Ayuda en la predicación

En esta sección proponemos tres elementos para ayudar en la predicación. En la primera pestaña –HOMILÍA- ofrecemos una homilía completamente redactada.

En la pestaña ESQUEMAS proponemos sugerencias y enfoques con los que se puede desarrollar la homilía, para que cada uno se la prepare a su gusto.

En la pestaña MISCELÁNEA ofrecemos algún ejemplo, anécdota o elemento curioso que ayude a visualizar y comunicar mejor el mensaje de la liturgia.

Esquema homilía

Pascua III (ciclo A)

“La fuga hacia Emaús”

LA PALABRA DE DIOS: 1ª: Hech. 2,14.22-33; 2ª1Pe, 1,17-21; 3ª Lc. 24,13-35

La Liturgia continúa hablando hoy de la Misericordia Divina, queriendo prolongar la gran fiesta que celebramos el pasado domingo. Jesús resucitado se hace solidario con todos los hombres; se nos aparece como el compañero de viaje en los momentos más oscuros la vida, como hace con los discípulos de Emaús. El desaliento quiere apoderarse de ellos es la tentación que amenazará a todo seguidor de Cristo a lo largo de los siglos (evangelio). Nosotros corremos el riesgo de que nos invada el desencanto como a ellos. Por eso la predicación de Pedro a los nuevos cristianos está orientada resucitar su fe en Jesucristo resucitado, proclamándola valientemente (primera lectura), y poniendo “su esperanza sólo en Dios” (segunda lectura). Emaús vuelve a ser una realidad en todo corazón que haya conocido a Jesucristo. Si Él camina con nosotros nuestra noche volverá a quedar iluminada, fortalecida, alegrada, Si Él se queda con nosotros se nos mostrará resucitado siempre que escuchemos su Palabra y partamos su Pan.

MENSAJE DOCTRINAL:

1.- “Desaliento”

Nos dice el Evangelio que iban dos discípulos de Jesús de vuelta a su pueblo. Y en el camino comentaban: “Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron”. Entonces Jesús resucitado se les apareció haciéndose pasar por un viajero más, pero sus ojos estaban “velados” y no lo reconocieron. ¿Por qué estaban “velados” los ojos de Cleofás y su compañero? Porque esperaban un Mesías diferente, un Mesías “libertador de Israel”. ¡Qué gran falta de fe y cuánto apego a sus propios criterios! Con justa razón el Señor los reprende duramente: ¡Qué insensatos y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas! Y comienza a explicarles todos los pasajes de la Escritura que se referían a El.

El viaje a Emaús hemos de interpretarlo como la ruta del desengaño y el desencanto. Hubo un tiempo en que se entusiasmaron por la predicación de Jesús y abandonándolo todo lo siguieron. Ahora abandonan la esperanza y regresan a su pueblo, a su casa, con el alma llena de recuerdos y desengaños. El que tenía «palabras de vida eterna» ha muerto con todas sus palabras y todas sus obras. ¡No se puede hacer nada. Se acabó la esperanza! La muerte de Jesús acaba con la imagen que los discípulos se habían formado de él: Mesías libertador de Israel. “Nosotros esperábamos”. Con Jesús ha muerto en Jerusalén la esperanza de los que le siguieron, de los discípulos, que ahora se esconden. El origen de la fe cristiana hay que situarlo en el punto en que las esperanzas de los discípulos han sido reducidas a la nada. Esta escena la tenemos que trasladar a nosotros y a nuestro entorno actual. Porque, como ellos, nosotros sabemos que nos hemos puesto en camino en tiempo de incertidumbre y de inclemencia, de perplejidad y de zozobra, de desaliento y de oscuridad.

2.- “Corazones que arden”

El viaje a Emaús hemos de interpretarlo como la ruta del desengaño y el desencanto. Hubo un tiempo en que se entusiasmaron por la predicación de Jesús y abandonándolo todo lo siguieron. Ahora abandonan la esperanza y regresan a su pueblo, a su casa, con el alma llena de recuerdos y desengaños. El que tenía «palabras de vida eterna» ha muerto con todas sus palabras y todas sus obras. ¡No se puede hacer nada. Se acabó la esperanza! La muerte de Jesús acaba con la imagen que los discípulos se habían formado de él: Mesías libertador de Israel. “Nosotros esperábamos”. Con Jesús ha muerto en Jerusalén la esperanza de los que le siguieron, de los discípulos, que ahora se esconden. El origen de la fe cristiana hay que situarlo en el punto en que las esperanzas de los discípulos han sido reducidas a la nada. Esta escena la tenemos que trasladar a nosotros y a nuestro entorno actual. Porque, como ellos, nosotros sabemos que nos hemos puesto en camino en tiempo de incertidumbre y de inclemencia, de perplejidad y de zozobra, de desaliento y de oscuridad.

