida es un barco Señor en el oceano de tu amor. Mi humanidad una botella transparente que si bien me obliga a tocar el mar de tu amor desde la fe, me deja verlo y ansiarlo. 

Tus pruebas Señor están llenas de esperanza. Cuando me dejas en la playa es porque te retiras como la marea para volver con más fuerza. 

¿Qué puedo temer si eres amor infinito? Si un día, esa botella desaparecerá y mi corazón, como ese barco, navegará libre envuelto en tu amor infinito. Sopla cada día tu espíritu para que sueñe aventuras de cielo mientras vivo en la tierra.

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SAN JUAN MARIA VIANNEY (1786-1859)

Así comenzó su misión: 
“Dios mío, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir todo lo que quieras durante toda mi vida”. Con esta oración comenzó su misión.

Con dificultad terminó sus estudios para el sacerdocio, pero su celo y su amor a las almas logró grandes conversiones. Muchas personas esperaron días para confesarse con él. Todo un ejemplo de amor a las almas... Ser buenos pastores, es dar la vida por las ovejas.

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¿Y SI TOCASE EL CORAZÓN DE JESÚS EN LA ORACIÓN?

¿Qué pasaría si lograse entrar en el corazón de Jesús durante la oración, si mi oración fuese más allá de las palabras y llegase a entablar una conversación cara a cara?

El tiempo volaría, Él me miraría y yo a Él y por fin, mi corazón se llenaría de lo que tanto anhelo, de la paz que busco y deseo cada día. 

Únete a nuestra aventura de hacer volar el tiempo y entrar en el corazón de Jesús.

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EL SEÑOR TE NECESITA

Salió de su cielo y se hizo hombre y como hombre "necesitó" muchas cosas. De una Madre para encarnarse, de educación, de unos discípulos y ahora, te necesita, el Señor necesita hoy, en este domingo de Ramos un burro para montarse y entrar como Rey en Jerusalén. 

¿Te negarás acaso? Deja que el Señor se suba sobre tu espalda, su peso es suave y su carga ligera.... no tengas miedo. Él te llevará a buen puerto. Él subirá a la cruz, no tú, lo hará en tu lugar. Déjate amar por el Maestro, sé su burrito, di que sí!

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CUARTA SEMANA: EL DESIERTO DEL AMOR

Dios te busca más de lo que tú te buscas. El transforma cada señal para mostrarte su corazón!

4. El desierto del amor: ésta fue la experiencia de tantos personajes del Antiguo Testamento. Dios es un enamorado del hombre y en el desierto nos hace su declaración más grande de amor. “Te creé por amor y te sigo buscando por amor: ¿quieres seguirme?”

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INCLINA TU OÍDO HACIA MÍ...

Viendo una foto me acordé del Salmo 88,2-3 en el que el hombre clama a Dios: inclina tu oído hacia mí el día que te invoco, llegue hasta a ti mí súplica.

Con qué ternura Dios baja a nosotros sus creaturas para escucharnos y darnos un tierno beso, como un Padre con su hijo querido. Llenémonos de confianza esta Cuaresma.

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ENTRO EN LA ORACIÓN EN ESPERA DE ALGO....

LA LENTITUD ANTE EL RETO
¿Te has sentido alguna vez como una tortuga cruzando el desierto? ¿Tu reto personal parece superarte?

1. Pon el freno a tu vida, ve más despacio, deja que el corazón se serena y el silencio tenga vida en tu alma. Verás menos cosas, pero las verás mejor, con más detalle. 
2. Tómate el reto de tu vida como algo que durará, no lo podrás lograr de una sola vez, perso si divides "tu fresa" en 40 días, sí podrás. 

Ponte en presencia de Dios... medita, platica a Jesús... y a ver qué te dice...

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¿En espera de qué?...

Mi duda me hará atender a la distinción siguiente que es necesario que nunca olvide: "Cumplir con mi oración" y "esperar algo de ella".
Cumplo con mi oración (esto no es tan malo y, cuando se piensa en algunas vidas activas, es heroico a veces)...
Yo cumplo, es decir: yo hago de mi oración (como muchos cristianos hacen de la Misa del domingo) un acto de obediencia...
Pero ¿qué es lo que espero?
Y, sin embargo, Dios ha hablado y ha insinuado que se espere algo:
"Yo la conduciré a la soledad
y ahí le hablaré al corazón" (Os 2, 16).
"Zaqueo, desciende. Es necesario que yo me aloje hoy en tu casa" (Le 19, 5).
"Simón, tengo algo que decirte" (Le 7, 40).
"Si alguno oye mi voz y abre,
cenaremos juntos" (Apoc 3, 20).
"Si alguno me ama... yo lo amaré,
y me manifestaré a él" (Jn 14, 21).

¿Qué espero yo de la oración? ___________________________________________________________________ SI TUVIERAS FE, VERÍAS COSAS MARAVILLOSAS

La fe no suple ni anula la razón, la eleva a otro plano la completa y la perfecciona. 

Si tuvieras fe, verías cosas maravillosas, abre los ojos, déjate curar por los momentos de fe que Dios te da cada día. 

Abre los ojos, mira bien, ¿qué ves?

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DE PERSEGUIR A SEGUIR

La conversión de san Pablo y nuestra conversión

El día de su convérsión fulminante, Dios le preguntó: ¿por qué me persigues? Desde aquél instante, Saulo se conviritó en Pablo y de perseguidor pasó a ser seguidor. 

Perseguir significa "conseguir que alguien sufra o padezca procurando hacerl el mayor daño posible". Ciertamente no perseguimos a Dios, pero sí me atrevería a decir que nos "perseguimos a nosotros mismos" cuando no seguimos a Dios. ¡Cuánto daño nos hacemos cuando nos perseguimos, nos buscamos a nosotros mismos, nuestras pasiones!

En cambio, seguir a Alguien significa caminar en su compañía. San Pablo experimento este acompañamiento y la compañía de Cristo y por eso le bastó decir como resumen de su vida: "me amó y se entregó por mí" (Gal 2,20). 

Mañana, en la conversión de san Pablo pidamos para dejar de perseguirnos y comenzar o continuar siguiendo a Cristo.