Para escuchar a Jesús, debemos buscarlo en su Palabra contenida en la Biblia y en las lecturas de cada domingo. Y para reconocerlo cuando se nos acerca en nuestro camino, debemos estar en sintonía con El, sobre todo a través de la oración. Pero, además, hay que recibirlo con frecuencia en la Sagrada Eucaristía. En la Palabra de Dios, en la oración y en la Eucaristía tenemos las gracias necesarias para poder creer sin ver, para desprendernos de nuestros propios criterios y de nuestra propia manera de ver las cosas. Sólo así podremos reconocer al Señor cuando nos enseña su Verdad, cuando nos muestra sus criterios, cuando nos regala con la gracia de su presencia en nosotros y en medio de nosotros. Sólo así tiene sentido pedirle: “Quédate con nosotros”.

3)“La fracción del pan”

Al sentirse ellos emocionados con estas explicaciones, le piden a Jesús que no siga de camino. “Quédate con nosotros”, le dijeron. Jesús accede y al estar dentro sentado a la mesa, “tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se los dio”. Fue en ese momento cuando “se les abrieron los ojos y lo reconocieron”. Al escuchar a Jesús, su corazón se emocionaba e iban entendiendo lo que les explicaba. Y al recibir a Cristo en la Eucaristía, pudieron reconocerlo y pudieron creer que realmente había resucitado. Jesús entra en la casa para quedarse con ellos, “sentado a la mesa tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron”. En la Eucaristía se realiza esta permanencia del Resucitado con su Iglesia. Juan también designa como fruto precioso de la Eucaristía, la permanencia con Jesús: "el que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece y yo en él" (Jn 6. 5).

 

PARA LLEVARLO A LA VIDA:

En la asamblea dominical, a semejanza de Jerusalén, acudimos desde nuestros Emaús particulares, cargados con todas las incertidumbres y desazones, como Cleofás y su compañero. Sabemos que el Señor nos ha acompañado amorosamente. Ahora, reunidos en comunidad, dejamos que él mismo nos explique las Escrituras, proclamamos nuestra fe, y lo reconocemos cuando él mismo vuelve a partir el pan y nos lo da, para alimentar nuestro camino. Así también nosotros podemos "acompañar" a todos los que se cruzan en nuestro sendero de la vida.

P. José Luis Díaz L.C.

Posible homilía

Tema:

Encontrarte con Cristo te transforma
Exordio:
Hay situaciones en la vida que marcan un antes y un después. Personas que un día se encontraron con quien sería su esposo o su esposa y tal encuentro determinó el rumbo de toda su vida. O como en mi caso que un día escuche la llamada de Jesucristo al sacerdocio y desde entonces mi vida adquirió un colorido inesperado y magnífico.

Proposición:

Quien se encuentra verdaderamente con Jesucristo su vida se transforma

Desarrollo:

El evangelio nos habla de un encuentro con Cristo transformador. No se trata de un encuentro que entusiasma por un rato solamente; sino de un encuentro que hace cambiar 180º el rumbo de una vida. Son tres los momentos de este encuentro:

1. Zaqueo busca a Jesucristo

a. Había oído hablar de Él y movido por la curiosidad se acerca.

b. No pretendía nada más que ver a Jesús

c. Por ser bajito se sube a un árbol para verlo mejor y esa fue su “perdición”, se pudo al alcance de la mirada de Cristo

     

2. Jesucristo lo ve y actúa

    a. Seguramente habrá preguntado quién ese adulto que como un niño se ha subido al árbol.

    b. Llegado al sitio le llama por su nombre: Dios nos conoce por nuestro nombre, no somos un anónimo más en la masa informe de la humanidad

    c. Y conociendo su situación se auto invita a cenar en su casa.

3. Zaqueo se transforma

a. Seguramente la cercanía, la confianza, el amor misericordioso de Jesucristo fue el detonante de esa conversión.

b. Se había encontrado por primera vez con una persona que no le juzgaba interiormente, ni le recriminaba su conducta.

c. Eso le lleva a reflexionar y a querer ser como el maestro que tenía en su casa

d. El resultado es el que sabemos:

i. Da la mitad de los bienes a los pobres: empieza por la misericordia

ii. Y termina con la justicia restituyendo cuatro veces más a los que había defraudado.

Peroración:

•No tengamos miedo de salir al encuentro de Cristo que pasa por nuestra vida. No te va a pedir nada. Serás tú el que descubriendo quién es, le darás todo. Y además te llenarás de una felicidad indescriptible.

 

P. Agustín De la Vega, LC

ASESINADO POR SU HERMANO

San Wenceslao, mártir (935)

Wenceslao y Bolelao eran hermanos, e hijos de reyes. Cuando murió el padre, Wenceslao debía asumir el trono como primogénito que era. Pero la madre, que quería más a Boleslao, hizo cuanto pudo para arrebatarle el trono y dárselo al menor. Tramó todos los tipos de artificios, incluso la muerte del hijo.

Un día Boleslao le dijo: "Ven a celebrar conmigo la fiesta de los santos Cosme y Damián. Después celebraremos en santa compañía la fiesta de san Miguel".

Wenceslao aceptó la invitación. Se realizó el banquete. Era la trampa. Habían prevenido al santo rey, pero él no hizo caso. Al hacer el brindis, dijo: "Amigos míos, mañana es la fiesta de san Miguel. Bebamos en su honra esta copa de vino, para que se digne llevar nuestras almas al festín de la gloria". Después abrazó a sus amigos y se fue a dormir.

Al día siguiente, antyes de salir el sol, Wenceslao se dirigió a la iglesia. Junto a la puerta se encontró con su hermano Boleslao. Lo abrazó y le agradeció los momentos felices que habían pasado juntos en la víspera. EL hermano responsió sarcásticamente:

- Ayer fue ayer. Hoy el servicio es otro.

Le dio en la cabeza con la espada. Wenceslao hubiera podido defenderse; pero hubiera derramado la sangre de su hermano. Prefirió morir perdonando. Fue acribillado a puñaladas por los seguidores de Boleslao. Tenía sólo 28 años, pero mucho amor y nobleza.

 

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MI VIDA UN BARCO

Mi vida es un barco Señor en el oceano de tu amor. Mi humanidad una botella transparente que si bien me obliga a tocar el mar de tu amor desde la fe, me deja verlo y ansiarlo. 

Tus pruebas Señor están llenas de esperanza. Cuando me dejas en la playa es porque te retiras como la marea para volver con más fuerza. 

¿Qué puedo temer si eres amor infinito? Si un día, esa botella desaparecerá y mi corazón, como ese barco, navegará libre envuelto en tu amor infinito. Sopla cada día tu espíritu para que sueñe aventuras de cielo mientras vivo en la tierra.

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SAN JUAN MARIA VIANNEY (1786-1859)

Así comenzó su misión: 
“Dios mío, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir todo lo que quieras durante toda mi vida”. Con esta oración comenzó su misión.

Con dificultad terminó sus estudios para el sacerdocio, pero su celo y su amor a las almas logró grandes conversiones. Muchas personas esperaron días para confesarse con él. Todo un ejemplo de amor a las almas... Ser buenos pastores, es dar la vida por las ovejas.

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¿Y SI TOCASE EL CORAZÓN DE JESÚS EN LA ORACIÓN?

¿Qué pasaría si lograse entrar en el corazón de Jesús durante la oración, si mi oración fuese más allá de las palabras y llegase a entablar una conversación cara a cara?

El tiempo volaría, Él me miraría y yo a Él y por fin, mi corazón se llenaría de lo que tanto anhelo, de la paz que busco y deseo cada día. 

Únete a nuestra aventura de hacer volar el tiempo y entrar en el corazón de Jesús.

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EL SEÑOR TE NECESITA

Salió de su cielo y se hizo hombre y como hombre "necesitó" muchas cosas. De una Madre para encarnarse, de educación, de unos discípulos y ahora, te necesita, el Señor necesita hoy, en este domingo de Ramos un burro para montarse y entrar como Rey en Jerusalén. 

¿Te negarás acaso? Deja que el Señor se suba sobre tu espalda, su peso es suave y su carga ligera.... no tengas miedo. Él te llevará a buen puerto. Él subirá a la cruz, no tú, lo hará en tu lugar. Déjate amar por el Maestro, sé su burrito, di que sí!

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CUARTA SEMANA: EL DESIERTO DEL AMOR

Dios te busca más de lo que tú te buscas. El transforma cada señal para mostrarte su corazón!

4. El desierto del amor: ésta fue la experiencia de tantos personajes del Antiguo Testamento. Dios es un enamorado del hombre y en el desierto nos hace su declaración más grande de amor. “Te creé por amor y te sigo buscando por amor: ¿quieres seguirme?”

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INCLINA TU OÍDO HACIA MÍ...

Viendo una foto me acordé del Salmo 88,2-3 en el que el hombre clama a Dios: inclina tu oído hacia mí el día que te invoco, llegue hasta a ti mí súplica.

Con qué ternura Dios baja a nosotros sus creaturas para escucharnos y darnos un tierno beso, como un Padre con su hijo querido. Llenémonos de confianza esta Cuaresma.

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ENTRO EN LA ORACIÓN EN ESPERA DE ALGO....

LA LENTITUD ANTE EL RETO
¿Te has sentido alguna vez como una tortuga cruzando el desierto? ¿Tu reto personal parece superarte?

1. Pon el freno a tu vida, ve más despacio, deja que el corazón se serena y el silencio tenga vida en tu alma. Verás menos cosas, pero las verás mejor, con más detalle. 
2. Tómate el reto de tu vida como algo que durará, no lo podrás lograr de una sola vez, perso si divides "tu fresa" en 40 días, sí podrás. 

Ponte en presencia de Dios... medita, platica a Jesús... y a ver qué te dice...

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¿En espera de qué?...

Mi duda me hará atender a la distinción siguiente que es necesario que nunca olvide: "Cumplir con mi oración" y "esperar algo de ella".
Cumplo con mi oración (esto no es tan malo y, cuando se piensa en algunas vidas activas, es heroico a veces)...
Yo cumplo, es decir: yo hago de mi oración (como muchos cristianos hacen de la Misa del domingo) un acto de obediencia...
Pero ¿qué es lo que espero?
Y, sin embargo, Dios ha hablado y ha insinuado que se espere algo:
"Yo la conduciré a la soledad
y ahí le hablaré al corazón" (Os 2, 16).
"Zaqueo, desciende. Es necesario que yo me aloje hoy en tu casa" (Le 19, 5).
"Simón, tengo algo que decirte" (Le 7, 40).
"Si alguno oye mi voz y abre,
cenaremos juntos" (Apoc 3, 20).
"Si alguno me ama... yo lo amaré,
y me manifestaré a él" (Jn 14, 21).

¿Qué espero yo de la oración? ___________________________________________________________________ SI TUVIERAS FE, VERÍAS COSAS MARAVILLOSAS

La fe no suple ni anula la razón, la eleva a otro plano la completa y la perfecciona. 

Si tuvieras fe, verías cosas maravillosas, abre los ojos, déjate curar por los momentos de fe que Dios te da cada día. 

Abre los ojos, mira bien, ¿qué ves?

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DE PERSEGUIR A SEGUIR

La conversión de san Pablo y nuestra conversión

El día de su convérsión fulminante, Dios le preguntó: ¿por qué me persigues? Desde aquél instante, Saulo se conviritó en Pablo y de perseguidor pasó a ser seguidor. 

Perseguir significa "conseguir que alguien sufra o padezca procurando hacerl el mayor daño posible". Ciertamente no perseguimos a Dios, pero sí me atrevería a decir que nos "perseguimos a nosotros mismos" cuando no seguimos a Dios. ¡Cuánto daño nos hacemos cuando nos perseguimos, nos buscamos a nosotros mismos, nuestras pasiones!

En cambio, seguir a Alguien significa caminar en su compañía. San Pablo experimento este acompañamiento y la compañía de Cristo y por eso le bastó decir como resumen de su vida: "me amó y se entregó por mí" (Gal 2,20). 

Mañana, en la conversión de san Pablo pidamos para dejar de perseguirnos y comenzar o continuar siguiendo a Cristo.